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miércoles, 10 de febrero de 2016

Corredor María José Aller (550 m, D+) a Peña Telera (2.764 m)

Zona: Sierra de Partacúa
Longitud: 550 m
Dificultad: D+
Exposición: S2
Orientación: Norte
Equipamiento: hielo y mixto a proteger, con algún pitón y reuniones de rápel
Material recomendado: 8 cintas, tornillos de hielo, aliens, friends hasta el nº 2, fisureros, doble piolet y pitones opcionales
Fecha actividad: 06.02.2016
Cordada: Jose Bermudo y Juan Lazo

Peña Telera con el itinerario del Corredor María José Aller
Crónica de la actividad
Tras una larga ausencia de tres años en alpinismo invernal, por culpa de un esguince y luego un accidente de escalada, por fin surge la oportunidad de sacar de paseo el material de hielo. Parece que hay buenas condiciones en la Sierra de Partacúa y acuerdo con Juan Lazo probar suerte en el María José Aller, una ruta bastante frecuentada, con tres interesantes resaltes. Aquí va la crónica de Juan.

Calentando motores en Peña Telera (texto original en Cordada)

"Hace demasiados días que es invierno pero el frío y la nieve no llegan. Por la zona del Pirineo más occidental es donde parece que ha nevado algo más, y así parece que lo reflejan algunas piadas en internet. Parece ser que hay buenas condiciones en la oeste del Taillon y bastante buenas en Peña Telera. Hace tiempo que voy detrás de la oeste del Taillon. Hablo con José Bermudo y trazamos un plan rápidamente. ¡Da gusto tener siempre un compañero todoterreno disponible! La idea es subir el sábado a dormir al puerto de Bujaruelo y el domingo hacer la goulotte Quintana. Pero nuestras ilusiones duran lo que tardamos en mirar la meteo. Se aproxima una borrasca atlántica que descargará en todo el Pirineo el sábado por la noche. Llegar a dormir el viernes al puerto de Bujaruelo nos es imposible, así que toca pensar en un plan B.

En Peña Telera se están escalando los corredores Maribel y María José Aller. A Jose le hace gracia el Aller. Hace tiempo que lo tiene en el tintero. Al Maribel ya le hizo un intento, y si las condiciones no son muy buenas no nos parece buena opción. ¡Así que ya tenemos plan para la primera invernal de la temporada!

Viernes por la tarde, sobre las 19:00, partimos hacia Piedrafita de Jaca, donde dormiremos en un acogedor albergue. Sabemos de antemano que no vamos a estar solos en la montaña, pues en el refugio está completo y en el albergue nos comentan que hay más grupos alojados que van a Telera. No nos estresamos demasiado y ponemos el despertador a las 5:00. Desayunamos tranquilamente, subimos al parking y a las 6:30 empezamos a caminar. De noche y sin conocer demasiado los atajos que tiene la pista nos hacemos algún que otro extraball y entramos en el cono que da acceso a la vía los últimos. Que tengamos a la vista somos la quinta cordada, así que vamos aproximando con calma.

Aproximación al cono de acceso al corredor de madrugada Cordadas en el cono de acceso al Corredor María José Aller
Ya en el cono se va vaticinando la tónica de lo que será el día. Nos caen cascotes de nieve a diestro y siniestro. Llegamos a pie del primer resalte. ¡Una hora y media de espera bien sudaditos es lo más apetecible! Nos quedamos literalmente congelados. Además, a Jose se le ha quedado un guante gordo en el coche y en la mano izquierda va con uno fino.

Cordadas esperando turno al pie del primer resalte de hielo Cola de cordadas en el embudo del primer resalte
Ya se ha ido todo el mundo y sale Jose a por el primer largo. Un resalte de hielo de unos 4 m a 70º y después fácil hasta la R. Pone un tornillo en la base y otro a mitad de resalte. No tiene buenas sensaciones en el hielo. Lleva crampones de nieve y más pulidos que la bola de la moreneta. A esto le sumamos que el paso es un embudo y recoge todo lo que va cayendo de arriba, lo que le hace prácticamente imposible mirar hacia arriba y buscar bien dónde picar. Faltaría sumar que lleva tres años sin moverse por estos terrenos entre lesiones y demás. Demasiados ingredientes negativos como para que la cosa fuera fluida. Y un poco por encima del tornillo… ¡pilla! Minivuelo… el tornillo hace su trabajo y lo para. Le ofrezco tirar yo, pero actitud no le falta y lo vuelve a intentar. Clavo todo lo que puedo en la dura nieve mi R0 a base de piolets, jeje… ¡Consigue salir! Al rato canta Reunión y me preparo para salir. Estoy totalmente entumecido de frío. Me meto debajo del resalte y es una lluvia constante de nieve que se me va metiendo en los ojos, en la boca, en las orejas, dentro del gore, y que voy notando cómo se va fundiendo dentro de mí. Momento en el que decido que la próxima adquisición para vías de hielo será una pantalla transparente para la cara, jeje. Hago dos o tres pasos con los ojos cerrados y consigo salir del resalte. Qué agobio. Llego a la R y justo sale el segundo de la otra cordada.

Jose en el primer resalte de hielo del corredor Cordada en la reunión tras el primer resalte
Unos chicos vascos muy majos le han dejado a Jose un par de guantes. Menos mal, porque lo estaba empezando a pasar realmente mal. Me toca salir a por el segundo largo. Dos cortos resaltes de hielo de unos 65-70º en los que los tornillos no dan muy buen rollo, pero se progresa muy bien. Así que con cariño y buena letra llego a la R.

Segundo largo con dos cortos resaltes de hielo
Resalte de hielo del segundo largo del corredor Escalando hielo a 65-70º en el segundo largo
Llega Jose y salimos en ensamble por el tercero. Son unos 150 m de 45-50º. Cuando llegamos a la R aún tenemos tres cordadas delante. Queda el largo más técnico del día, se nota. Largo de mixto con hielo delicado y difícil protección. Acordamos que los que están subiendo dejarán el material que han conseguido poner para las cordadas que quedamos, lo que agradecemos mucho. Salen los vascos y se ventilan el largo en un periquete. ¡Esta gente está muy fuerte, Patxi! Salgo yo. Primero un corto tramo en roca seca protegido por un pitón. Luego un flanqueo y un tramo de hielo fácil, pero conforme voy subiendo el hielo se pone cada vez más fino y más vertical, 65-70º quizás, y ahí dentro se ve tieso. Chapo un tornillo que ha entrado poco más de la mitad y un friend que han puesto en el hielo. La verdad es que no sé por qué lo chapo. Me queda clarísimo que si me voy tengo un vuelo de unos 15 m hasta que me pare el pitón, jeje. Pues nada, no me queda otra que hacerlo bien. Paso a paso, voy gancheando, picando un poquito, colocando bien los pies y llego a la salida del resalte, que al menos tiene nieve durísima, de la que notas cómo entra la hoja del piolet entera y sientes que de ahí ya no te arranca ni dios, jaja. Unos 10 m debajo de la cornisa de salida, monto R a base de friends y aseguro al compañero. Esto ya está hecho.

Tramo de ensamble de 45-50º hacia el último largo Cordadas en el largo mixto final del corredor
Salida del último resalte de hielo del corredor Cordada en la parte alta del corredor, cerca de la cima
Salimos a la cima, le pasamos el material a los compañeros y nos vamos en busca de los rápeles de bajada.

Cordada en la cima de Peña Telera Vista desde la cima de Peña Telera hacia los macizos occidentales
Rápeles de bajada del corredor de la Y
Cola de cordadas en los rápeles de bajada Rápel en el corredor de la Y
En los de bajada del corredor de la Y hay bastante cola, así que probamos de ir a los de la Z. Vemos una R de anillas pero está muy alta, debe faltar más de un metro de nieve para poder llegar a ella, así que volvemos a la Y. Esperamos un poquito y hacemos un par de rápeles que nos dejan en una canal de 40º que se hace larga y pesada de bajar a estas alturas de jornada. Conseguimos llegar a terreno llano un poco hartos de nieve y crampones.

Canal de 40º de bajada tras los rápeles
Llegada a terreno llano al final de la bajada
Ya solo nos queda pasear hasta el coche, devolverles los guantes a los compañeros y darles las gracias. Bonita vía y buena actividad que, para ser la primera del año, no ha estado nada mal. Mi primera vez en Peña Telera y por supuesto no me ha defraudado. El lugar es muy bonito. Un precioso balcón con vistas increíbles a los macizos occidentales del Pirineo."

El entorno
Peña Telera (2.764 m) es la segunda cumbre de la Sierra de Partacúa, un macizo calcáreo del Pirineo aragonés cuya cara norte cae más de 1.500 m sobre el valle de Tena. Por el norte se accede desde Piedrafita de Jaca, siguiendo la pista hacia el Parque Faunístico La Cuniacha y el Ibón de Piedrafita. En invierno la zona se llena de cordadas, sobre todo cuando la nieve escasea en el resto del Pirineo, y los corredores de la cara norte, como el Maribel o el María José Aller, se convierten en objetivo clásico de principio de temporada. El Aller destaca por sus tres resaltes de hielo y mixto. Desde lo alto, el balcón sobre los macizos occidentales justifica por sí solo la visita.

La vía
Los largos ya están bien explicados en la crónica. En resumen, el corredor sube con tres resaltes de hielo, el primero corto y casi vertical, el segundo en dos escalones de 65-70º y el último, el más técnico, de mixto con hielo fino y protección difícil. Entre ellos, un tramo de unos 150 m a 45-50º que se hace en ensamble. Por ser una ruta tan frecuentada conviene salir temprano y prever esperas y caída de nieve y hielo desde arriba.

Aproximación
Desde Piedrafita de Jaca se llega con el coche hasta el aparcamiento de la pista y se continúa a pie, de noche si se quiere ser de los primeros, hasta el cono de nieve que da acceso al corredor. Conviene conocer los atajos de la pista para no perder tiempo. En total, 2 h 30 min.

Descenso
Tras salir a la cima, se baja en busca de las reuniones de rápel del corredor de la Y, donde suele haber cola. Dos rápeles dejan en una canal de unos 40º que se baja con crampones hasta terreno llano, y desde allí se camina hasta el coche. La reunión de anillas del corredor de la Z puede quedar demasiado alta si falta nieve.

Un abrazo a tod@s,
Jose

sábado, 14 de junio de 2014

Vía Fouquier (635 m, V) al Midi d’Ossau

Vía: Fouquier
Zona: Midi d'Ossau, Pirineos Atlánticos (Francia)
Longitud: 635 m
Dificultad: V (mantenido en IV/IV+, con pasos de V)
Exposición: S3
Orientación: Este
Primera ascensión: 1968
Tipo de roca: Granito y roca volcánica
Equipamiento: Poco equipada: algún pitón y las cuatro primeras reuniones. El resto hay que montarlo
Material recomendado: 12 cintas exprés, dos juegos de aliens, juego de friends medianos hasta el 2# repitiendo intermedios, fisureros, tres clavos extraplanos, cuerda de 45-50 m, piolet y crampones
Aproximación: 1 hora desde el refugio de Pombie (2.032 m), por el col de Suzon y una rimaya
Descenso: Por la cruz de la cima, hacia la derecha, y el camino normal; dos rápeles cortos de 20 m al final
Fecha actividad: 14.06.2014
Cordada: Jose Soler y Jose Bermudo

Cara este del Grand Pic del Midi d'Ossau al amanecer, con la pared iluminada de naranja sobre un nevero y un excursionista en primer término

Croquis de la vía Fouquier en la cara este del Grand Pic del Midi d'Ossau, primera parte, con el itinerario en rojo y notas de reseña
Croquis de Luichy (1)

Croquis de la vía Fouquier en la cara este del Grand Pic del Midi d'Ossau, segunda parte, con el itinerario en rojo hasta la cima
Croquis de Luichy (2)

El entorno
El Midi d'Ossau es un volcán extinto de 2.884 m, la gran silueta del Pirineo occidental, en el valle d'Ossau.
Su Grand Pic, de granito y rocas volcánicas, se levanta como una catedral mineral sobre lagos y neveros.
La cara este, de unos 600 m, es una de las grandes paredes del macizo y tiene varios itinerarios clásicos.
El refugio de Pombie, a 2.032 m, es la base habitual para escalarla.
Desde él se asciende por el col de Suzon hasta divisar la pared.
A mediados de junio todavía quedan neveros, y la niebla puede cerrar la montaña en pocos minutos.

La vía
Esta ruta, abierta en 1968, posee un grado asequible, pero se trata de una escalada de alta montaña en toda regla. Mantenida en el IV, hay numerosos pasos de IV+ y alguno de V. La ruta es difícil de seguir y perderse puede ser peligroso. Solo están instaladas las cuatro primeras reuniones, de pitones; el resto hay que montarlas. La vía, muy larga y bastante sinuosa, se encuentra muy poco equipada, y solo encontraremos algún pitón en algún largo. La roca es bastante buena, excepto algún tramo al final. La reseña de Luichy, que adjunto, es muy buena, siempre que vayas con cuerda de 60 m; si no, es preciso montar reuniones adicionales. Nosotros fuimos con una sola cuerda de 40 m, y se nos quedó corta en general. Mejor una de 45 o 50 m.

Aproximación
Desde el refugio de Pombie, hacia el col de Suzon, y en una hora hasta el pie de vía, con un nevero y una rimaya que obligan a rodear por la roca.

Descenso
Se sale a la cima, se busca la cruz y se baja hacia la derecha hasta el camino normal, con dos rápeles cortos de 20 m al final.

Crónica de la escalada

Más al oeste del Balaitús, el tres mil más occidental del Pirineo, se yergue la figura del extinto volcán Midi d'Ossau, de 2.884 m. Rocas graníticas, andesitas, basaltos,...etc, conforman una catedral mineral soportada por altivas paredes. De entre todas ellas, para nuestra primera escalada en esta bellísima montaña, hemos elegido la cara este del Grand Pic del Midi d'Ossau, una enorme pared de 600 m. Existen varios itinerarios que la surcan, y el de la Fouquier es quizás el más clásico. Además unos compañeros nuestros de cordada (Josep con Alberto y Marc) la han escalado la semana anterior y tenemos información de primera mano.

Para este tipo de actividades, donde prefiero repartir la responsabilidad al 50%, me reservo a uno de mis compañeros más fieles, Jose Soler. Después de salir temprano y pasar por Riglos para añadirle salsa al día, llegamos al Portalet a las 19:00 y poco después aparcamos. En una hora y cuarto estamos en el refugio de Pombie, a 2032 m.

Excursionista con mochila subiendo por el sendero entre niebla hacia el col de SuzonRefugio de Pombie junto al lago, rodeado de neveros y niebla

No ha venido nadie más y de momento somos los únicos huéspedes. Por la noche llegarán unos valencianos, pero para la cena podemos elegir incluso el plato. El guarda, un tipo fantástico y supersimpático, nos aporta más información acerca de la vía y de la meteo para el día siguiente. Hay mala previsión para la tarde y lo mejor será madrugar. En cuanto al material, finalmente metemos en las mochilas dos juegos de aliens, uno de friends medianos hasta el 2# con los medianos repetidos, unos fisus, tres clavos, una cuerda simple de 8,9 mm y 40 m y un cordino de 5 mm de la misma longitud. Por supuesto piolet y crampones, ya que en la aproximación hay que cruzar una rimaya y en la cima todavía queda bastante nieve. Me voy a dormir con la familiar sensación de impaciencia para que llegue la mañana.

El despertador suena a las 5:15 h y ya a las 6:00, al alba y con cálida temperatura, salimos del refugio dirección al col de Suzon. Una espesa niebla cubre el paisaje, pero el camino es evidente.

Escalador con casco naranja y arnés frente a la pared de piedra del refugio de PombieEscalador con casco blanco ascendiendo entre bloques y niebla en la aproximación

Al cabo de media hora y poco antes del collado, entre claros, divisamos nuestra pared. Intentamos acceder directamente a través de un nevero, pero una rimaya nos desvía a la derecha por la roca. Al cabo de otros 30 minutos estamos a pie de vía, o uno de los varios que debe haber. Decidimos ponernos los pies de gato toda la vía y guardar las botas en la mochila.

Pedrera con neveros y niebla en la aproximación a la paredPared este iluminada por el sol del amanecer sobre un nevero, con una persona diminuta abajoEscalador de pie sobre un nevero junto a la base de la pared, entre niebla

Son las 7:30 h y empiezo yo, enlazando los dos primeros largos, por la derecha de la reseña y en III, para llegar a la R2 (dos pitones) previa al característico y amplio diedro que corta el primer muro vertical de la pared.

Escalador de espaldas, cargado con mochila y material, sobre roca cubierta de líquenes amarillosEscalador lejano sobre roca con líquenes bajo la niebla

Reunión con pitones y cintas de colores, con una cuerda verde tendida
Una de las pocas reuniones, todas al inicio

Jose acomete el diedro de IV+ con soltura y llega a la R3, también de pitones. Poco a poco vamos acostumbrándonos a la roca y a sentir la adherencia en nuestros pies, cogiendo velocidad.

Escalador al pie del diedro de IV+, bajo un cielo azulEscalador en el diedro, visto desde abajo, con la cuerda verdeEscalador pequeño sobre una placa de granito anaranjado, junto al vacío y la nieblaEscalador en una placa de granito con la cuerda tendida y nubes de fondo

Los dos siguientes largos discurren por fisura y vamos encontrando algún pitón. La escalada, algo tumbada, se parece más bien a una danza, donde los pies y el equilibrio resultan fundamentales.

Escalador sobre una placa de granito con cumbres al fondoEscalador de negro asomando sobre una repisa de granito con líquenes, con un lago y neveros entre la nieblaEscalador lejano en una placa con líquenes y cuerda tendida bajo un cielo azul

Escalador de rojo sobre una placa de granito anaranjado visto desde arriba, con un nevero debajo
Nuestros dedos acarician el granito anaranjado

Ya en el sexto largo opto por ir recto en adherencia a buscar alguna debilidad en el segundo muro vertical de la pared. Esta vez no encuentro ningún pitón y me entretengo para proteger los pasos. Acabamos saliendo al ensamble, pero por eso me he traído el tibloc y lo pongo antes de los 40 metros de cuerda.

Escalador de rojo sobre una placa de granito anaranjadoEscalador en una gran placa de granito bajo el cielo azulVista hacia abajo con neveros y la cuerda verde tendida

Una cordada mixta de franceses ha empezado más tarde y los oímos unos 200 metros abajo. La tónica de la vía se mantiene pero ya no encontramos casi ningún pitón y todas las R las tenemos que montar. Un sistema de fisuras, mantenido en IV/IV+ con pasos aislados de V, nos encamina en tres largos a la gran barrera desplomes rojizos.

Escalador lejano subiendo por una fisura con la cuerda verdeEscalador junto a un gran bloque, con neveros al fondoEscalador sobre una placa de granito bajo el cielo azulFisura de granito con la cuerda verde y floresEscalador en una arista con el valle, neveros y nubes al fondo

La sorteamos por la derecha en un largo muy elegante y que requiere un paso muy aéreo y espectacular, con todo el vacío a nuestros pies. El cansancio se hace notar y ya no escalamos tan rápido. Además nos tomamos nuestro tiempo en montar las reuniones, asegurándonos que aguante una posible caída.

Escalador sobre una pared con hierba y flores, con la cuerda verde

Escalador envuelto por la niebla detrás de unos bloques, con una cuerda amarilla en primer plano
Se levanta niebla que nos oculta los metros escalados

Ahora otra placa llena de fisuras pero sin ningún itinerario claro nos conduce a las últimas dificultades, en dos o tres largos según queramos. Montamos R en una gran repisa herbosa en un gran bloque.

Escalador de naranja sobre una arista entre la nieblaRoca con vegetación y cuerda verde entre la niebla

Dos friends colocados en una fisura de granito con líquenes
Una sola fisura para dos friends, pero es buena

Escalador sobre una pared con la cuerda verde entre la nieblaBloques de granito y pared con el cielo azul entre nubesGran bloque con una cinta y una cuerda en la reuniónEscalador sobre una repisa herbosa junto a un nevero

Un techo característico nos sitúa en la pared. Contrastamos la opinión de ambos y coincidimos en que la vía sigue por la derecha. Lo acomete Jose, en IV, y monta una R algo precaria en un bloque.

Escalador lejano sobre la pared, con un nevero en primer planoPlaca de roca con un nevero y cielo azul

Ahora dudamos. Delante nuestro un diedro de roca descompuesta, y a la izquierda una travesía para alcanzar un sistema de bloques y diedros que parecen de buena roca. Opto por la segunda opción, pero, maldición !...la roca está bastante rota y grandes bloques están en equilibrio inestable. Pero para mi asombro encuentro un diedro muy vertical con dos pitones; debe ser el embarque de 6a de la reseña. Según ésta por la izquierda es más fácil, pero no pone el grado. Pruebo. La roca parece buena, pero hay pasos de V y alguna roca inestable. Encuentro un pitón, sigo arriba y traveseo a izquierda a una canal, donde monto una R a prueba de bombas.

Escalador de naranja bajo un techo, sobre roca descompuesta
Tramo de roca delicada

Escalador lejano sobre roca descompuesta, entre la nieblaEscalador con casco blanco en una reunión, con montañas nevadas entre la nieblaReunión montada con cordinos y cintas sobre granito con líquenes

Ahora toca un largo sencillo de IV, cruzamos una pequeña terraza y Jose monta R al pie del en teoría último largo. A la sombra hace frío y algo de niebla envuelve la montaña. Intentamos ir lo más rápido posible y por eso no hemos comido nada desde hace 10 horas.

Canal estrecha con una cuerda verde tendida bajo la nieblaDos escaladores sobre una arista rocosa entre la niebla

De momento escalo recto, unos pasos verticales, y veo la evidente chimenea que corona nuestra vía. Una gran piedra empotrada me permite montar un puente antes de entrar en la chimenea. Una vez dentro todo molesta. Hay que progresar empotrando el cuerpo, en IV+, como si de una clásica Haus se tratara, pero la mochila, con el piolet sobresaliendo, dificulta la progresión. En unos 35 m llego a una plataforma soleada, radiante de felicidad. Me saco los pies de gato para aliviar el dolor en los pies y me calzo las botas. Al rato llega Jose Soler, al que invito a hacer lo mismo.

Escalador con mochila y piolet subiendo por la chimenea de granitoPared de granito vista desde el interior de la chimenea, con cielo azulCinta y cordinos en una fisura de roca anaranjada, a modo de puente de rocaChimenea con agujas rocosas arriba y un escalador asomandoEscalador con casco blanco y cuerda en una plataforma junto a unas agujas, con nubes de fondo

Ahora un largo de III de trámite nos lleva al final de la vía. Son las 16:00 h. Hemos tardado 8 h y media. La alegría es grande. La vía nos ha costado lo suyo, no tanto por el grado, sino por la búsqueda del itinerario y por el escaso equipamiento.

Escalador con mochila y piolet sobre la cresta final, bajo el cielo azulEscalador sonriente con los pulgares en alto sobre una pedrera con niebla, ya en la cimaSelfie de dos escaladores con casco sonriendo y con el pulgar en alto, con niebla de fondo

La niebla nos envuelve momentáneamente. Toca bajar rápido y encontrar la cruz que marca la bajada. No queremos que nos pase lo de hace cuatro años en la Peyreget, cuando no encontramos los rápeles de bajada y nos perdimos, para acabar engullidos por la noche. Tomamos dirección a la derecha, y después de unos 10 minutos nos encontramos un nevero con huellas. Nos calzamos los crampones y después de cruzarlo divisamos la cruz.

Escalador de naranja bajando por una pedrera entre la nieblaEscalador descendiendo por una ladera de hierba entre rocas y neverosCresta de roca y nevero con montañas nevadas entre la nieblaBloques con un nevero y picos nevados al fondo durante el descenso

Ahora apenas hay nieve y tomamos el camino normal de bajada. Acabamos haciendo solo dos rápeles cortos de 20 m, al final del descenso. Nuestro cordino ha viajado solo de paseo. Alucino con una cordada que se ha equivocado de rápel y lo ha montado en un pitón antiguo que apenas entra dos dedos. Pocas cosas pasan.

Escalador cruzando un amplio nevero con la niebla de fondo

A las 18:30 llegamos al refugio. La escalada no nos ha decepcionado, hemos disfrutado de un entorno maravilloso en una montaña de ensueño, y encima hemos llegado con tiempo al refugio para la cerveza y la cena.

Escalador con casco caminando por el sendero junto a un neveroEscalador de naranja bajando por el sendero de la ladera con nieblaRefugio de Pombie al fondo, con neveros y niebla

Un abrazo a tod@s,
Jose