Juan me ha comentado un bonito itinerario para encadenar varios tresmiles por Ordesa, en una ruta que él ya había hecho. Tengo ganas de disfrutar en soledad de una buena excursión un fin de semana completo, y así espero que sea, aunque la tarde del domingo depare de forma inesperada una noticia funesta y lamentable.
Así que carretera hacia Torla sábado por la mañana. Salgo tarde, me lo tomo con calma, y empiezo a caminar a las 11:00 de la mañana desde el parking hacia el circo de Carriata. Enseguida mi vista se posa en el Tozal del Mallo, imponente y desafiante. Sólo lo he escalado una vez, la más fácil, la Ravier, pero algún día tocará volver.
El cielo está nublado y la vegetación húmeda. Está claro que ha llovido hace apenas unas horas; mientras no lo haga esta noche durante el vivac. Al cabo de una hora empiezo a subir por las clavijas de Salarons, y me cruzo con una pareja. Será una de las pocas veces que me encuentre con alguien en todo el fin de semana.
Una vez en Aguas Tuertas me doy cuenta que me he dejado la crema solar, pero llevo protector de labios. Veremos si también funciona para zonas que no sean los labios y nariz. Mi objetivo del día, los Gabietos, están ocultos por las nubes, y voy revisando el mapa para no perderme en este laberinto de piedra calcárea, donde los isards son los reyes de este solitario paraje.
Alcanzo el collado de Salarons, pero no era necesario, pues había que girar antes al Oeste para emprender la subida al Collado Blanco.
Después de una delicada travesía afronto una gran pala de nieve que me conduce al citado collado, y poco después al collado de Gabietos. Desde ahí, la ascensión al Gabieto Occidental y Oriental es un momento. Por hoy no está mal, más de 1800 m de subida.
Ahora a descender y buscar un vivac lo más confortable posible. Como el Taillón lo he subido varias veces, lo bordeo por el sur, en dirección a la Brecha de Roland.
Llego a un oasis de piedras y acogedores vivacs. Es muy pronto, las 18:30, pero aquí me quedo, pues no sé si encontraré algo mejor más adelante. Ya a las 21 estoy dentro del saco, después de cenar y fundir nieve, soñando con montañas.
Me despierto a las 7, maldición !...Me he quedado dormido. Ya es de día y no hay tiempo que perder, pues me quedan 7 tres-miles, descender y volver en coche a casa. Después de un frugal desayuno, me pongo en marcha. Paso de largo la brecha, y algo después del paso de los Sarrios, encaro la ascensión del Casco de Marboré, por unas palas de nieve bien transformadas. Más arriba encuentro los pasos más delicados de todo el fin de semana. Primer tresmil del día.
Desciendo y afronto la ascensión de la Torre de Marboré, esta vez por una pala más inclinada, aunque la parte final es más fácil. Ahora sigo por la arista, muy ancha y tranquila. Poco después de pasar el Col de la Cascade, franqueo los Picos de la Cascada por el Sur.
El acceso directo al Pico Occidental está mojado, descompuesto y con una rimaya que da miedo, por lo que opto por el camino normal. Después de una buena hora llego al collado entre el Pico Marboré y el Pico Oriental de la Cascada. Desde ahí accedo a los tres picos de la Cascada. El ambiente es por supuesto, sensacional.
Vuelvo sobre mis pasos otra vez al collado y emprendo la subida al Pico Marboré, primero por la arista seca y después por una pala de nieve que me evita escalar tramos descompuestos. Por fin llego al último tresmil del día. Una última foto y la batería del móvil se agota.
Ahora todo es bajada, pero la ausencia de crema solar está haciendo estragos y noto que arde cada parte de mi piel expuesta. Una vez en Goriz saludo a Joan Maria, el guarda, y emprendo el interminable recorrido de vuelta por el circo de Soaso para coger el bus y luego el coche.
Cerca de Barbastro paro a comer algo. Me llama Juan. Me da una noticia espantosa y trágica. La Roser Mir se ha despeñado hoy mismo en la cresta Cabrioles - Lezat... Al principio pienso, incomprensiblemente, que me toma el pelo. Pero quien gastaría una broma así ?...Me cuenta más detalles...Me quedo abatido; estuve hablando con ella jueves y viernes, porque me pidió información de la cresta, que ya escalé años atrás. No era el final que esperaba del fin de semana. Tenía muchas ganas de volver a escalar con ella.
Primera ascensión: Jean Ravier, Claude Dufourmantelle, Marcel Kahn, Claude Jaccoux y Noël Blotti (abril de 1957)
Tipo de roca: Caliza
Equipamiento: Semiequipada con pitones, algunos antiguos; el resto a proteger con material propio
Material recomendado: 14 cintas (mejor largas), aliens y fisureros, friends hasta el nº 3 y tascones
Aproximación: 1 h a 1 h 30 min desde la pradera de Ordesa
Descenso: 1 h 30 min a 2 h: desde la cima, senda hasta las clavijas de la Carriata (rápel) y sendero de subida hasta la pradera
Fecha actividad: 06.06.2015
Cordada: Jose Bermudo y Juan Lazo
Croquis de la vía Ravier
Crónica de la escalada
No sé qué se puede decir de esta vía que no se haya dicho ya. Por mi parte, pienso repetirla algún día y volver a disfrutar de sus verticales diedros, fisuras y chimeneas. A la belleza de la vía se le suma el increíble entorno del circo de Soaso, paradigma de la majestuosidad de Ordesa. Por todo esto es sin duda una vía para disfrutar. En nuestro caso, la actividad se convirtió en una cuasiaventura, debido a un inesperado desenlace que casi nos arruina el día.
"Para este fin de semana estábamos planeando ir a Riglos pero, comentando los planes del fin de semana con Marcos, comenta que por qué no vamos a Ordesa en busca de temperaturas más amables. En mi mente ronda escalar el Tozal del Mallo desde el primer momento que lo vi. Pero la esfinge intimida y gracias a comentarios que se escuchan por ahí como: “Ordesa es la universidad, el resto son escuelas de escalada…”, hacen que el respeto a adentrarse en esas paredes sea alto. Pero respeto aparte, la idea me seduce por completo y se lo propongo rápidamente a Jose Bermudo. “Jose tengo un plan b al calor… Ravier al Tozal” Y otro que es de fácil seducción, y no suele poner muchos peros, sin pensarlo mucho acepta la propuesta…
El viernes por la tarde partimos hacia la pradera de Ordesa. Paramos en Fiscal a cenar algo… si hay que ir a la guerra se va, pero mejor con el estómago lleno por lo que pueda ser. Aprovechando que todavía se puede subir en coche a la pradera, plantamos la tienda en el mismo parquing y nos ponemos a dormir a eso de las 0:00.
5:30am: Suena el despertador. Jose prepara el desayuno mientras yo desmonto la casa. Preparamos material.
Uhf como pesa esto. Y empezamos a caminar carretera abajo. El Tozal ya se deja ver entre árboles. “Eso está muy tieso Jose…”. Subimos bosque arriba. El paisaje es impresionante. Ordesa en sí, mires donde mires, es espectacular.
El Tozal cada vez está más cerca y los esfínteres en nuestro interior empiezan a descontrolarse inversamente proporcional a la distancia del pie de vía. No hace falta que dé más detalles de lo que ocurrió después, ¿no?… “Jose, espero que no tengamos que bautizar esta montaña como Tozal del Mallón!! jeje”
Por fin conseguimos llegar a pie del contrafuerte que hay bajo la pared. ¿Por aquí? ¿Por allí? Según hemos repartido los largos sale Jose primero por donde le parece más lógico. La reseña marca un primer largo de 70 m que pensamos partirlo en 2, pero lo partimos demasiado tarde y me toca salir en ensamble.
Jose monta una R de fortuna como puede y continúo yo hasta la R1 de la reseña del Luichy.
Ahora viene otro largo de gradas herbosas, sinuoso y de protección a rebuscar. Se lo curra Jose y ahora sí que nos hemos plantado bajo la vertical de la vía…
“¿Por dónde coño va esta vía?? ¿Esto desploma mucho, no??” escucho mientras me preparo para salir. La verdad es que impresiona de entrada. “Joder con los quintillos” pero la escalada es como el amor, todo es empezar. Aparece un pie por aquí, un canto por allá y unos pocos después me planto en la R. Un largo buenísimo.
Ahora estamos debajo de la chimenea característica. Se rumorea que está lisa como un espejo… y así es. Jose se la saca bien en Ae. Yo de segundo pruebo los primeros pasos en A0 pero me dejo de historias y opto por el pedal. Otro largo bonito.
Salgo yo de nuevo, 6a+ le dan, desploma bastante desde la salida de la R. Voy tirando bien hasta un paso bloquero de equilibrio que me lo tengo que mirar con cariño. El primer tramo me ha inflado de lo lindo. Descanso un poco y tiro hasta la R. Uhff qué larguito, cuando dicen que desploma es porque desploma, pienso jeje. Jose llega resoplando también y le toca salir.
Lo pierdo de vista diedro arriba y después de un buen rato sin que se moviese la cuerda escucho R. Según reseña el largo debería ser de 50. Vamos con cuerdas de 50 m y queda bastante. Como hay más cordadas en la pared no me fío. Pero un par de tirones y gritos después está claro que es Jose. Llego a la R.
Estudiamos la situación pero no sacamos nada en claro. Salgo yo y 15 m después me encuentro otra R que mirando el croquis aparece dibujada pero en teoría no se monta. Me lo miro y remiro pero parece claro que Jose montó la R correcta pero en la reseña no deben estar bien los metros. El siguiente largo que se supone que ya he empezado también es de 50 y pone que atención al roce. Entre que no estamos seguros de dónde estamos y el tema del roce me preocupa, monto la R intermedia.
Llega Jose y salgo yo de nuevo. El largo te va poniendo las pilas poco a poco sin tregua. Ya tengo los brazos como Popeye cuando me quedo sin ninguna de las 14 cintas que llevamos. No entiendo nada, la reseña marca 12 y encima he partido el largo en dos con lo que me deberían sobrar. Llego a un pitón, navego un poco y a 1,5 m veo otro. No sé si es la R pero el menda no continúa sin cintas así que monto R aquí reforzando los pitones.
“¡Están cayendo gotas!” escucho. En teoría nos quedan solo dos largos. El cielo está cada vez más negro y empieza a tronar de fondo en la lejanía. La meteo daba las tormentas para el domingo pero aquí huele a marrón. La cosa es que a dos largos de acabar no hay otra opción que no sea salir por arriba. Sale Jose a por el penúltimo largo. Diedro chimenea muy chulo. Hace unos 40 m y monta R de 1 pitón y un par de friends. No sabemos si es donde toca pero ya da igual. Empieza a tronar de verdad.
Salgo escalando lo rápido que puedo chimenea arriba. Me molesta la mochila para arrastrarme así que la dejo en el primer seguro. Empieza a granizar con fuerza y los truenos vienen cada pocos segundos. Dentro de la chimenea estamos bastante a cubierto pero me toca salir de ella. Aquí sí que la cosa se pone fea. La roca ya está chorreando, hace un viento inhumano que me lanza el granizo como si fueran proyectiles y duelen cuando se estrellan en mi cara. Voy escalando en 3.er grado fácil pero me paro a meter algún cacharro por lo que pueda ser. La situación está fea. Delante tengo un bloque enorme en el cual monto R y si me acurruco bien me para los proyectiles de granizo, que los veo pasar totalmente horizontales y caen al vacío por la pared del Tozal. Nunca he visto nada igual, ¡no me he visto como esta!, como diría Jesús Calleja, ¡jaja! Tengo frío y me estoy empapando pero el chubasquero se quedó en la mochila que dejé colgando en la chimenea… ¡error! Aseguro a Jose y llega a la R.
Nos intentamos poner un poco a cubierto y recogemos cuerdas, lo que no es nada fácil ya que no sentimos ni las manos. Quiero salir de allí pitando. Me viene a la cabeza el rayo que nos pilló de paso en su día bajando del Cervino y ahora estamos en una cima cargaditos de ferreterías varias y variadas, lo cual no es muy aconsejable. Entre eso y el frío ya tenemos un par de motivos buenos para hacer un poco de running con el antebrazo delante de la cara parando el granizo. Llegamos a unos bloques enormes en los que hay dos chicos a cubierto. Han escalado la Brujas-Franco española y les ha pillado el marrón ya bajando. Comentan que tenían al menos otra cordada tres o cuatro largos abajo que seguro están pillando. Esperamos un poco. Afloja pero no deja de llover así que decidimos ir bajando. Rapelamos las clavijas de la Carriata y solo nos queda bajar caminando completamente empapados pero contentos porque hemos escalado el Tozal del Mallo por primera vez y… seguro que nunca lo olvidaremos, por lo bonita y espectacular que es la Ravier y por la bajada plaisir que nos brindó!"
PD: Como premio nos zampamos un chuletón de buey para cenar que nos supo a gloria. Vídeo del último largo:
El entorno
El Tozal del Mallo, al que se llamó el «Retablo», es una gran estribación del Mondarruego que se alza sobre el valle de Ordesa, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca), con Torla como pueblo de referencia. Su cara sur, vertical y compacta, domina la pradera de Ordesa y es una de las paredes más reconocibles del valle, en el camino hacia el circo de Soaso, en la cabecera del valle. La roca es una caliza muy pulida por el paso de cordadas. Al oeste queda la Brecha de Rolando, por la que los primeros escaladores franceses llegaron al valle. La mejor época suele ir de mediados de mayo a principios de octubre; en verano conviene madrugar, porque las tormentas de tarde son habituales.
La vía por largos
La Ravier es una clásica de unos 390 m que sigue una línea de diedros, fisuras y chimeneas en la cara sur. Se suele considerar un V+ obligatorio, con un paso de 6b+ en la chimenea lisa, que se libra en artificial. Los seguros son escasos y antiguos, y hay que proteger con material propio. Las distancias de la reseña no siempre cuadran con el terreno: nuestra cordada partió y empalmó largos y no vio las reuniones donde las esperaba.
Primer tramo: unos 70 m según la reseña, que partimos con una reunión de fortuna hasta la R1 de la reseña de Luichy. Parte desencordado o en ensamble. Gradas herbosas: largo sinuoso, con la protección a rebuscar, hasta quedar bajo la vertical de la pared. Largo desplomado: impresiona de entrada y tiene pies y cantos pequeños; muy buen largo hasta la reunión. Chimenea característica: lisa como un espejo (6b+, V+/A0). Se supera en artificial o con pedal. Largo de 6a+: desploma bastante desde la reunión y tiene un paso bloquero de equilibrio; largo exigente y sostenido. Diedro: largo sostenido hasta una R que puede quedar más lejos de lo que marca la reseña; los metros no coinciden. Largo con roce: se parte con una reunión intermedia por el roce de la cuerda; dos pitones juntos pueden confundirse con la reunión. Penúltimo largo: diedro-chimenea de unos 40 m, con R de un pitón y friends. Último largo: chimenea y salida por terreno fácil hasta unos bloques grandes, ya en la parte alta del Tozal. Ojo: hay clavos viejos y la roca de la chimenea está pulida. La retirada es difícil y en muchos casos es más seguro salir por arriba. En verano las tormentas pueden ser fuertes (a nosotros nos cayó granizo en junio), y hay riesgo de caída de piedras. El tramo final es confuso y es fácil equivocarse de reunión. Primera ascensión Abierta en abril de 1957 por los franceses Jean Ravier, Claude Dufourmantelle, Marcel Kahn, Claude Jaccoux y Noël Blotti, que llegaron al valle con esquís por la Brecha de Rolando. Emplearon unas 17 horas efectivas repartidas en dos días.
Aproximación
Desde la pradera de Ordesa (unos 500 m de desnivel). Se sigue la pista hacia abajo y se toma un sendero por el bosque que sube hacia el circo de la Carriata. A la altura del Tozal se gira a la izquierda hasta la base de la pared; el último tramo, con un trepadero, es el más delicado. Tarda de 1 h a 1 h 30 min. En temporada alta el acceso a la pradera suele regularse con autobús del Parque, así que conviene comprobarlo antes.
Descenso
Desde la cima se sigue la senda hacia la derecha, por encima de los muros de la Carriata, hasta las clavijas, que se rapelan. Después se retoma el sendero de subida hasta la carretera y la pradera. De 1 h 30 min a 2 h; con tormenta o roca mojada, más.