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miércoles, 9 de julio de 2014

Espolón NE (335 m, 6a (V+)) al Pic de la Valleta (2.814 m) – Cerdanya francesa»

Vía: Espolón NE (Esperó Nord-Est)
Zona: Pic de la Valleta, Porté-Puymorens (Pirineos Cerdanya)
Longitud: 335 m (8 largos)
Dificultad: 6a (V+)
Exposición: S3
Orientación: Noreste
Primera ascensión: Jean-Pierre Bobo, Henry Cases y Diet, 1959
Tipo de roca: Granito
Equipamiento: Semiequipada: pitones y algún friend abandonado en los largos; varias reuniones con un bolt y un pitón, y el resto a montar
Material recomendado: 10 cintas exprés, juego completo de friends hasta el n.º 2, semáforo de aliens, fisureros y doble cuerda
Aproximación: 1 h 30 min desde el primer remontador de la estación, por la pista del Puerto de Puymorens
Descenso: A pie, hacia el oeste y por el camino del lago; unas 2 h hasta el coche
Fecha actividad: 05.07.2014
Cordada: Jose Soler y Jose Bermudo

Croquis del Espolón NE al Pic de la Valleta sobre una foto de la pared, con el trazado, las ocho reuniones, los grados y el equipamiento de cada largo
Croquis de la vía

El entorno
El Pic de la Valleta (2.814 m) se levanta sobre el Puerto de Puymorens, en la Cerdanya francesa, a un paso de Andorra y del Pas de la Casa.
Cierra la Coma de la Vinyola, un circo de bloques y neveros tardíos que comparte con el Pic de la Mina y el Pic de la Vinyola.
Su pared noreste es una de las murallas de granito más altivas del Pirineo Oriental: más de 300 m de espolones, diedros y fisuras.
En invierno es terreno de corredores y vías de mixto; en verano, de escalada alpina clásica.
Las pistas de esquí de Porté-Puymorens quedan muy cerca, pero el circo conserva un ambiente solitario y salvaje.
Por orientación y altitud la pared es fresca, una buena opción para los días de calor.
Desde la cima la vista se abre hacia las montañas de Andorra y de la Cerdanya.

La vía
Es una de las vías alpinas más clásicas y conocidas del Pirineo Oriental. Sigue por el espolón un sistema lógico de diedros, fisuras, chimeneas y bavaresas sobre buen granito, con una dificultad sostenida entre el IV y el V, varios tramos de V+ y un único paso de 6a bien protegido.
Los largos están poco equipados: se encuentran algunos pitones y friends abandonados, pero hay que protegerse con friends y fisureros. Varias reuniones se han reequipado con un bolt y un pitón; con ellas salen tiradas muy largas, de unos 55 m, así que aquí se describe en ocho largos más cortos, con algunas reuniones montadas en bloques. Horario orientativo: de 3 a 5 horas.
L1 (IV, 45 m): largo de trámite, sin seguros. Reunión de dos pitones aplastados.
L2 (IV con un paso de V, 50 m): diedro fácil, algo roto, con dos pitones. Reunión de bolt y pitón.
L3 (V+, 40 m): muy bueno. Se empieza por el diedro de la izquierda y, tras un paso lateral delicado a la derecha, se encara un diedro perfecto y muy liso. Reunión en un bloque, en una buena plataforma.
L4 (6a, 40 m): de los dos diedros, el de la izquierda (IV+) hasta una reunión de bolt y pitón que se puede saltar. Sigue el paso de 6a, protegido con un pitón, y otro diedro de V. Reunión en un bloque.
L5 (V+, 40 m): bavaresa fácil y chimenea de V+, con dos pitones y dos friends abandonados. Reunión de bolt y pitón.
L6 (V/V+, 45 m): el más espectacular. Travesía a pie hacia la izquierda y fisura en bavaresa perfecta durante unos 15 m, entre paredes lisas. Tres friends abandonados y un pitón. Reunión de bolt y pitón.
L7 (V, 35 m): placa y resalte con un breve paso de V, protegido con un pitón. Reunión en un bloque, antes de un diedro característico.
L8 (V, 40 m): diedro de V y salida en III hasta la cima. Sin seguros.

Ojo: los dos pitones de la R1 están aplastados y no admiten mosquetón: hay que pasar una cinta por las orejas. Es una vía de alta montaña, larga y con las reuniones a completar, así que conviene salir temprano y con previsión estable.

Primera ascensión
El espolón fue abierto en 1959 por Jean-Pierre Bobo, Henry Cases y Diet. Con los años se ha convertido en la gran clásica de roca de la pared, y varias de sus reuniones se han reequipado con un bolt.

Aproximación
Desde el Puerto de Puymorens (1.920 m) se toma la pista que sube hacia las instalaciones de la estación de esquí. Nosotros la seguimos en coche, solo apta para 4x4, hasta el primer remontador. Reseñas más recientes indican que la pista está cerrada a los vehículos a motor: en ese caso hay que salir a pie casi desde el collado y contar con cerca de 2 horas.
Pasados los postes del remontador se sigue un sendero con hitos, a veces perdedor, que avanza bajo el Pic de la Mina, cruza un caos de bloques y remonta la pedrera hasta el pie del espolón. A principios de julio todavía había neveros en la base. Una hora y media a ritmo tranquilo desde el remontador.

Descenso
A pie. Desde la cima se camina en dirección oeste, dejando varios corredores que no hay que tomar. Pasada la Vinyola se ve el lago glaciar: se baja hacia él por el camino y se enlaza con el itinerario de subida. Unas dos horas hasta el coche.

Crónica de la escalada

El espolón NE al Valleta es una de las vías alpinas más clásicas y conocidas del Pirineo Oriental. Recorre un sistema de fisuras y diedros en una de las paredes graníticas más altivas de este rincón del Pirineo. La soledad del paraje añade un plus de ambiente salvaje a la escalada. El paisaje, por otra parte, es magnífico, y a pesar de la cercana estación de esquí de Porte-Puymorens, el circo nos regala unas vistas que solo es posible disfrutar desde nuestra atalaya.


La vía se encuentra poco equipada en los largos, aunque varias reuniones han sido reequipadas con un bolt. Encontraremos algunos pitones y friends abandonados y atascados en fisuras. Nosotros optamos por montar algunas R's a nuestro gusto en bloques, pues las tiradas con las reuniones equipadas son muy largas, de unos 55 m.

Mi compañero de cordada es Jose Soler, "el hombre tranquilo", con quien he planificado el fin de semana. Sábado a por el Valleta, y el domingo a Orlu. Salimos temprano de Sant Cugat, a las 5:45 h. Al llegar al Puerto de Puymorens, seguimos por la pista, solo apta para 4x4, hasta el primer remontador, donde aparcamos. Desde aquí hasta pie de vía hay 1 hora y media a ritmo tranquilo. Después de pasar los postes del remontador, simplemente hay que seguir un sendero con hitos, a veces perdedor.




A las 9:00 llegamos a pie de vía. El tiempo es espléndido y la temperatura muy agradable, lejos del calor infernal de Barcelona.

Como buenos hermanos, nos repartimos los largos. El primer largo es de trámite y permite llegar a una R de dos pitones aplastados. Es preciso pasar una cinta por las orejas, porque no es posible mosquetonearlos. La tirada, de IV, está limpia.




El segundo largo, algo roto, va por un fácil diedro de IV con un corto paso de V. Encontraremos dos pitones. La R es de un bolt y un pitón.




El tercer largo es muy bueno. Comenzamos por el diedro de la izquierda, y luego un paso lateral delicado a la derecha para encarar un diedro perfecto, de V+, muy liso. Monto la R en un bloque, en una buena plataforma, dado que he agotado el material, y ya llevo 40 m de cuerda.





Para el cuarto largo, dudamos entre dos diedros, y finalmente mi compañero tira con buen criterio por el de la izquierda, en IV+. Llega a una reunión de bolt y pitón que se salta, y acomete un paso de 6a bien protegido con un pitón, para continuar por otro diedro en V. Monta R en otro bloque.




El quinto largo es precioso. Una fácil bavaresa me lleva a una chimenea de V+, protegida con dos pitones y dos friends abandonados. Luego encuentro una R "oficial" de bolt y pitón.





El sexto largo es el más espectacular. Travesía caminando a la izquierda y fisura en bavaresa perfecta de V/V+ durante unos 15 m, donde tenemos que apretar fuerte los pies pues las paredes son lisas. Encontramos 3 friends abandonados y un pitón. La R es de un bolt y un pitón.





El séptimo largo sale en placa y supera en un breve paso de V un resalte, protegido con un pitón, y montamos R en un bloque a unos 35 m, antes de un diedro característico.





El octavo largo supera el diedro, de V, y salimos ya en III hasta la cima. La tirada está limpia.



Hemos tardado unas 4 h 30 min, un buen tiempo. Mejor, hay riesgo de lluvia por la tarde.


Para bajar, hemos de tomar dirección Oeste pasando por diversos corredores que no debemos tomar. Cuando hemos pasado la Vinyola, veremos el lago glaciar, y tomamos el camino que nos conduce a él. En unas dos horas estamos en el coche.





Un abrazo a tod@s,
Jose

lunes, 6 de enero de 2014

Mont Llaret (2.376 m) en esquí de montaña (12,1 km, S1) – Cerdanya francesa

Zona: Cerdanya francesa (Capcir)
Cima: Mont Llaret (2.376 m)
Longitud: 12,10 km
Desnivel: 687 m
Dificultad: S1
Orientación: Sur
Salida: Parking del Pla dels Avellans, por pista desde Montlluís
Descenso: Por el Estany d'Aude y el GR del Tour del Capcir hasta la pista de las Bullosas
Fecha actividad: 29.12.2013
Cordada: Josep Escruela, Alba Borrás, Albert Bonet y Jose Bermudo

Esquí de montaña al Mont Llaret (2.376 m) desde el Pla dels Avellans, Cerdanya francesa

Mapa y track GPS de la ruta de esquí de montaña al Mont Llaret desde el Pla dels Avellans
Mapa y track de la ruta (Wikiloc)

El entorno
El Mont Llaret (2.376 m) es una cima redondeada y amable, a caballo entre el Capcir y la cubeta del lago de las Bullosas. La estación de Les Angles ocupa su otra vertiente, pero subiendo desde el Pla dels Avellans no se ve ni un remonte: solo bosque, llanos nevados y, a los pies de la cima, el Estany d'Aude, donde nace el río del mismo nombre.

El itinerario
Una bella ascensión, rápida y fácil, y sin vistas de pistas de esquí. Iniciamos el recorrido desde el parking del Pla dels Avellans, accesible por pista desde Montlluís (Francia). La primera parte se desarrolla por bosque y es especialmente bonita. Luego una zona llana por els Rigals de Bigorra. Al final se acomete la subida final al Mont Llaret. En la bajada nos desviamos hacia el Estany d'Aude, a continuación remontamos unos 10 minutos con pieles, y bajada técnica por bosque siguiendo el GR del Tour del Capcir hasta la pista de las Bullosas. Esta la bajamos veloces hasta el coche.

Recorrido realizado con Josep E., Alba Borrás y Albert Bonet. Adjunto link del Wikiloc:

https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5907421

Algunas fotos de la actividad:

Subida con pieles de foca por el bosque nevado camino del Mont Llaret

Esquiadores de montaña en la zona llana de els Rigals de Bigorra

Subida final al Mont Llaret con esquís de montaña

Esquiadores de montaña en la parte alta del Mont Llaret (2.376 m)

Esquí de montaña en el Mont Llaret, imagen animada con efecto de nevada

Grupo de esquiadores de montaña en la ascensión al Mont Llaret

Paisaje nevado del Capcir y la Cerdanya francesa desde el Mont Llaret

Esquí de montaña en las lomas del Mont Llaret, Cerdanya francesa

Descenso con esquís desde el Mont Llaret hacia la pista de las Bullosas

Un abrazo a tod@s,
Jose

viernes, 30 de diciembre de 2011

Odisea en el Corredor Central (300 m, D) al Roc del Boc (2.784 m) – Cerdanya francesa

Crónicas pretéritas: Odisea en el Corredor Central al Roc del Boc
Texto original en cordada.org

Vía: Corredor Central
Zona: Pirineos – Cerdanya francesa (valle de l’Orri de Planès, La Malaza)
Cima: Roc del Boc, 2.784 m
Longitud: 300 m
Dificultad: D (hielo de hasta 75º en el paso clave; resto, 65–70º)
Exposición: S3
Orientación: Este
Equipamiento: Primeras reuniones equipadas con parabolts; el resto, a montar
Material usado: 2 cuerdas, friends variados, tascones, pitones, crampones y piolets
Aproximación: Larga, por el valle de l’Orri de Planès (unas 2,5 h a pie desde donde se deja el coche)
Descenso: Largo y complejo, por la cresta hasta el paso del Violoncelo, rápel de 20 m y collado (ver nota)
Fecha actividad: 30.12.2011 (rescate el 31.12.2011)
Cordada: Toni Torredemer y Jose Bermudo

Circo nevado de La Malaza con las paredes del Roc del Boc entre la niebla

El Corredor Central al Roc del Boc es una vía de alpinismo bastante frecuentada de la Cerdanya francesa, situada en el bello rincón de La Malaza. Con unos 300 m de recorrido, alterna resaltes de hielo y tramos empinados de nieve, con algún tramo de mixto no muy difícil. Las primeras reuniones están perfectamente equipadas, lo cual hace más extrañas las decisiones que tomamos ese día previo al fin de año de 2011.

De todas formas, me decido a reproducir el texto íntegro de la aventura que pasamos Toni y yo, extraído de la web de Cordada.

El entorno
El Roc del Boc (2.784 m) se levanta sobre el valle de l’Orri de Planès, en la Cerdanya francesa, y su cara Oeste esconde un corredor clásico de invierno. Es un lugar bello pero serio: el terreno de la cresta y de la bajada es complejo, con multitud de aristas que se confunden, y la cobertura de móvil dentro del corredor es muy escasa.

La vía
El Corredor Central es una vía de unos 300 m que alterna resaltes de hielo con tramos empinados de nieve y algún tramo de mixto. El paso más exigente es un resalte de hielo de unos 75º en el segundo largo; el resto ronda los 65–70º, con una última cascada de unos 65º. Las primeras reuniones están equipadas con parabolts. Tras el corredor queda todavía la cresta hasta la cima.

Ojo: con nieve fresca y ventisca el corredor se vuelve mucho más lento de lo previsto, y la cresta final, afilada y mixta, no conviene afrontarla de noche. Conviene salir temprano y tener claro el descenso antes de empezar.

Aproximación y descenso
La aproximación es larga: tras dejar el coche en el valle de l’Orri de Planès (Planès, Francia), se camina durante unas dos horas y media hasta el pie del corredor. El descenso es igualmente largo y complejo: hay que seguir la cresta hasta el paso del Violoncelo, rapelar unos 20 m y bajar por un collado. En las condiciones de este día no logramos encontrarlo, y la bajada se resolvió con la ayuda del rescate.

Crónica de la actividad:

“Llega fin de año, y Toni y yo decidimos entrenar un poco de cara al stage que tenemos con Josep el día 2 de enero. La decisión está clara: iremos a la Cerdanya francesa, al valle de l’Orri de Planès, a hacer el corredor central al Roc del Boc. Se trata de una vía de unos 330 m, acotada como D, pero que requiere de aproximación larga y descenso también largo y complejo. Esta vía ya la había intentado dos veces antes. La primera con Toni, pero un problema con el coche nos hizo retrasar la aproximación y al final no nos metimos. La segunda con Gerard y mi hermano, pero al llegar a pie de vía hacía tanto calor que parecía que íbamos a hacer barranquismo. Esta vez las condiciones parecen buenas. La meteo promete y hemos leído una piada de un francés que la ha hecho hace un par de días.

Así que el 29 de diciembre por la tarde vamos rumbo a Planès (Francia) para dormir en un refugio-albergue muy chulo que hay. El despertador suena a las 5:00 h, y hacia las 6:30, después de acortar un poco con el coche, ya estamos caminando. A las 9:00 llegamos al pie del corredor, donde no parece que haya mucho hielo. El primer largo está además un poco seco, o sea que sacamos las cuerdas de 40 m y todo el material.

Jose en cabeza, abriendo el largo por el corredor, con las cuerdas tendidas hacia atrás

Toni abre el primer largo sin problemas. A mí me toca el segundo, que en principio es el más complicado, con un paso de 75º en hielo, el resto a unos 70º. Lo consigo sacar pero monto reunión en un parabolt, que luego resulta no ser la R. Así que Toni acaba el largo con un mixto bastante delicado y monta R. Más tiempo perdido. Ahora viene terreno más fácil, pero hemos perdido mucho tiempo y ha empezado a nevar débilmente. Además la nieve se va acumulando poco a poco, y pequeñas purgas van cayendo de la pared (¡Scottish conditions!). Proseguimos al ensamble, un pequeño resalte y montamos R antes de la última cascada de unos 65º. La abro sin problemas, el hielo es bueno y la inclinación moderada. Después más terreno moderado, pero la nieve arriba es inconsistente, y vamos cada vez más lentos. ¡Esto es más largo de lo que pensábamos! Para asegurar equipamos aunque el terreno sea fácil. Son ya las 15:00 y estamos a punto de llegar al final del corredor, pero nos quedaría hacer la cresta y luego el largo y complejo descenso. El último tramo se hace eterno y tardamos más de 2 horas en acabarlo, con un final en mixto delicado y con nieve barnizando la roca. Montamos R con un par de fisus en una pseudocresta previa a la cresta.

Cojo el material y voy rumbo a la cresta que nos llevará a la cima. Está a punto de anochecer y hay que darse prisa. Al menos ha dejado de nevar, pero la ventisca en esta cara nos golpea sin compasión. Cuando empiezo la cresta, no sé si por el cansancio, el miedo a que se haga de noche o la combinación de frío y ventisca, lo que observo con las últimas luces me parece aterrador: una cresta superafilada, totalmente en mixto y que acaba en un espolón más vertical que seguro atacaremos de noche. Le grito a Toni que no lo tengo claro. Toni me convence de que el corredor que está a nuestra derecha debe ser el corredor de la S y que nos llevará abajo, y que podemos bajar por ahí. Las ganas de que tenga razón hacen que acepte su propuesta. Desciendo otra vez hasta la R, y me descuelga al inicio del corredor. Él rapela abandonando los 2 fisus.

Iniciamos el descenso desencordados, nada difícil, de unos 45 a 50º de inclinación, pero ya totalmente de noche. Esto parece que marcha y hoy mismo estaremos en casita… A la hora, Toni, que va delante, ve que el terreno se pone más vertical. Montamos R con 2 pitones, y le desciendo a ver qué hay. Con su superfrontal, observa un precipicio inhumano. ¡Esto no es la vía de la S! Remontamos otra vez el corredor. Llegamos otra vez al mismo lugar pero ya son las 20 h y la ventisca continúa. Discusión: Toni dice que hay que afrontar la cresta, y yo le digo que es una locura y que es mejor buscar un resguardo, llamar al 112 y esperar a que se haga de día para un rescate. Llamo al 112 pero la cobertura es tan escasa que solo puedo pronunciar “tenemos problemas en la montaña” y la llamada se corta; lo intento una segunda vez y vuelve a ocurrir lo mismo: ¡no hay cobertura desde dentro de esta canal!

Toni no se ve capaz de aguantar toda la noche quieto, hace mucho viento y sugiere que hay que moverse hacia la cima, pues es el prerrequisito para bajar, y que quiere empezar él la cresta (claro, ¡él no la ha visto de día!). Le hago caso a regañadientes y le paso el material. Gran decisión.

Como ya se ha hecho de noche, ya no hay prisa, y nos tomamos todo el tiempo del mundo equipando la cresta y montando reuniones a destajo. Mejor estar toda la noche en movimiento que llegar a un sitio y tener que esperar. Otro problema inesperado: mi frontal se está quedando sin pilas (¡mierda!, las cambié ayer, debían estar usadas). Toni ha cogido la iniciativa y está motivado, así que se hace cargo de la cresta. Las horas pasan volando (ahora, mejor así). De repente llegamos al muro que yo vi antes. Parece difícil. Por la izquierda es imposible, hay un precipicio, y por la derecha otro. Le digo a Toni: «Bien, intenta, pero si no lo ves claro, esperamos en esta repisa hasta que se haga de día». De repente mi frontal se apaga. Conseguimos que se encienda, pero solo ilumina unos 4 metros. Toni resuelve el paso y proseguimos. Afortunadamente, si vamos por la izquierda de la cresta (cara este), la ventisca desaparece, pero a la que pasamos al otro lado es insoportable (pues viene del oeste y sube la montaña), y como llevo tridedos, necesito sacármelos para las maniobras, y tengo los dedos casi congelados. Del litro que llevaba de agua, solo me he bebido la mitad y el otro debe estar congelado en la mochila.

Al final, a las 3:30 h de la madrugada llegamos a la cima del Roc del Boc, coronada por una pequeña cruz, a casi 2.800 m. Ahora solo toca seguir la carena hasta el paso del Violoncelo, rapelar 20 m y llegar a un collado por el que bajar. Como yo había estado antes aquí, Toni me pregunta por dónde es. Pero no tengo la más remota idea. De aquello hace ya 10 años, era verano, de día y no había nieve. Con el superfrontal de Toni vemos multitud de aristas que bajan de la cima y nos confunden por completo: está claro, es un terreno complejo. Decidimos bajar un poco hacia el sureste, pues parece que hay unos diedros que pudieran ser los de bajada. Pero nada. No encontramos la instalación de rápel. Seguimos debatiendo y buscando. Que si bajar a toda costa, que si buscar el rápel como sea; pero estamos en la cara oeste, donde da el viento, y creo que bajar a saco es peligroso. Optamos por subir otra vez a la cima y esperar a que se haga de día, pues son ya las 5 y nos quedan solo 3 horas de noche.

Una vez en la cima intentamos llamar al 112 para que preparen el rescate por si no lo vemos claro cuando se haga de día. Pero maldición: ¡la llamada no cursa! Optamos por llamar a Josep para que nos ayude, ya sea mirando la bajada por Internet o llamando a los servicios de rescate, pero pensamos que es muy pronto y que lo intentaremos más tarde. Optamos por la opción «noche Bonatti», o sea, cavamos una bañera en la nieve semiprotegidos por unas pequeñas rocas. Nos pasamos media hora para cavar la bañera: cuanto más tiempo cavando, mejor… Nos atamos con cuerdas desde la cruz, nos ponemos las mantas térmicas y nos sentamos apretados uno junto al otro encima de las mochilas. Hace 1 hora que ha empezado a nevar otra vez y Toni se pone el gore. Saco la otra botella de agua, y… un cubito. Ahora la ventisca azota también la cara E donde estamos y cada azote es como una bofetada en la cara. Al cabo de 1 hora estamos helados y tiritando más que nunca. Hay que moverse. Así que empezamos a dar vueltas alrededor de la cruz, nos abrazamos, nos damos masajes y cada tanto volvemos a nuestra bañera a refugiarnos de la ventisca.

A eso de las 7, Toni apaga y vuelve a encender el móvil, elige operador manualmente, a ver si reactiva la cobertura y, ¡Eureka! Toca el comodín de la llamada a Josep: hablamos con él. Lo mirará por internet a ver cuál es la mejor bajada. Acto seguido, llamada al 112 francés. Tras 2 intentos hablamos con la operadora. En 15 minutos nos volverá a llamar para explicar el plan. Hay que estar en la cima con la ventisca porque solo ahí hay cobertura, y nos turnamos entre la cima y la bañera, más protegida del viento. Nos llaman y nos comentan que van a enviar un helicóptero, pero le digo que las condiciones son de nieve, viento y niebla, y que dudo que el helicóptero pueda llegar. Me pregunta si veo las luces del pueblo de Planès desde aquí: negativo. Otro rato a esperar otra llamada. Al final, a las 8 h, nos vuelven a llamar y nos pasan con el servicio de rescate de montaña: el plan son 2 equipos de rescate, uno en helicóptero y otro a pie, de 2 personas, que subirán a la cima y nos guiarán en la bajada por si el helicóptero no consigue llegar. Después, llamada de Josep, quien nos indica una posible vía de bajada, con un rápel de 55 m, pero nuestras cuerdas son de 40. Más xerrada con Josep, pero no lo vemos claro. Nos llamará un amigo de Josep, Héctor, con quien han quedado esa mañana para esquiar. Héctor es del GRAE y le contamos que estamos temblando; sugiere que nos vayamos moviendo hasta que acuda el rescate (eso ya lo estamos haciendo, pues en la bañera quietos era peor).

Por fin amanece a las 8:15 h. La visibilidad no es buena, pero a medida que se hace de día vamos descubriendo un paisaje complejo con múltiples aristas y múltiples zonas para bajar. Toni saca la brújula y la orienta a la arista sur-suroeste que le ha sugerido Josep por teléfono; en teoría habría que bajar hasta la cota 2.662 m. No lo vemos claro, tenemos miedo de volvernos a liar y esta vez no aguantaríamos demasiadas horas: si nos equivocamos sería una tortura. Hay un momento en que nos disponemos a bajar para poner fin a la agonía de los temblores, queremos entrar en calor. De repente, a las 9:15 h, oímos un helicóptero; varias veces se acerca y se aleja durante media hora, pero no aparece, no se hace visible en ningún momento. Está claro que lo está intentando, pero obviamente no puede, pues no para de nevar y de hacer viento. Me imagino que igual lo están utilizando para acercar a los rescatadores de a pie (efectivamente era así). Como el comodín del público no se puede utilizar, usamos el del 50 %. ¿Qué hacemos? Última decisión: ¿esperamos 2 horas a que lleguen, con riesgo de que nos quedemos ya pajaritos?, o ¿intentamos una bajada guiándonos por las indicaciones de Josep y por la intuición? Le digo a Toni: «Si nos volvemos a equivocar en la bajada, y encima los rescatadores no nos encuentran, es imposible aguantar otra noche aquí».

Como hemos dejado de oír el helicóptero, Toni llama al teléfono de rescate en montaña, pues ha quedado marcado en el móvil, para asegurarse de que vendrá alguien, no sea que esperemos las uvas aquí sentados. Le dicen que el helicóptero no puede acercarse a la cima (mala visibilidad) pero que ha dejado a los rescatadores en el valle y que suben por el corredor de la S, en el lado sur. Toni les dice que no tarden pues estamos sufriendo bastante de frío y que hemos tomado la decisión de esperarles en la cima. Así que acordamos quedarnos en la cima. Al final, hacia las 11:00 h, ¡milagro!, vemos cómo suben 3 personas, y bajamos al encuentro de nuestros rescatadores. Nos ofrecen té y comida que devoramos. Son de la Gendarmerie de Ocejà, del cuerpo de rescate de alta montaña. Nos preguntan por nuestro estado de salud: la respuesta es simple, «mucho frío».

Dos alpinistas con casco y piolet ascendiendo por una pendiente de nieve junto a las rocas

Son dos rescatadores (Ben y Bernard) y Maurice, un aperturista de la zona que les ha acompañado para guiarles por el corredor más rápido para llegar a la cumbre. ¡Maurice lleva dos termos de té caliente! Sabe delicioso.

Estrecho corredor entre paredes de roca escarchada, con una persona abajo y una cuerda verde

Hacia las 12:00, ya más abajo, después de varios rápeles montados sobre la marcha gracias a las indicaciones de Maurice, el helicóptero nos iza uno a uno y nos lleva al extremo norte del valle, donde los gendarmes tienen el jeep. Ya a las 13:00 estamos en el coche, fotos de rigor, más té y vuelta a casa, pensando en los errores cometidos.

Helicóptero de rescate en el aire durante la evacuaciónEscenas del rescate en la montaña nevada

Rescatador y miembro de la cordada junto al helicópteroEquipo de rescate y cordada tras el rescate

Fotos realizadas por los gendarmes

Hay que ver la solidaridad de esta gente que, un sábado 31 de diciembre, viene a rescatar a dos catalanets. El trabajo de los gendarmes: IMPECABLE. La solidaridad de Maurice: INCREÍBLE.

La cordada, ya a salvo, de vuelta junto al coche

Hasta la próxima, ¡y mucho cuidado con la montaña!,
Jose y Toni”