domingo, 24 de julio de 2016

Expedición Cordada al Khan Tengri 2016 parte I


La idea de hacer un "setmilillu" surgió allá por el año 2009, cuando Josep, Gerard, Jose S, yo y algún compañero más del Club Cordada AEE empezamos a estudiar la expedición al Khan Tengri, en la cordillera del Tian Shan. Diversas circunstancias impidieron la cristalización del proyecto, y acabé con Gerard en Perú realizando mis primeros seismilillus. Seis años más tarde la idea renace, primero con la idea del Broad Peak, y luego finalmente el Khan Tengri, pues se ajustaba más por calendario, de modo que varios miembros del club preparamos la expedición. Esta cumbre tiene 6995 m, que la nieve y el hielo elevan a 7010 m, y es fronterizo con Kazajstán, Kirguistán y China. Su nombre significa "Rey del Cielo" y es el siete mil más septentrional del planeta. Esta localización junto con su latitud le dan una climatología extrema y una fama de cumbre muy ventosa. El pico es uno de los cinco que debe ser escalado para poder obtener el premio Leopardo de las Nieves. Está enclavado en el importante macizo del Tian Shan, que significa "montañas celestiales". 




Nuestra idea es ascender por la vertiente sur, y como casi todo el mundo, además de usar el campo base, montar 3 campos de altura. Hasta el campo 3 es un ascensión glaciar algo empinada, no exenta de peligros, y los últimos 1200 m son los más empinados y técnicos, pero equipados casi todos con cuerdas fijas, lo que no me hace demasiada gracia.




Seremos cinco, Josep E.,guía del club y organizador de la expedición, Claudia S., Fran A.. Marc U. y servidor. Para aclimatar una semana mis cuatro compañeros fueron al Monte Rosa y durmieron en el Refucio Margherita, a 4500 m. Yo me tuve que conformar con un vivac en la cima del Aneto. Menos es nada. Antes del viaje, organizamos una trobada a la fresca en el casal de l'Harmonia para presentar la expedición al club y más gente.



La semana antes el vuelo no puede ser más estresante, pues nos tenemos que asegurar que nuestra llegada ocurrirá sin contratiempos, no dejarnos nada y coordinarnos para el material conjunto. Para más inri, la tarde antes del vuelo no encuentro el pasaporte recién renovado, y me tengo que hacer uno de emergencia 3 horas antes del vuelo. Por lo que el 22 de julio ya ha llegado, y embarcamos rumbo a Bishkek, capital de Kirguistán.





Después de hacer escala en Istanbul, llegamos al día siguiente hacia las 6 de la mañana al hotel de Bishkek. Pero ha habido un error. En vez de tomarnos el día libre para visitar la ciudad, tenemos que coger el autocar que nos lleva en 8 horas a Karkara, pues ha habido una confusión con este día de relax,y no dispondremos de él. Encima nos tocará dormir en el autocar. Conforme recorremos kilómetros por la "autopista", vamos observando un paisaje cada vez más exótico, con lejanas cordilleras nevadas de más de 5000 m a ambos lados de nuestra vista .

Nos acompañan en el autocar dos georgianos muy fuertes, y un grupo de un zaragozano, Javier, y dos navarros, Uxue e Ignacio, con quienes casualmente coincidí haciendo vivac en el Aneto la semana atrás. Llegamos al lago Issyk-Kul, el segundo lago de montaña más grande del planeta, de casi 200 km de largo, sólo por detrás del Titicaca.



El descanso para comer está planificado y lo hacemos en una de las poblaciones turísticas a orillas del lago, lugares de veraneo donde multitud de familias de clase media aprovechan las playas para bañarse. Finalmente por la tarde llegamos a Karkara, una base militar donde está ubicado el helicóptero que nos llevará la día siguiente al campo base de la expedición.





Al día siguiente, algo emocionados, montamos en el helicóptero, con capacidad para más de 30 personas con equipajes incluidos.



El vuelo, de unos 40 min, resulta espectacular. Primero paisaje estepario con grandes colinas, luego grandes montañas con glaciares interminables desfilan por los ojos de buey de la aeronave, y casi al final del recorrido, un vuelo rasante a un collado a más de 5.000 m. Inolvidable.




El campo base del Inylchek Sur está encima de una morrena a unos 4.000 m de altura, y básicamente son unas 30 tiendas biplaza grandes y confortables y las tiendas de servicio. Nosotros hemos contratado los servicios básicos del campo base, y alquilado dos tiendas de altura, además de una propia que traemos.


 
El Poveda al fondo
Una vez en tierra firme, nuestros ojos se dirigen hacia el Khan Tengri, cuya cima está envuelta en nubes, imagen que se repetirá en las próximas semanas. También distinguimos el Pobeda, de 7.439 m, con el que comparte campo base.





Ahora toca ordenar el equipaje y habituarse al lugar. El equipaje de Josep viene con sorpresa; sus botas han llegado rotas del helicóptero. Después de unos parches con cinta americana consigue tener algo en condiciones para esta semana, mientras arregla el problema.




Impresionante alud que vimos el primer día en el Pobeda


Al día siguiente ya nos levantamos a las 2 de la madrugada para aclimatar en una cima vecina de unos 5.200 m, cuyo nombre desconocemos. A propuesta de Josep, seremos los únicos que haremos la aclimatación fuera de la ruta de ascenso al Khan.  


Tardamos cerca de una hora y media en atravesar el ancho del glaciar Zvezdochka, pero se nos hace corto. El glaciar es precioso, con unas formas increíbles, similares a dunas pero de hielo, multitud de ríos que recorren el glaciar, e incluso túneles helados, uno de los cuales recorremos para sortear uno de los seracs.

 






Al fondo, la imponente figura del Pobeda se hace protagonista del paisaje. Pronto llegamos a la arista que nos debe conducir a la cima. 


La subida se hace dura, y la nieve poco a poco se va deteriorando por culpa del sol. La pendiente de la arista no sobrepasa en general los 45-50º, pero la altura y al apertura de traza hacen mella y yo ya voy asfixiado. A unos 4.800 m de altura decido que por hoy ya está bien, pues no estoy nada aclimatado todavía y es mejor no forzar al principio. Mis compañeros, algo más aclimatados, llegan hasta unos 4.900 m pero se dan la vuelta por las malas condiciones de la nieve.



Aprovechamos para hacer fotos de las montañas vecinas y particularmente de nuestro próximo objetivo, un collado más el este, al otro lado del glaciar. Por precaución bajamos por una tartera para evitar la pendiente que hemos subido, ya reblandecida por el sol. Esta vez el recorrido del glaciar se hace duro. Nos perdemos un par de veces y acabamos llegando al campo base bajo agua-nieve, justo para la cena. Para empezar no ha estado nada mal.Lo peor del día, la pírrica cena que nos dan en elcampo base, una tónica durante toda la expe.  
Vista al fondo del glaciar del próximo objetivo

Como vienen dos días de buen tiempo y luego varios malos, aprovechamos y al día siguiente volvemos a salir del campo base con intención de continuar nuestra aclimatación. El plan es salir otra vez pronto rumbo al glaciar Zvezdochka, para luego desviarnos al Este por un glaciar secundario que da acceso a un collado a más de 5.000 m. La idea es dormir arriba después del collado e intentar una cima cercana de unos 5.500. m. 


Esta vez vamos cargados con todo el material de vivac y salimos a las 7:00 del campo base. 



Al cabo de una hora llegamos al desvío del glaciar secundario y comenzamos a ganar altura poco a poco. Ni rastro de traza ni de hitos. Por aquí no ha pasado nadie en mucho tiempo. Además, las botas semiarregladas de Josep están cada vez peor y hoy abriremos traza el resto. Por si fuera poco, enseguida nos tenemos que encordar, pues las grietas están tapadas por la nieve caída días atrás y Fran se ha hundido hasta la cintura en una pequeña. 



 
Después de abrir huella bastantes horas está claro que no llegaremos al collado y decidimos montar tiendas a 4.700 m, cerca del muro de ataque. 



 Como tenemos todavía horas de luz, Fran, Marc y yo, descargados de peso, continuamos abriendo huella para el día siguiente, hasta casi el inicio del acceso al muro. Observamos que a partir de las 15:00 fuertes avalanchas de nieve húmeda caen por el corredor que queremos ascender.



Toca cenar liofilizados, el primer día que probamos. Hoy están muy buenos, pero este menú se repetirá muchos días...


Suena despertador a la 1:00 de la madrugada, y gracias a la traza de ayer en hora y media estamos a pie de corredor. Tomamos una entrada diferente a la planeada y ascendemos por una al principio sencilla goulotte, en dos cordadas. 


Al cabo de un rato de progresar por roca verglaseada y nieve sin transformar, Josep se curra un largo de IV+ o V en roca no muy buena y sin posibilidad de protección, así unos 25 m. Cuando llego a la R estoy flipando y resoplando por la altura. 


Por el estado de la nieve, una ascensión que teníamos que hacer mayoritariamente al ensamble la hacemos casi toda a largos. 


Las horas pasan rápidas y cuando estamos a mitad de corredor, a más de 5.000 m, decidimos bajar, antes de que se inicien las avalanchas. Empezamos a descender bien separados, pues un alud de nieve inconsistente ya cayó ayer desde esta zona.  Un increíble y gigantesco merengue se yergue por encima nuestro, en la vertiente Norte


Tras media hora de destrepes y pequeñas purgas llegamos al muro inicial, que descendemos en dos rápeles, el último de los cuales desde un nudo empotrado (qué emoción! ). 


Descendemos hacia las tiendas, que desmontamos, y tomamos rumbo al campo base con el objetivo de la aclimatación cumplido. Cuando llegamos nos enteramos de una catástrofe en el vecino Pobeda. Un alud ha arrasado el campo 1 y mucha gente ha perdido todo el material. Milagrosamente todo el mundo ha salido ileso. 

Estos tres días hemos disfrutado de parajes bien solitarios, y además no repetiremos ruta en los próximos días, los cuales ya dedicaremos a atacar a nuestra ansiada montaña, el Khan Tengri. 


Aquí se cierra la primera parte de la crónica. Próximamente la segunda y última parte. 

Un abrazo a tod@s,
      Jose

lunes, 18 de julio de 2016

Les Enfants de la Dalle - Dent d'Orlu

Zona: Pirineos - Ariège
Longitud: 900 m
Dificultad: MD, 6b (V+)
Orientación: SurEste
Equipada con parabolts
Material: 12 cintas, algún friend para la arista
Aproximación: 1 h
Fecha actividad: 09.07.2016
Apertura: J.D.Achard, G.Pouliquen y J.P.Faure, octubre 1999





De entre todas las vías que surcan las paredes de la Dent d'Orlu, Les Enfants de la Dalle, situada en la cara Sureste, es quizás la más famosa, que no la más repetida, por su gran longitud y estético recorrido. La aproximación no es cómoda y la vía tiene más de 900 m y 25 largos muy largos, por lo que en general las cordadas prefieren otras vías más cortas. El itinerario recorre un inmenso canalón por su cara Sureste, con placas perfectas del característico gneis de la Dent, y antes de alcanzar la Taillante, se enfila hacia la Arista Este, con la que comparte los 7 últimos largos.

Marcos y yo, viendo la meteo más o menos favorable y cierto descenso de temperaturas, salimos viernes tarde hacia Ax-les-Thermes. Allí nos enteramos que ha llovido durante el día, y me temo que tengamos que renunciar al día siguiente, como ya hice con Jordi Pola años atrás, pues los primeros largos son proclives a estar muy mojados después de lluvias. Después de perdernos (mea culpa) en la aproximación, tardamos casi dos horas en llegar a pie de vía. 


Y efectivamente, grandes chorreras bajan por la vía, por lo que decidimos meternos por la Durendalle, más difícil, pero más seca. A las 9:00 empezamos y en el largo 5 conseguimos cambiarnos a les Enfants de la Dalle, ya con la roca seca. Pero el calor es inhumano y la roca quema, y a pesar de llevar de 3 a 4 litros de agua cada uno, acabamos deshidratados. Al cabo de 10 horas llegamos a la cima de la Dent, sedientos pero felices de acabar esta superclásica. 

Unos chavales muy majos que nos encontramos en la cima, Pere, Arnau, Laura y Argi, nos invitan a bajar por el camino que da al parking Norte, en la Jasse de la Cabane Longue, y nos acercarán al coche que tenemos en les Forges d'Orlu, por lo que nos ahorraremos las más de dos horas de bajada salvaje por el sureste.

La vía está totalmente equipada con paraboltss y se escala relativamente rápido, aunque los seguros a veces alejan un pelín. Recomiendo algún alien y tascón para los largos comunes de la arista Este y la cresta final. Casi todos los largos son de placa, con predominio de la adherencia.

Adjunto algunas fotos.

Primer largo de la Durendalle

Largo 6, creo, ya en Les Enfants
Placas perfectas en los largos intermedios

Poco a poco vamos llegando a la arista

Fantástico largo 15, quizás el mejor
Largo 17

Largo 18, diedro antes de llegar a la arista


La Taillante

Espectacular largo 21

En plena arista


Con Marcos en la cima de la Dent d'Orlu
Un abrazo a tod@s,

Jose

domingo, 17 de julio de 2016

Ignasi Jorba a la Magdalena Superior – Montserrat

Zona: Montserrat - Gorros
Longitud: 130 m
Dificultad: MD-, V+ (obligado V)
Exposición: S1+
Orientación: Noreste
Primera ascensión: Agustí Cardona y Carles Barés, mayo de 1992
Equipamiento: Parabolts pintados de verde (reequipada en 2009) y reuniones para rapelar
Material recomendado: 15 cintas exprés
Fecha actividad: 05.07.2016
Cordada: Jose Bermudo y Montse Mir

Aproximación a la Magdalena Superior, en los Gorros de Montserrat

Croquis de la vía Ignasi Jorba a la Magdalena Superior, de Joan Asín
Croquis del blog de Joan Asín

Crónica de la escalada
La primera tarde que tengo este año para escalar en verano la aprovecho para ir con Montse a Montserrat. La vía escogida es la Ignasi Jorba, en la Magdalena Superior de Gorros. Nos ha encantado. Excepto los primeros metros, la roca es de escándalo, y los largos tercero y cuarto son verticales y de buenísima presa. Para disfrutar. Esta vez es Montse quien me regala su primera crónica.

"Como diría mi compañero de cordada Jose, “hoy vamos a hacer una vía Love Climbing”. Relativamente corta y de grado asequible, aunque para escaladores muy principiantes como yo tenía alguna panza poco divertida. La vía se inicia con una dificultad baja en sus dos primeros largos y va aumentando a medida que gana altura; los dos últimos son de un disfrute exquisito.

El primer largo es fácil; la única dificultad es la que acompaña a cualquier vía larga de Montserrat: al ser de tercer y cuarto grado, el número de chapas es relativamente poco para mi gusto… El primer largo tiene 50 m y 4 chapas, con lo que mejor no resbalar. La buena noticia es que, aunque las chapas sean verdes y requieran una gran agudeza visual, están. No hagáis como yo, que no las veía y pensaba que no estaban…

Empezamos con falta de actitud, ya que solo teníamos unas horas de la tarde de un martes para hacerla y preveíamos que, aunque fuese verano y hubiera más horas de luz, podíamos tener cualquier dificultad y se nos podía hacer de noche… Por eso cogimos el funicular de Sant Joan en el Monasterio, que nos deja al lado del camino de Sant Jeroni. A la altura de la canal que separa la Magdalena Superior y la Gorra Frígia la cogemos y llegamos hasta el pie de vía, donde encontraremos una chapa verde que nos indica el inicio.

Antes podemos disfrutar de las vistas y de la foto más famosa de Montserrat, jugando a adivinar qué es el Elefant, la Momia o la Panxa del Bisbe, por ejemplo.

L1 (IV, 50 m): Donde encontremos el parabolt verde a nuestra altura. La vía sigue recta con un poco de tendencia a la izquierda; el segundo parabolt se ve desde el inicio. Encontramos un labio donde hay una reunión; no busquéis en medio, que no hay nada. Continuamos ascendiendo y encontraremos dos parabolts más en una placa bastante más inclinada que la primera, y a unos 50 m la primera reunión.

Primer largo de la vía Ignasi Jorba, en placa tumbada

L2 (IV, 30 m): Seguimos ascendiendo, cada vez con un poco más de inclinación. Aunque es fácil, este largo también tiene pocos seguros. Su longitud es de 30 m.

Escalando el segundo largo de Ignasi Jorba en la Magdalena Superior

L3 (V+, 25 m): Este es el punto donde empezamos a escalar de verdad. La cosa se pone vertical: largo mantenido, con mucho canto, buenas manos y mejores pies; los parabolts indican claramente por dónde discurre la vía. En este tramo hay más de 13 parabolts. Que no os pase como a nosotros, que nos fiamos de lo que marcaban otras reseñas y Jose tuvo que ir haciendo inventos con bagas y mosquetones, cuerdas y recuperando cintas porque nos quedábamos sin y no se veía la reunión por ninguna parte. Y yo, la mar de tranquila, sin casi enterarme de nada… ¡Qué bueno es ir con alguien en quien tienes confianza ciega!

Para llegar a la reunión hay que travesear a la izquierda… hay una pequeña repisita natural (por llamarlo de alguna forma graciosa…) donde puedes ir poniendo los pies hasta llegar a la reunión; todo bastante aéreo y no apto para miedicas como yo, a quien empezaron a sudar las manos, y lo pasé bastante divertido. Lo bueno es que la reunión es comodísima y está a la sombra de un arbolito. El largo tiene un total de 25 m.

Escalando el tercer largo, vertical y de buenas presasTravesía a la izquierda hacia la reunión del tercer largo

L4 (V, 25 m): Último apretoncito. Para salir de la reunión aprovechamos la fisura de la izquierda y, en cuanto pudimos, fuimos más a la placa de la derecha, donde se encuentra el parabolt. La parte izquierda es más cómoda y tienes un poco de tendencia a quedarte a vivir allí… Este largo también está bastante asegurado. Hay un pasito complicado al llegar a una pequeña panza; Jose me tranquilizó diciendo que en la parte superior había buenas manos, y tenía toda la razón: había algo, no sé si llegaba a la categoría de bueno; el problema es que cuando no me veo dónde tengo que poner los pinreles me estreso un pelín, ji ji (risa nerviosa…). Requiere un poco de equilibrio.

Una vez pasas ese punto crítico encontramos unos pedrolos como patatas, ¡maravillosos! ¡Qué gusto, madre mía! Llegas a la cima con un gusto impresionante. El largo es de 25 m.

Escalando el cuarto largo de la vía Ignasi JorbaCima de la Magdalena Superior al atardecer

Vistas desde la cima de la Magdalena Superior

Descenso: A unos 45º de la última reunión, en dirección Este, encontramos el rapel. Para bajar tuvimos que hacer dos rapeles; el primero te deja en un patio con arbolitos que te cubrían del viento y del poco sol que nos quedaba.

Una vez llegas a este punto, el segundo rapel está a la izquierda, debajo de un anclaje oxidadísimo, que da una grima impresionante, y que si no te acercas bien no verás. A la izquierda hay otro rapel, pero por lo visto este no era; seguramente, si bajas por allí luego tengas que ir meneándote por la pared hasta encontrar un punto donde poder bajar, rollo péndulo. Nosotros tuvimos la gran suerte de que había un caminante en la aguja de enfrente y, antes de tirar la cuerda, nos indicó que por ahí no era y dónde estaba el rapel bueno. ¡Gracias, caminante! Si nos volvemos a encontrar, recuerda que te invito a una beer encantada."

La vía
Itinerario clásico de cuatro largos (50 + 30 + 25 + 25 m) por la cara noreste de la aguja, con grado obligado de V y el V+ en el tercer largo. Arranca por una placa tumbada de III-IV y se va verticalizando hasta los dos largos finales, que son los mejores. Los largos ya están bien explicados en la crónica.
Ojo: los parabolts pintados de verde se camuflan con la roca y en los largos fáciles hay pocos; en el tercero hay más de 13, así que conviene llevar alguna cinta de más.

Aproximación
Desde el monasterio se sube con el funicular de Sant Joan hasta el Pla de les Taràntules (971 m); a pie, por el camino de Sant Miquel, son unas 1 h 15 min. Desde allí se sigue el camino ancho hacia Sant Jeroni y, en pocos minutos y sin apenas desnivel, se pasa por la base de los Gorros. A la altura de la canal entre la Magdalena Superior y la Gorra Frígia se remonta la ladera rocosa hasta el pie de la vía, marcado por un parabolt verde.

Descenso
Desde la reunión de cima se baja rapelando por la vertiente este, en dos rápeles (alguno de hasta unos 35 m). El segundo anclaje queda a la izquierda, bajo una reunión muy oxidada, y cuesta verlo si no te acercas. Después, de vuelta al camino y al funicular.

Un abrazo a tod@s,
Jose