domingo, 14 de junio de 2015

Edil (120 m, V+) a la Aguja Roja – Riglos

Vía: Edil
Zona: Riglos
Longitud: 120 m (4 largos)
Dificultad: V+ (V obligatorio)
Exposición: S1
Orientación: Noroeste
Primera ascensión: Alberto Rabadá y A. López «Cintero» (1957)
Tipo de roca: Conglomerado
Equipamiento: Equipada con espits y parabolts; reuniones con cadena o argollas
Material recomendado: 12-14 cintas exprés y dos cuerdas de 50 m para el descenso
Aproximación: 30 min desde el pueblo
Descenso: Tres rápeles por la vía Normal, con cuerdas de 50 m
Fecha actividad: 07.06.2015
Cordada: Jose Bermudo y Juan Lazo

Aguja Roja en los Mallos de Riglos, con la vía Edil en su cara oeste
Croquis de la vía Edil en la Aguja Roja, de Ricardo Cortés
Croquis de Ricardo Cortés, del Club de Montaña Ayud de Calatayud

Crónica de la escalada
Mañana toca descanso activo después de escalar en Ordesa. Salimos de cenar de Fiscal con el estómago merecidamente lleno de entrecot de buey mientras vemos la final de Champions Barça-Juve, y a las 00:00 llegamos a Riglos. Yo estoy bastante cansado y le comento a Juan de mirar alguna vía fácil, corta y bien equipada. Miramos en los mallos pequeños y me acuerdo de una muy bonita en la Aguja Roja que tengo pendiente hacerla entera. Los dos últimos largos ya los hice, pues empecé por la Villarig. Cuando le digo que fue abierta por Cintero y Rabadá en 1957, y que la vía lleva el apodo del segundo, Juan acepta sin dudarlo. Cosas de clasicómanos.

La vía Edil es quizás de las más asequibles de Riglos, pero es bonita y elegante, y es una buena opción para estrenarse en esta zona. La orientación es NW y por tanto ideal para días calurosos. La aproximación es de media hora desde el centro del pueblo.

El entorno
Los Mallos de Riglos se alzan junto al pueblo de Las Peñas de Riglos, en la Hoya de Huesca, a unos 45 km al noroeste de la capital. Son enormes torres de conglomerado del Mioceno, formadas por cantos de las laderas pirenaicas cementados con caliza, con paredes casi verticales que llegan a los 300 m. La Aguja Roja es uno de los mallos pequeños, de unos 150 m, y por su cara oeste se reparten vías cortas y bien equipadas como Sonia, Edil y Villarig, buenas para iniciarse en la zona. Al mirar al noroeste, la Edil queda a la sombra y es una buena opción en días de calor. Hay que tener en cuenta que algunas paredes del macizo se cierran por la nidificación de los buitres, y que la zona puede estar masificada.

La vía por largos
La Edil sigue una línea elegante de diedro y chimenea por la cara oeste de la Aguja Roja. Es corta, con las chapas bien repartidas, y su nombre viene del apodo de Rabadá, uno de sus aperturistas, a quien sus amigos llamaban «Edil».

L1 (IV+/V): primero diedro y luego, al final, chimenea. La chimenea puede resultar confusa y la roca está algo lisa.
L2 (IV+/V-): todo en diedro y chimenea, muy vertical, con la roca algo suelta.
L3 (V+): placa y chimenea, con un paso de V+ curioso; el más exigente de la vía. La reunión está algo desviada a la izquierda y cuesta verla.
L4 (IV): placa fácil hasta la cima. Con cuerdas de 60 m se puede empalmar con el L3.
Ojo: lleva casco, porque la vía comparte descenso con la Normal y hay caída de piedras y bastante gente. Cuidado con los nidos de buitre: hay que respetar las prohibiciones temporales.
Primera ascensión
Fue abierta en 1957 por Alberto Rabadá y A. López «Cintero». Su nombre recuerda el apodo de Rabadá, el segundo de la cordada.

Aproximación
Se deja el coche cerca del Centro de Interpretación de las Aves de Riglos, en el pueblo, y se sigue una pista y luego un sendero bien marcado hasta la base de la Aguja. La vía arranca justo donde la senda que rodea la Aguja por la izquierda gira a la derecha. Unos 30 min desde el centro del pueblo.

Descenso
Desde la cima se baja por la vía Normal en tres rápeles: de unos 20 m hasta un pequeño collado, de unos 45 m el segundo y de unos 48 m el tercero, seguido de un destrepe de 6 a 8 m. Nosotros lo hicimos con cuerdas de 50 m, de modo que los rápeles no deben pasar de ese largo y hay que atinar con las reuniones. Hay cables instalados en el primer rápel.

Algunas fotos de la actividad:

Primer largo de la vía Edil, con un diedro y una chimenea final Escalada en el diedro del primer largo de la vía Edil

Segundo largo de la vía Edil, por diedro y chimenea

Chimenea del segundo largo de la vía Edil, en la Aguja Roja

Tercer largo de la vía Edil, con placa y chimenea y un paso de V+

Paso de V+ del tercer largo de la vía Edil

Cuarto largo de la vía Edil, una placa fácil hasta la cima de la Aguja Roja Cima de la Aguja Roja tras terminar la vía Edil

Rápel de descenso por la vía Normal de la Aguja Roja

Un abrazo a tod@s,
Jose

miércoles, 10 de junio de 2015

Ravier (390 m, 6b+ V+/Ae) al Tozal del Mallo – Ordesa

Vía: Ravier
Zona: Pirineos Ordesa
Longitud: 390 m
Dificultad: 6b+ (V+/Ae)
Exposición: S3
Orientación: Sur
Primera ascensión: Jean Ravier, Claude Dufourmantelle, Marcel Kahn, Claude Jaccoux y Noël Blotti (abril de 1957)
Tipo de roca: Caliza
Equipamiento: Semiequipada con pitones, algunos antiguos; el resto a proteger con material propio
Material recomendado: 14 cintas (mejor largas), aliens y fisureros, friends hasta el nº 3 y tascones
Aproximación: 1 h a 1 h 30 min desde la pradera de Ordesa
Descenso: 1 h 30 min a 2 h: desde la cima, senda hasta las clavijas de la Carriata (rápel) y sendero de subida hasta la pradera
Fecha actividad: 06.06.2015
Cordada: Jose Bermudo y Juan Lazo


Reunión del largo de diedro de la Ravier

La cara sur del Tozal del Mallo vista desde el bosque, en el valle de Ordesa

Croquis de la vía Ravier en el Tozal del Mallo
Croquis de la vía Ravier

Crónica de la escalada
No sé qué se puede decir de esta vía que no se haya dicho ya. Por mi parte, pienso repetirla algún día y volver a disfrutar de sus verticales diedros, fisuras y chimeneas. A la belleza de la vía se le suma el increíble entorno del circo de Soaso, paradigma de la majestuosidad de Ordesa. Por todo esto es sin duda una vía para disfrutar. En nuestro caso, la actividad se convirtió en una cuasiaventura, debido a un inesperado desenlace que casi nos arruina el día.

A continuación os adjunto el relato que ha escrito Juan "Sin Miedo" Lazo, extraído de la web de Cordada.
Texto original: http://www.cordada.org/ravier-al-tozal-del-mallo/

"Para este fin de semana estábamos planeando ir a Riglos pero, comentando los planes del fin de semana con Marcos, comenta que por qué no vamos a Ordesa en busca de temperaturas más amables. En mi mente ronda escalar el Tozal del Mallo desde el primer momento que lo vi. Pero la esfinge intimida y gracias a comentarios que se escuchan por ahí como: “Ordesa es la universidad, el resto son escuelas de escalada…”, hacen que el respeto a adentrarse en esas paredes sea alto. Pero respeto aparte, la idea me seduce por completo y se lo propongo rápidamente a Jose Bermudo. “Jose tengo un plan b al calor… Ravier al Tozal” Y otro que es de fácil seducción, y no suele poner muchos peros, sin pensarlo mucho acepta la propuesta…

El viernes por la tarde partimos hacia la pradera de Ordesa. Paramos en Fiscal a cenar algo… si hay que ir a la guerra se va, pero mejor con el estómago lleno por lo que pueda ser. Aprovechando que todavía se puede subir en coche a la pradera, plantamos la tienda en el mismo parquing y nos ponemos a dormir a eso de las 0:00.

5:30am: Suena el despertador. Jose prepara el desayuno mientras yo desmonto la casa. Preparamos material.

Uhf como pesa esto. Y empezamos a caminar carretera abajo. El Tozal ya se deja ver entre árboles. “Eso está muy tieso Jose…”. Subimos bosque arriba. El paisaje es impresionante. Ordesa en sí, mires donde mires, es espectacular.

El Tozal cada vez está más cerca y los esfínteres en nuestro interior empiezan a descontrolarse inversamente proporcional a la distancia del pie de vía. No hace falta que dé más detalles de lo que ocurrió después, ¿no?… “Jose, espero que no tengamos que bautizar esta montaña como Tozal del Mallón!! jeje”

Por fin conseguimos llegar a pie del contrafuerte que hay bajo la pared. ¿Por aquí? ¿Por allí? Según hemos repartido los largos sale Jose primero por donde le parece más lógico. La reseña marca un primer largo de 70 m que pensamos partirlo en 2, pero lo partimos demasiado tarde y me toca salir en ensamble.

Jose monta una R de fortuna como puede y continúo yo hasta la R1 de la reseña del Luichy.

Ahora viene otro largo de gradas herbosas, sinuoso y de protección a rebuscar. Se lo curra Jose y ahora sí que nos hemos plantado bajo la vertical de la vía…

“¿Por dónde coño va esta vía?? ¿Esto desploma mucho, no??” escucho mientras me preparo para salir. La verdad es que impresiona de entrada. “Joder con los quintillos” pero la escalada es como el amor, todo es empezar. Aparece un pie por aquí, un canto por allá y unos pocos después me planto en la R. Un largo buenísimo.

Ahora estamos debajo de la chimenea característica. Se rumorea que está lisa como un espejo… y así es. Jose se la saca bien en Ae. Yo de segundo pruebo los primeros pasos en A0 pero me dejo de historias y opto por el pedal. Otro largo bonito.

Salgo yo de nuevo, 6a+ le dan, desploma bastante desde la salida de la R. Voy tirando bien hasta un paso bloquero de equilibrio que me lo tengo que mirar con cariño. El primer tramo me ha inflado de lo lindo. Descanso un poco y tiro hasta la R. Uhff qué larguito, cuando dicen que desploma es porque desploma, pienso jeje. Jose llega resoplando también y le toca salir.

Lo pierdo de vista diedro arriba y después de un buen rato sin que se moviese la cuerda escucho R. Según reseña el largo debería ser de 50. Vamos con cuerdas de 50 m y queda bastante. Como hay más cordadas en la pared no me fío. Pero un par de tirones y gritos después está claro que es Jose. Llego a la R.

Estudiamos la situación pero no sacamos nada en claro. Salgo yo y 15 m después me encuentro otra R que mirando el croquis aparece dibujada pero en teoría no se monta. Me lo miro y remiro pero parece claro que Jose montó la R correcta pero en la reseña no deben estar bien los metros. El siguiente largo que se supone que ya he empezado también es de 50 y pone que atención al roce. Entre que no estamos seguros de dónde estamos y el tema del roce me preocupa, monto la R intermedia.

Llega Jose y salgo yo de nuevo. El largo te va poniendo las pilas poco a poco sin tregua. Ya tengo los brazos como Popeye cuando me quedo sin ninguna de las 14 cintas que llevamos. No entiendo nada, la reseña marca 12 y encima he partido el largo en dos con lo que me deberían sobrar. Llego a un pitón, navego un poco y a 1,5 m veo otro. No sé si es la R pero el menda no continúa sin cintas así que monto R aquí reforzando los pitones.

“¡Están cayendo gotas!” escucho. En teoría nos quedan solo dos largos. El cielo está cada vez más negro y empieza a tronar de fondo en la lejanía. La meteo daba las tormentas para el domingo pero aquí huele a marrón. La cosa es que a dos largos de acabar no hay otra opción que no sea salir por arriba. Sale Jose a por el penúltimo largo. Diedro chimenea muy chulo. Hace unos 40 m y monta R de 1 pitón y un par de friends. No sabemos si es donde toca pero ya da igual. Empieza a tronar de verdad.

Salgo escalando lo rápido que puedo chimenea arriba. Me molesta la mochila para arrastrarme así que la dejo en el primer seguro. Empieza a granizar con fuerza y los truenos vienen cada pocos segundos. Dentro de la chimenea estamos bastante a cubierto pero me toca salir de ella. Aquí sí que la cosa se pone fea. La roca ya está chorreando, hace un viento inhumano que me lanza el granizo como si fueran proyectiles y duelen cuando se estrellan en mi cara. Voy escalando en 3.er grado fácil pero me paro a meter algún cacharro por lo que pueda ser. La situación está fea. Delante tengo un bloque enorme en el cual monto R y si me acurruco bien me para los proyectiles de granizo, que los veo pasar totalmente horizontales y caen al vacío por la pared del Tozal. Nunca he visto nada igual, ¡no me he visto como esta!, como diría Jesús Calleja, ¡jaja! Tengo frío y me estoy empapando pero el chubasquero se quedó en la mochila que dejé colgando en la chimenea… ¡error! Aseguro a Jose y llega a la R.

Nos intentamos poner un poco a cubierto y recogemos cuerdas, lo que no es nada fácil ya que no sentimos ni las manos. Quiero salir de allí pitando. Me viene a la cabeza el rayo que nos pilló de paso en su día bajando del Cervino y ahora estamos en una cima cargaditos de ferreterías varias y variadas, lo cual no es muy aconsejable. Entre eso y el frío ya tenemos un par de motivos buenos para hacer un poco de running con el antebrazo delante de la cara parando el granizo. Llegamos a unos bloques enormes en los que hay dos chicos a cubierto. Han escalado la Brujas-Franco española y les ha pillado el marrón ya bajando. Comentan que tenían al menos otra cordada tres o cuatro largos abajo que seguro están pillando. Esperamos un poco. Afloja pero no deja de llover así que decidimos ir bajando. Rapelamos las clavijas de la Carriata y solo nos queda bajar caminando completamente empapados pero contentos porque hemos escalado el Tozal del Mallo por primera vez y… seguro que nunca lo olvidaremos, por lo bonita y espectacular que es la Ravier y por la bajada plaisir que nos brindó!"

PD: Como premio nos zampamos un chuletón de buey para cenar que nos supo a gloria.
Vídeo del último largo:

El entorno
El Tozal del Mallo, al que se llamó el «Retablo», es una gran estribación del Mondarruego que se alza sobre el valle de Ordesa, dentro del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido (Huesca), con Torla como pueblo de referencia. Su cara sur, vertical y compacta, domina la pradera de Ordesa y es una de las paredes más reconocibles del valle, en el camino hacia el circo de Soaso, en la cabecera del valle. La roca es una caliza muy pulida por el paso de cordadas. Al oeste queda la Brecha de Rolando, por la que los primeros escaladores franceses llegaron al valle. La mejor época suele ir de mediados de mayo a principios de octubre; en verano conviene madrugar, porque las tormentas de tarde son habituales.

La vía por largos
La Ravier es una clásica de unos 390 m que sigue una línea de diedros, fisuras y chimeneas en la cara sur. Se suele considerar un V+ obligatorio, con un paso de 6b+ en la chimenea lisa, que se libra en artificial. Los seguros son escasos y antiguos, y hay que proteger con material propio. Las distancias de la reseña no siempre cuadran con el terreno: nuestra cordada partió y empalmó largos y no vio las reuniones donde las esperaba.

Primer tramo: unos 70 m según la reseña, que partimos con una reunión de fortuna hasta la R1 de la reseña de Luichy. Parte desencordado o en ensamble.
Gradas herbosas: largo sinuoso, con la protección a rebuscar, hasta quedar bajo la vertical de la pared.
Largo desplomado: impresiona de entrada y tiene pies y cantos pequeños; muy buen largo hasta la reunión.
Chimenea característica: lisa como un espejo (6b+, V+/A0). Se supera en artificial o con pedal.
Largo de 6a+: desploma bastante desde la reunión y tiene un paso bloquero de equilibrio; largo exigente y sostenido.
Diedro: largo sostenido hasta una R que puede quedar más lejos de lo que marca la reseña; los metros no coinciden.
Largo con roce: se parte con una reunión intermedia por el roce de la cuerda; dos pitones juntos pueden confundirse con la reunión.
Penúltimo largo: diedro-chimenea de unos 40 m, con R de un pitón y friends.
Último largo: chimenea y salida por terreno fácil hasta unos bloques grandes, ya en la parte alta del Tozal.
Ojo: hay clavos viejos y la roca de la chimenea está pulida. La retirada es difícil y en muchos casos es más seguro salir por arriba. En verano las tormentas pueden ser fuertes (a nosotros nos cayó granizo en junio), y hay riesgo de caída de piedras. El tramo final es confuso y es fácil equivocarse de reunión.
Primera ascensión
Abierta en abril de 1957 por los franceses Jean Ravier, Claude Dufourmantelle, Marcel Kahn, Claude Jaccoux y Noël Blotti, que llegaron al valle con esquís por la Brecha de Rolando. Emplearon unas 17 horas efectivas repartidas en dos días.

Aproximación
Desde la pradera de Ordesa (unos 500 m de desnivel). Se sigue la pista hacia abajo y se toma un sendero por el bosque que sube hacia el circo de la Carriata. A la altura del Tozal se gira a la izquierda hasta la base de la pared; el último tramo, con un trepadero, es el más delicado. Tarda de 1 h a 1 h 30 min. En temporada alta el acceso a la pradera suele regularse con autobús del Parque, así que conviene comprobarlo antes.

Descenso
Desde la cima se sigue la senda hacia la derecha, por encima de los muros de la Carriata, hasta las clavijas, que se rapelan. Después se retoma el sendero de subida hasta la carretera y la pradera. De 1 h 30 min a 2 h; con tormenta o roca mojada, más.

Algunas fotos de la actividad:

Preparando el material en el aparcamiento de la pradera de Ordesa antes de salir hacia el Tozal del Mallo

Subida por el bosque hacia la base del Tozal del Mallo

Acercándose al contrafuerte bajo la pared del Tozal del Mallo Pie del contrafuerte que da acceso a la vía Ravier

Primer largo de la Ravier, de unos 70 metros según la reseña Escalada en los primeros metros de la Ravier, en ensamble hasta la primera reunión

Reunión de la R1 de la Ravier

Largo de gradas herbosas de la Ravier, sinuoso y de protección a rebuscar Bajo la vertical de la pared, al pie del primer largo desplomado de la Ravier

Muro desplomado del largo que sigue a las gradas herbosas de la Ravier

Escalada por el largo desplomado de entrada de la Ravier, con pies y cantos pequeños

Reunión del largo desplomado de la Ravier Escalador en el largo desplomado de la Ravier

Chimenea característica de la Ravier, lisa y pulida Pasos iniciales de la chimenea lisa de la Ravier, que se supera en artificial

Salida de la reunión bajo la chimenea de la Ravier Escalada en la chimenea de la Ravier, de pasos pulidos

Largo desplomado de unos 6a+ sobre la reunión de la Ravier Paso bloquero de equilibrio en el largo desplomado de la Ravier

Escalada en el diedro que sigue al largo desplomado de la Ravier Diedro del largo de la Ravier que sale desde la reunión del 6a+

Detalle de la roca del diedro de la Ravier 

Cordada en la reunión de la Ravier tras el largo de diedro

Largo de la Ravier con roce de cuerda, que se parte con una reunión intermedia Escalada por el largo exigente de la Ravier cuando el cielo se va cubriendo

Reunión intermedia en el largo de la Ravier que se parte en dos

Reunión sobre dos pitones reforzados en la Ravier

Cielo cada vez más oscuro sobre la pared de la Ravier Nubes de tormenta sobre el Tozal del Mallo durante la escalada de la Ravier

Diedro-chimenea del penúltimo largo de la Ravier, con las primeras gotas

Entrada a la chimenea del penúltimo largo de la Ravier Escalada por la chimenea del penúltimo largo de la Ravier

Chimenea de la Ravier con granizo y tormenta

Tramo final de la Ravier bajo el granizo Reunión en la salida de la Ravier, con la roca empapada

Bloques en la parte alta del Tozal del Mallo donde la cordada se pone a cubierto Cima del Tozal del Mallo durante la tormenta

Descenso de la Ravier tras la tormenta, con la roca mojada Cordada empapada tras bajar de la Ravier al Tozal del Mallo

Chuletón de buey para cenar tras la Ravier

Un abrazo a tod@s,
Jose