Mostrando entradas con la etiqueta Pirineos Benasque. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pirineos Benasque. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de julio de 2018

Corredor Estasen al Aneto (3.404 m)

Zona: Pirineos - Macizo de la Maladeta (Aneto)
Longitud: ~300 m (recorrido del corredor)
Dificultad: PD+ (nieve hasta 50-55º, tramo final mixto/roca de II)
Orientación: Oeste
Material utilizado: Crampones, piolet y casco
Fecha actividad: 01.07.2018
Cordada:  Jose Bermudo, Juan Lazo y Jose S.

Una de las formas más elegantes y estéticas de coronar la cumbre del Aneto en condiciones invernales o de primavera avanzada es, sin duda, a través del corredor Estasen. Abierto en 1930 por Lluís Estasén y Josep Rovira —de quienes toma el nombre—, constituye una línea emblemática en el Macizo de la Maladeta.

A lo largo de los años he recorrido este canal en 3 o 4 ocasiones, pero esta ascensión destaca sobre las demás como la mejor de todas por la perfecta alineación de factores: una excelente compañía junto a Juan y Jose S., unas condiciones de nieve insuperables y una climatología perfecta.

La jornada previa ya prometía: tras vivaquear en los ibones de Coronas, realizamos el cresterío de Cregüeña junto a mis dos amigos y mi hermano Alberto. Sin embargo, para acometer el Estasen al día siguiente, Alberto se percató de un contratiempo crítico: se había dejado las gafas de sol en casa. Ante el riesgo evidente para la vista en el ambiente de alta montaña, logré convencerlo de no arriesgar sus retinas y permanecer en el campamento base.

Con la idea fija de completar la actividad temprano para emprender el regreso a casa a buena hora, la alarma sonó a las 6:00 am. Nos equipamos de forma ligera y ágil, únicamente con lo indispensable: piolet, crampones y casco, dejando cuerda y arnés en las tiendas. Apenas 20 minutos después de ponernos en marcha desde el vivac, encaramos la entrada del corredor.

La nieve presentaba una consistencia y firmeza impecables. Avanzamos con ritmo fluido, completando la canal en menos de una hora. El resalte superior, donde la inclinación supera ligeramente los 50-55º y que habitualmente presenta dificultades por la calidad de la roca descompuesta cuando escasea el manto nivoso, lo encontramos en un estado óptimo. Casi sin transición, superamos el tramo final mixto/rocoso para alcanzar la cumbre del Aneto.
Unas cuantas fotos después en la cima, iniciamos el descenso rápido atravesando el Paso de Mahoma, perdiendo altura progresivamente hacia el collado de Coronas y descendiendo de vuelta a los ibones, donde alcanzamos las tiendas a las 10:00 am.

Adjunto algunas imágenes de la jornada:


    

     

       

                     


Un abrazo a tod@s,
     Jose

miércoles, 30 de marzo de 2016

Aneto en esquí de montaña – Maladetas

​Zona: Pirineos - Maladetas
Orientación: Norte
Fecha actividad: 28.03.2016
A la propuesta de Juan Sin Miedo de subir el Aneto con esquís el lunes de Pascua la respuesta afirmativa es inmediata. No sé por qué pregunta !...Aunque ambos ya hemos subido al Monarca varias veces, nos falta hacerlo en skimo. Las condiciones nivológicas parecen buenas, y aunque la meteo pinta algo rara, parece que aguantará. Salimos de Sant Cugat, y después de cenar cerca de Castejón de Sos, a las 00:00 ya estamos durmiendo en el parking cercano al Hospital de Benasque.

Suena el despertador a las 5:45. Estoy motivado. Pienso que a las cuatro de la tarde podemos estar de vuelta, y así llego a tiempo para la mona de mi sobrina...De momento mi frontal no se enciende, por falta de pilas, y tardo un mundo en encontrar mis calcetines y armar la mochila. Juan está que trina ... pobrecillo, y la que le espera. Decidimos no subir arnés ni cuerda; si podemos superar el paso de Mahoma, bien, si no, pues otro día. Al fin, pasadas las 7, salimos. Apenas 10 minutos de porteo y ya nos calzamos los esquís. 


Al cabo de una hora por nieve helada comenzamos la subida al refugio de la Renclusa. Tres vascos nos siguen detrás, y adelantamos a otra pareja de vascos, con quienes coincidiremos más adelante.  La traza está superhelada y los cinco ya se han puesto las cuchillas. Juan no tarda en hacer lo mismo. Reviso mi mochila...y de cuchillas nada de nada...Se habrán quedado en el coche...o en casa. Pues nada, a practicar cantos. No tardo en caerme varias veces. Mi única esperanza es que conforme avance el día la nieve pierda dureza. 



Subida con esquís por nieve helada hacia el refugio de la Renclusa

Por fin llegamos al refugio. A Juan se le despegan las pieles de silicona. Las pone a secar unos minutos, mientras comemos y bebemos algo. Dentro del refugio me encuentro con Laura, quien ha pasado unos días con gente del CEC, y ya bajan. Debe hacer más de cinco o seis años que no nos encontrábamos !... Pregunto las condiciones del paso de Mahoma: "Mixto pero fácil. Y si no lo veis claro, pues os quedáis antes, que también es cima". Más o menos, estoy de acuerdo, pero no es lo mismo!. 

Ahora empieza la subida de verdad. No se ve mucha gente subiendo; se nota que es laboral en muchas comunidades...La ascensión se hace más empinada y  helada, y hasta los que van con las cuchillas tienen problemas. Sufro lo indecible para no caerme más veces y este esfuerzo lo voy pagando, pues me voy quedando algo rezagado con respecto a la tropilla que sube. Menos mal que el paisaje es incomparable. La Tuca de Paderna, la Maladeta, Posets a lo lejos...está todo blanco e increíblemente bonito. 


Esquiando en la subida al Aneto con las Maladetas al fondo

Observo que se acerca por detrás un bólido con esquís que me atrapa enseguida. Tampoco lleva cuchillas, pero se le ve más apañao. Al fin llego al portillón Superior, bastante tocado, y con un dolor creciente en los maleolos, después de una delicada travesía donde no está permitido caerse. Juan lleva unos 10-15 minutos esperándome.


Descanso en el portillón Superior antes de bajar al glaciar del AnetoVista desde el portillón Superior hacia el glaciar del Aneto

Volvemos a comer algo, nos sacamos los esquís y bajamos al glaciar del Aneto. Conforme avanzamos, parece que no se llega nunca. Juan vuelve a cogerme poco a poco terreno,  y a los vascos ya casi ni los veo. Tengo claro que hoy no hago cima ni de fallo. También tengo claro que el equipo que uno lleva no hace milagros, y los milagros solo pasan en las pelis de 13tv. 


Travesía por el glaciar del Aneto hacia el collado de Coronas

Poco a poco me acerco al collado de Coronas. Unas nubes semiocultan la cima y no parece muy apetecible subir. Veo a Juan hacer una breve parada: a ver si hay suerte, renuncia y disfrutamos de una vez del descenso !... Pero nada, como si no lo conociera; éste es capaz de subir aunque hubiera tropas del ISIS disparando desde trincheras. 

Llego al principio de la subida final. De momento no parece muy complicado: traza hecha, buena nieve y la meteo aguanta. Pero voy parando cada poco, resoplando. Veo a Juan descansando, ya sin esquís, en el colladito cercano a la Punta Oliveras. Supongo que desde allá se subirá ya con crampones. Mi objetivo  inmediato es llegar hasta donde está él y esperarlo hasta que vuelva de la cima.
Una voz a lo lejos: "Joseee !...vas a subir ??"..." No lo creo!, ve tirando!"... 
Después de un bueeeeen rato, llego hasta su mochila y esquís... Descanso 5 minutos. Nuevo objetivo inmediato, llegar al inicio del paso de Mahoma, y si mi compañero se cruza bajando, me doy la vuelta. Aquí ya la altura se nota un poco y cada paso cuesta. 


Paso de Mahoma y cresta final del Aneto

Cuando llego al inicio del paso, veo a Juan esperando al otro lado a que los vascos pasen encordados. Qué narices !...Aunque estoy tocadísimo, sólo de pensar que Juan va a cantar mi retirada a falta de  50 m en el grupo de guasap a todos los colegas, aprieto el lomo y acelero el paso; menudo cachondeo se puede armar.  No quiero imaginar comentarios del tipo: "Quiere ir al Tien Shan y no es capaz de subir ni al Aneto...!"...Ni hablar !...Pasito a pasito y concentración, y llego a la cima.  Foto con mi compañero y a por los esquís. Coincidimos en cima con la pareja que vimos al principio. Su cámara se ha quedado sin pilas y gustosos les hacemos algunas fotos que luego enviaremos.


Jose y Juan en la cima del Aneto

Cima del Aneto con nubes y vistas a las montañas nevadasPanorama invernal desde la cima del Aneto

Ahora se supone que empieza lo mejor, pero estamos un poco cagaetes, pues aparte de que el inicio es inclinado, estamos bastante cansados.  La pareja va a bajar con crampones hasta el glaciar y luego se pondrán los esquís. Nosotros probaremos a hacer la bajada casi integral. 

Inicio del descenso con esquís desde la cima del AnetoEsquiando en nieve virgen en la bajada del Aneto

 Nada más empezar, al primer giro, las dudas se disipan. La nieve está espectacular. Lástima que siga nuboso y no se perciba con nitidez el relieve del manto de nieve. Bajamos con rapidez y pronto estamos en el glaciar. Ahora la pendiente es más suave y podemos arriesgar más en los giros. Qué gozada es marcar traza en nieve virgen !...


Descenso con esquís por el glaciar del Aneto

Seguimos bajando por una canal hasta el comienzo de un espectacular tubo. Nos lo miramos con calma. Es inclinado pero la nieve es casi perfecta, y Juan lo desciende encadenando giros. 


Juan esquiando por el tubo de bajada del AnetoEsquiador en la bajada del Aneto

Algo más abajo descansamos un momento; Juan tiene  las piernas muy cansadas, y aunque yo me he recuperado de la subida, agradezco el descanso. Lo que queda ya es más suave, y descendemos con tranquilidad por el Riu de Barrancs, atravesando vaguadas y bosques, con la nieve ya primavera, pero disfrutando cada segundo. Una vez en el Pla de Aigualluts, queda una gran y sufrida remada hasta el coche, pero el objetivo está conseguido, y nos volvemos a casa con un gran sabor de boca.

Un abrazo a tod@s,
  Jose

martes, 29 de julio de 2014

Cresta del Alba (D, IV+) al Pico de Alba (3.118 m) – Benasque

Vía: Cresta del Alba (Cresta de los Quince Gendarmes)
Zona: Pico de Alba (3.118 m), Benasque (Pirineos)
Longitud: Unos 1.000 m de cresta, con unos 450 m de desnivel
Dificultad: D (IV+)
Exposición: S3
Primera ascensión: Jean Arlaud, A. Barrué y J. Escudier, 30.07.1930
Tipo de roca: Granito
Equipamiento: Casi sin equipar: algún espit y pitón puntual; hay que proteger con friends y fisureros. Un único rápel obligado, de 15 m
Material recomendado: Cuerda simple de 30 m, friends hasta el n.º 1, aliens, algún tibloc y cintas; piolet y crampones según condiciones
Aproximación: 3 h desde Baños de Benasque (1.720 m), por el valle del Alba y los ibones, hasta la brecha inferior del Alba
Descenso: A pie, por el camino normal del valle del Alba; unas 3 h
Fecha actividad: 26.07.2014
Cordada: Elisa Corrochano y Jose Bermudo

Croquis de la Cresta del Alba con el trazado de la cresta, los gendarmes y los pasos más difíciles
Croquis de la ruta

El entorno
El Pico de Alba (3.118 m) se alza en el Parque Natural Posets-Maladeta, entre el valle de Alba y el de Cregüeña, sobre Baños de Benasque.
Su cresta es una dorsal de granito afilada, forjada por los glaciares, con una larga sucesión de gendarmes, los quince del nombre clásico.
El valle del Alba, más corto que el de Cregüeña, sube desde Baños por prados y pinares hasta los ibones, entre pedreras y neveros.
Es un entorno solitario y salvaje, lejos de los caminos más concurridos de la Maladeta.
Desde la cresta se ven las cumbres y los valles de Benasque, y en la brecha de entrada se está ya a unos 2.640 m.

La vía
La cresta del Alba es una gran clásica del Pirineo: una arista aérea, mantenida y afilada, con apenas tramos de paseo y final en un tresmil. La roca es aceptable y la dificultad máxima, de IV+, se concentra en dos puntos: unos pocos metros al principio y un largo bellísimo ya casi al final. Ambos están suficientemente protegidos y son protegibles con friends. Se progresa al ensamble, con destrepes que impresionan, y muchos gendarmes no se escalan directamente sino que se bordean.
Entrada (brecha inferior del Alba): se localiza fácilmente por una amplia chimenea. Los primeros metros sirven para coger confianza, pero el terreno es delicado y conviene encordarse enseguida; hay que hacer algunos largos.
Primer paso (IV+): bavaresa protegida por un espit.
Tramo intermedio: pasos puntuales comprometidos, luego terreno más rápido y ensamble continuado, gendarmes, algún destrepe impresionante y un tramo de filo muy afilado.
Único rápel (15 m): hasta una reunión que precede al otro tramo clave.
Largo clave (III+/IV+, unos 40 m): fácil pero espléndido. Trepada de III+ al principio, travesía aérea a la izquierda hasta un bello diedro vertical de IV+, protegido con un pitón y un friend abandonado, y otra vez a la izquierda hasta una placa fina de III+ con un pitón. Con una cuerda de 30 m hay que montar un tibloc y salir al ensamble.
Último tramo delicado (III+): se accede por un pequeño espolón en equilibrio entre una laja y la pared de la izquierda; roca a vigilar.
Filo final: destrepe delicado y pasos de III hasta la cima. Se camina desencordado los últimos metros.

Ojo: con una cuerda corta los largos se ensamblan y la roca exige atención, sobre todo en el último tramo. No hay escapatorias cómodas en el filo, así que conviene salir temprano y con previsión estable. Nosotros tardamos 6 h 30 min de escalada, con la cima a las 15:30 h.

Primera ascensión
La cresta fue recorrida por primera vez el 30 de julio de 1930 por Jean Arlaud, con A. Barrué y J. Escudier. Fue el propio Arlaud quien le dio el nombre de cresta de los Quince Gendarmes.

Aproximación
Desde el parking del balneario de Baños de Benasque (1.720 m) se sigue el camino de la vía normal por el valle del Alba y los ibones, con marcas del camino. El inicio es duro, y a las dos horas se llega a los ibones de Alba, donde ya se ve el perfil de la cresta con el Pico del Alba a la izquierda. A las tres horas se alcanza la brecha inferior del Alba (2.640 m). A finales de julio ya no queda nieve en el camino, aunque sí algún nevero al pie de la brecha.

Descenso
Desde la cima se baja a pie por el camino normal del valle del Alba hasta los ibones y Baños de Benasque, en unas 3 h.

Crónica de la escalada

Dedicado a Alba Borràs, una pulsatilla alpina

La cresta del Alba es una clásica del Pirineo, y también se la conoce por cresta de los Quince Gendarmes, denominación esta acuñada por el gran Jean Arlaud, quien fue el primer ascensionista. Después de haberla escalado puedo decir que es de las mejores de cuantas he visitado en el Pirineo, con suficientes ingredientes atractivos: aproximación agradable, entorno solitario y salvaje, roca aceptable, mantenida y afilada, apenas hay tramos de paseo, final en un tresmil y nombre precioso. Los tramos difíciles están concentrados en dos puntos: uno al principio, con unos pocos metros de IV+, y otro largo precioso ya casi al final, de unos 40 m, de IV+ también, ambos suficientemente protegidos y protegibles.

Mi compañera de cordada es Elisa, una asidua a montarse en las crestas conmigo. Después de cenar en Castejón de Sos, aparcamos y dormimos en el parking del balneario. Nuestra intención es aproximar por el valle del Alba, opción más corta que la del valle de Cregüeña. El despertador suena pronto, a las 5:00 h, y ya a las 5:30 h salimos con los frontales siguiendo el camino de la vía normal por los ibones, hasta la brecha inferior del Alba. Ya hará 5 horas que los primeros "runners" han salido en la ultracarrera de 100 km y no me cambio por ninguno de ellos.

El inicio de la aproximación es duro y solo hay que seguir las marcas del camino. Pronto llegamos a terreno más cómodo mientras las primeras luces iluminan el paisaje.


Al cabo de casi dos horas llegamos a los ibones de Alba y ya divisamos el perfil de la cresta, con el Pico del Alba a la izquierda.


Poco a poco dejamos los ibones atrás. Ni rastro de nieve a estas alturas de temporada.


Al cabo de tres horas llegamos a la brecha, fácilmente localizable por una amplia chimenea a la entrada.


Nos encordamos nada más empezar. Los primeros metros sirven para coger confianza, pero el terreno es delicado y hacemos algunos largos.



Llegamos enseguida al primero de los tramos difíciles. Una bavaresa de IV+ protegida por un espit.



El terreno todavía guarda alguna sorpresa y nos encontramos con pasos puntuales comprometidos.



Después de tres horas llegamos a terreno más rápido y progresamos ya al ensamble de forma continuada. Algunos destrepes impresionan, pero Elisa los resuelve sin ningún tipo de problema.



Vamos acumulando gendarmes, que no siempre se escalan directamente, sino que se bordean.




Un tramo muy afilado y Elisa me invita a la pose de rigor para la foto. Estamos cogiendo velocidad y disfruto caminando por esta increíble dorsal forjada por glaciares pretéritos.




Llegamos al único rápel obligado de la cresta. Son 15 metros hasta una reunión que precede al otro tramo clave.



El largo es fácil pero espléndido. Una trepada de III+ al principio, luego una travesía aérea a la izquierda que nos conduce a un bello diedro vertical de IV+, protegido con un pitón y un friend abandonado. Después otra vez a la izquierda para llegar a una placa fina de III+ con un pitón. Como llevamos cuerda de 30 m, pongo un tibloc y salimos al ensamble.





Ya hemos pasado lo más complicado y seguimos al ensamble disfrutando del paisaje. Llevamos unas 5 horas y parece que haremos un buen tiempo.



El último tramo delicado. Se accede por un pequeño espolón en equilibrio entre una laja y la pared de la izquierda, y se escala un tramo de III+ con roca a vigilar.



Ya solo queda seguir el filo, con algún destrepe delicado y pasos puntuales de III.



Después de desencordarnos y caminar en los últimos metros, hacemos cima a las 15:30 h, después de 6 horas y media de escalada. Estamos solos y podemos disfrutar tranquilamente de una perspectiva diferente de la cresta.


Brecha y filo de gendarmes de la cresta, con neveros
Imagen de la brecha donde se ubica el rápel

Solo nos queda descender por el camino normal del valle del Alba.


Pedrera con un nevero y bloques durante el descenso
Un vivac de un gigante escondido?...

Cresta de gendarmes vista desde abajo, con nubes en el cielo
Última mirada a la cresta

Un abrazo a tod@s,
Jose