Zona: Riglos (Mallos de Riglos)
Longitud: 330 m
Dificultad: D+, 6a+ (V+ obligado)
Exposición: S2
Orientación: Noreste
Primera ascensión: Jordi Panyella «Pany» y Jordi Casasayas «Haus», 1946
Tipo de roca: Conglomerado
Equipamiento: Semiequipada con espits, puentes de roca y algún pitón; reuniones rapelables
Material recomendado: 12 cintas exprés, friends medianos y semáforo de aliens
Aproximación: 10 minutos desde el aparcamiento
Descenso: Siete rápeles de 25 a 35 m, con tramos de cable y un destrepe (1 h 30)
Fecha actividad: 17.08.2013
Cordada: Juan Lazo y Jose Bermudo
El entorno
Los Mallos de Riglos (Huesca) son uno de los grandes escenarios de la escalada en conglomerado: torres rojizas de hasta trescientos metros que se levantan justo encima del pueblo. El Mallo Pisón es uno de los mayores, y la gran chimenea que lo recorre de abajo arriba se distingue ya desde el aparcamiento, a 10 minutos del pie de vía.
La vía
Superclásica de chimenea que se escala casi entera en oposición, con las piernas bien abiertas. Nosotros hicimos nueve largos hasta el collado y tres más, de V, por la vía normal hasta la cima, aunque hay muchas reuniones opcionales y cada cordada las monta a su gusto. El primer largo traza una gran curva hacia la derecha para evitar el arranque de la chimenea. El paso más duro es el desplome de 6a del quinto largo, que se puede superar en artificial gracias a los puentes de roca y pitones. El más célebre es el paso UHF del octavo: se sube en oposición hasta un techo y hay que desplazarse en horizontal hacia atrás hasta encontrar la única salida.
Ojo: entre reuniones los seguros alejan bastante, salvo en los pasos difíciles. En el primer largo es fácil irse demasiado a la derecha y acabar en la vía Yuma. En el octavo hay un muro de roca descompuesta que conviene rodear por la derecha. El último largo de la normal es de unos 50 m y no tiene una reunión en condiciones: se monta en una sabina.
Primera ascensión
Abierta en 1946, en ocho horas, por Jordi Panyella «Pany» y Jordi Casasayas «Haus», los dos apodos que dan nombre a la vía. Ese mismo año, en abril, Panyella había firmado también la primera ascensión del Mallo Pisón, junto a Albert Murguia y Francesc A. Peyre.
Aproximación y descenso
Desde el aparcamiento de Riglos se llega al pie de vía en unos 10 minutos.
En la cima, un cable lleva a la primera instalación de rápel. Dos rápeles de unos 35 m dejan en el collado; otro de 30 m lleva a un segundo cable a la izquierda, y uno más de 30 m, a una especie de barranco equipado, donde se hace otro de 35 m. Tras destrepar unos metros, dos rápeles finales (25 + 35 m) dejan en el suelo. En total, alrededor de 1 h 30.
Los Mallos de Riglos (Huesca) son uno de los grandes escenarios de la escalada en conglomerado: torres rojizas de hasta trescientos metros que se levantan justo encima del pueblo. El Mallo Pisón es uno de los mayores, y la gran chimenea que lo recorre de abajo arriba se distingue ya desde el aparcamiento, a 10 minutos del pie de vía.
La vía
Superclásica de chimenea que se escala casi entera en oposición, con las piernas bien abiertas. Nosotros hicimos nueve largos hasta el collado y tres más, de V, por la vía normal hasta la cima, aunque hay muchas reuniones opcionales y cada cordada las monta a su gusto. El primer largo traza una gran curva hacia la derecha para evitar el arranque de la chimenea. El paso más duro es el desplome de 6a del quinto largo, que se puede superar en artificial gracias a los puentes de roca y pitones. El más célebre es el paso UHF del octavo: se sube en oposición hasta un techo y hay que desplazarse en horizontal hacia atrás hasta encontrar la única salida.
Ojo: entre reuniones los seguros alejan bastante, salvo en los pasos difíciles. En el primer largo es fácil irse demasiado a la derecha y acabar en la vía Yuma. En el octavo hay un muro de roca descompuesta que conviene rodear por la derecha. El último largo de la normal es de unos 50 m y no tiene una reunión en condiciones: se monta en una sabina.
Primera ascensión
Abierta en 1946, en ocho horas, por Jordi Panyella «Pany» y Jordi Casasayas «Haus», los dos apodos que dan nombre a la vía. Ese mismo año, en abril, Panyella había firmado también la primera ascensión del Mallo Pisón, junto a Albert Murguia y Francesc A. Peyre.
Aproximación y descenso
Desde el aparcamiento de Riglos se llega al pie de vía en unos 10 minutos.
En la cima, un cable lleva a la primera instalación de rápel. Dos rápeles de unos 35 m dejan en el collado; otro de 30 m lleva a un segundo cable a la izquierda, y uno más de 30 m, a una especie de barranco equipado, donde se hace otro de 35 m. Tras destrepar unos metros, dos rápeles finales (25 + 35 m) dejan en el suelo. En total, alrededor de 1 h 30.
Crónica de la actividad
Primeros días de vuelta de vacaciones, y ya el primer fin de semana disponible, Juan Lazo y yo tenemos objetivo claro, pero en el Vignemale la meteo es mala, y la Norte clásica tendrá que esperar. Así que nos dirigimos a Lescún para probar las agujas de Ansabere... ¡y tampoco! Al despertarnos a las 6:00 en el coche no solo ha llovido, sino que además el cielo sigue nuboso y las paredes no se secarán... Salimos rápidamente hacia Riglos a ejecutar el plan C: la Pany-Haus al Mallo Pisón, una chimenea superclásica abierta hace un montón de años en este increíble paraje que son los Mallos de Riglos. Allí estuve hace unos años, pero sin escalar.
La aproximación, de risa, nos deja en 10 minutos al pie de vía, y ya a las 11.00 h estoy abriendo el primer largo.
Empiezo, algo impresionado por la pared que tengo encima. Todavía no le da el sol y se está fresco. En este primer largo hay que hacer una gran curva hacia la derecha, evitando la parte inicial de la chimenea. Veo un puente de roca lejos, y continúo a derecha a buscar un bolt, pero al cabo de unos metros me doy cuenta que me he equivocado y estoy yendo por la vía Yuma, en el largo de V. He subido demasiado. Toca travesear a izquierda por terreno expuesto y monto R ya en la chimenea en 2 espits. He hecho dos largos de la Pany de una tacada sin quererlo.
Primeros días de vuelta de vacaciones, y ya el primer fin de semana disponible, Juan Lazo y yo tenemos objetivo claro, pero en el Vignemale la meteo es mala, y la Norte clásica tendrá que esperar. Así que nos dirigimos a Lescún para probar las agujas de Ansabere... ¡y tampoco! Al despertarnos a las 6:00 en el coche no solo ha llovido, sino que además el cielo sigue nuboso y las paredes no se secarán... Salimos rápidamente hacia Riglos a ejecutar el plan C: la Pany-Haus al Mallo Pisón, una chimenea superclásica abierta hace un montón de años en este increíble paraje que son los Mallos de Riglos. Allí estuve hace unos años, pero sin escalar.
La aproximación, de risa, nos deja en 10 minutos al pie de vía, y ya a las 11.00 h estoy abriendo el primer largo.
Empiezo, algo impresionado por la pared que tengo encima. Todavía no le da el sol y se está fresco. En este primer largo hay que hacer una gran curva hacia la derecha, evitando la parte inicial de la chimenea. Veo un puente de roca lejos, y continúo a derecha a buscar un bolt, pero al cabo de unos metros me doy cuenta que me he equivocado y estoy yendo por la vía Yuma, en el largo de V. He subido demasiado. Toca travesear a izquierda por terreno expuesto y monto R ya en la chimenea en 2 espits. He hecho dos largos de la Pany de una tacada sin quererlo.
El tercer largo, que abre Juan, se abre un poco a la derecha y luego va ya totalmente en chimenea, y con técnica total de oposición, en V y IV. El largo, como el resto de la vía, se encuentra semiequipado con espits, puentes de roca y algún pitón. Hay que decir que los largos descritos aquí no coinciden exactamente con ninguna de las reseñas que he encontrado, y pienso que todas las cordadas deben montar un poco las reuniones al gusto, pues hay muchas reuniones opcionales. Nosotros seguimos bastante el plan de reuniones de la reseña de Luichy.
El cuarto largo, que me toca ahora, se inicia con un paso en oposición picantón, donde es preciso abrirse totalmente de piernas, como en casi toda la vía. Juan me hace una espectacular foto (la que abre la entrada). Luego sigue en V.
El quinto largo entra en 6a en un desplome, pero hay puentes de roca y pitones que permiten pasarlo en artificial. Juan lo intenta en libre en vano. ¡Aquí los 6a pican! Pasa el desplome y luego sigue fácil. El sol pronto empieza a asomar y nos va dando en alguna reunión. ¡Que estamos en verano!
El largo 6 es un IV fácil, pero muy bonito, y donde se sigue en progresión de oposición. En la reseña de Luichy aparece el puente de roca después de la R, cuando en realidad está antes.
El largo 7 es muy corto, al menos tal como lo hicimos nosotros, y Juan en IV+ hizo unos 20 m hasta una R con bolts.
El largo 7 es muy corto, al menos tal como lo hicimos nosotros, y Juan en IV+ hizo unos 20 m hasta una R con bolts.
En el largo 8 yo tiré hacia arriba y no vi ninguna R intermedia, hasta que alcancé la R de bolts antes del collado. Este largo es muy bonito y espectacular, y hasta que no llegamos a la cima, Juan no me dijo que aquí fue donde se había caído de forma trágica hacía un par de semanas el gran escalador Jesús Ibarzo. Empieza con el famoso paso UHF, donde hay que subir en oposición hasta un techo y luego desplazarse horizontalmente hacia atrás hasta buscar la única salida factible y posible hacia arriba. Sencillamente espectacular. El largo sigue luego por la chimenea hasta un muro de roca descompuesta que hay que rodear más bien por la derecha, y enlazar un árbol. Luego otro diedro muy bonito y enseguida ya hacia derecha a buscar la R de bolts. Unos 50 m de V.
El largo 9 es de trámite en IV y III hasta el collado.
Afortunadamente la sombra nos vuelve a proteger. Ahora «solo» nos queda subir la normal al Mallo desde el collado en tres largos de V. El primero de ellos lo escalo con tendencia a la izquierda hasta encontrar un spit y un puente de roca. Luego en un paso tonto me lío y acabo sacando el pedal por primera y única vez en el día. Juan luego lo saca bien porque ha ido más por la izquierda. La R se monta debajo de un techito.
Afortunadamente la sombra nos vuelve a proteger. Ahora «solo» nos queda subir la normal al Mallo desde el collado en tres largos de V. El primero de ellos lo escalo con tendencia a la izquierda hasta encontrar un spit y un puente de roca. Luego en un paso tonto me lío y acabo sacando el pedal por primera y única vez en el día. Juan luego lo saca bien porque ha ido más por la izquierda. La R se monta debajo de un techito.
El siguiente largo está mal indicado en la reseña de Luichy, pues hay que salir por la derecha y luego remontar. Juan así lo hace hasta llegar a una repisa, que luego hay que seguir a la izquierda hasta la R.
El último largo sale directo arriba en V y al cabo de 50 m acabo montando R en una sabina. Increíble que no hay ninguna reunión decente preparada.
Pero qué contentos estamos. Nuestra primera escalada en Riglos, y encima por una vía mítica en el Mallo Pisón. Hemos tardado 6 horas.
A continuación encontramos el cable que nos lleva a la primera instalación de rápel. En un par de rápeles de unos 35 m nos plantamos en el collado. Otro rápel de 30 m nos lleva a otro cable a izquierda, y otro rápel más de 30 m a una especie de barranco equipado, donde al final hacemos otro rápel de 35 m. Fácilmente destrepamos unos metros y en 2 rápeles (25 + 35) acabamos en tierra firme, a 10 minutos de nuestra merecida cerveza, y después de solo 1 hora y media de rápida bajada.
Un abrazo a tod@s,
Jose
Jose






