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domingo, 16 de julio de 2017

Goulotte des Allemands (200 m, MD) al Mont Blanc du Tacul (4.248 m)

Zona: Alpes – Macizo del Mont Blanc (Triángulo del Tacul)
Longitud: 200 m técnicos (unos 350 m de desnivel)
Dificultad: TD, 5, M4
Orientación: Norte
Tipo de roca: Granito
Equipamiento: No equipada; protección propia
Material recomendado: Juego de friends (0,3 a 3, doblando el 1 y el 2), empotradores, 2 a 6 tornillos de hielo, piolets, crampones, dos cuerdas de rápel de 60 m y material de seguridad para glaciar
Aproximación: Desde la Aiguille du Midi, por el glaciar hasta el pie del Triángulo del Tacul
Descenso: Rápeles por la vía (55-60 m) o por la Goulotte Chéré
Fecha actividad: 16.07.2007
Cordada: Josep Escruela y Jose Bermudo

Croquis de la vía, Goulotte des Allemandes
Croquis de la vía



Goulotte des Allemands en el Triángulo del Tacul, Mont Blanc du Tacul

El entorno
El Triángulo del Tacul es la gran pared norte del Mont Blanc du Tacul (4.248 m), en el macizo del Mont Blanc. Se alcanza con el teleférico de la Aiguille du Midi y concentra algunas de las goulottes de nieve, hielo y mixto más clásicas de los Alpes, sobre un granito de primer orden.

La vía
La Goulotte des Allemands es un itinerario clásico de nieve, hielo y mixto de unos 200 m técnicos en cuatro o cinco largos. Arranca unos 40 m a la izquierda de la célebre Goulotte Chéré y sigue un sistema de finas goulottes y diedros paralelos a ella, con una inclinación máxima de hasta 85°. Es una línea efímera: según el año puede estar poco formada y exigir pasos de dry-tooling, y suele resultar más seria de lo que sugiere su grado.
L1 (I, 45 m): pala de nieve hasta una reunión a la izquierda.
L2 (4, 45 m): canal hasta una reunión en bloque.
L3 (2, 20 m): nieve y hielo más fáciles hasta el pie de una rampa que se inclina a la derecha.
L4 (5, 45 m): la rampa y una chimenea helada y empinada. Es el largo clave.
L5 (3, 30 m): larga travesía a la izquierda por terreno mixto moderado.

Condiciones: el día que la hicimos eran buenas, con la nieve muy transformada por estar en pleno verano a casi 4.000 m.

Ojo: es una vía de protección propia, y en mal estado puede exigir bastante más de lo que dice el grado.

Descenso
En rápeles por la propia vía, con tramos de 55-60 m, o continuando hasta salir por la Goulotte Chéré.

Algunas fotos de la actividad:

Chamonix, el día antes de la Goulotte des Allemands

Chamonix, de camino al Mont Blanc du Tacul

Aproximación hacia el Triángulo del Tacul

Cordada en la aproximación a la Goulotte des Allemands

Pie de la Goulotte des Allemands

Escalando la Goulotte des Allemands

Largo de nieve en la Goulotte des Allemands

Hielo y nieve transformada en la vía

Escalando la Goulotte des Allemands en el Triángulo del Tacul

Pasos de mixto en la Goulotte des Allemands

Parte alta de la Goulotte des Allemands

Vistas desde el Mont Blanc du Tacul

Cordada en la Goulotte des Allemands

Goulotte des Allemands, Mont Blanc du Tacul

Descenso de la Goulotte des Allemands

Tras la Goulotte des Allemands en el Mont Blanc du Tacul

Un abrazo a tod@s,
Jose

viernes, 30 de diciembre de 2011

Odisea en el Corredor Central (300 m, D) al Roc del Boc (2.784 m) – Cerdanya francesa

Crónicas pretéritas: Odisea en el Corredor Central al Roc del Boc
Texto original en cordada.org

Vía: Corredor Central
Zona: Pirineos – Cerdanya francesa (valle de l’Orri de Planès, La Malaza)
Cima: Roc del Boc, 2.784 m
Longitud: 300 m
Dificultad: D (hielo de hasta 75º en el paso clave; resto, 65–70º)
Exposición: S3
Orientación: Este
Equipamiento: Primeras reuniones equipadas con parabolts; el resto, a montar
Material usado: 2 cuerdas, friends variados, tascones, pitones, crampones y piolets
Aproximación: Larga, por el valle de l’Orri de Planès (unas 2,5 h a pie desde donde se deja el coche)
Descenso: Largo y complejo, por la cresta hasta el paso del Violoncelo, rápel de 20 m y collado (ver nota)
Fecha actividad: 30.12.2011 (rescate el 31.12.2011)
Cordada: Toni Torredemer y Jose Bermudo

Circo nevado de La Malaza con las paredes del Roc del Boc entre la niebla

El Corredor Central al Roc del Boc es una vía de alpinismo bastante frecuentada de la Cerdanya francesa, situada en el bello rincón de La Malaza. Con unos 300 m de recorrido, alterna resaltes de hielo y tramos empinados de nieve, con algún tramo de mixto no muy difícil. Las primeras reuniones están perfectamente equipadas, lo cual hace más extrañas las decisiones que tomamos ese día previo al fin de año de 2011.

De todas formas, me decido a reproducir el texto íntegro de la aventura que pasamos Toni y yo, extraído de la web de Cordada.

El entorno
El Roc del Boc (2.784 m) se levanta sobre el valle de l’Orri de Planès, en la Cerdanya francesa, y su cara Oeste esconde un corredor clásico de invierno. Es un lugar bello pero serio: el terreno de la cresta y de la bajada es complejo, con multitud de aristas que se confunden, y la cobertura de móvil dentro del corredor es muy escasa.

La vía
El Corredor Central es una vía de unos 300 m que alterna resaltes de hielo con tramos empinados de nieve y algún tramo de mixto. El paso más exigente es un resalte de hielo de unos 75º en el segundo largo; el resto ronda los 65–70º, con una última cascada de unos 65º. Las primeras reuniones están equipadas con parabolts. Tras el corredor queda todavía la cresta hasta la cima.

Ojo: con nieve fresca y ventisca el corredor se vuelve mucho más lento de lo previsto, y la cresta final, afilada y mixta, no conviene afrontarla de noche. Conviene salir temprano y tener claro el descenso antes de empezar.

Aproximación y descenso
La aproximación es larga: tras dejar el coche en el valle de l’Orri de Planès (Planès, Francia), se camina durante unas dos horas y media hasta el pie del corredor. El descenso es igualmente largo y complejo: hay que seguir la cresta hasta el paso del Violoncelo, rapelar unos 20 m y bajar por un collado. En las condiciones de este día no logramos encontrarlo, y la bajada se resolvió con la ayuda del rescate.

Crónica de la actividad:

“Llega fin de año, y Toni y yo decidimos entrenar un poco de cara al stage que tenemos con Josep el día 2 de enero. La decisión está clara: iremos a la Cerdanya francesa, al valle de l’Orri de Planès, a hacer el corredor central al Roc del Boc. Se trata de una vía de unos 330 m, acotada como D, pero que requiere de aproximación larga y descenso también largo y complejo. Esta vía ya la había intentado dos veces antes. La primera con Toni, pero un problema con el coche nos hizo retrasar la aproximación y al final no nos metimos. La segunda con Gerard y mi hermano, pero al llegar a pie de vía hacía tanto calor que parecía que íbamos a hacer barranquismo. Esta vez las condiciones parecen buenas. La meteo promete y hemos leído una piada de un francés que la ha hecho hace un par de días.

Así que el 29 de diciembre por la tarde vamos rumbo a Planès (Francia) para dormir en un refugio-albergue muy chulo que hay. El despertador suena a las 5:00 h, y hacia las 6:30, después de acortar un poco con el coche, ya estamos caminando. A las 9:00 llegamos al pie del corredor, donde no parece que haya mucho hielo. El primer largo está además un poco seco, o sea que sacamos las cuerdas de 40 m y todo el material.

Jose en cabeza, abriendo el largo por el corredor, con las cuerdas tendidas hacia atrás

Toni abre el primer largo sin problemas. A mí me toca el segundo, que en principio es el más complicado, con un paso de 75º en hielo, el resto a unos 70º. Lo consigo sacar pero monto reunión en un parabolt, que luego resulta no ser la R. Así que Toni acaba el largo con un mixto bastante delicado y monta R. Más tiempo perdido. Ahora viene terreno más fácil, pero hemos perdido mucho tiempo y ha empezado a nevar débilmente. Además la nieve se va acumulando poco a poco, y pequeñas purgas van cayendo de la pared (¡Scottish conditions!). Proseguimos al ensamble, un pequeño resalte y montamos R antes de la última cascada de unos 65º. La abro sin problemas, el hielo es bueno y la inclinación moderada. Después más terreno moderado, pero la nieve arriba es inconsistente, y vamos cada vez más lentos. ¡Esto es más largo de lo que pensábamos! Para asegurar equipamos aunque el terreno sea fácil. Son ya las 15:00 y estamos a punto de llegar al final del corredor, pero nos quedaría hacer la cresta y luego el largo y complejo descenso. El último tramo se hace eterno y tardamos más de 2 horas en acabarlo, con un final en mixto delicado y con nieve barnizando la roca. Montamos R con un par de fisus en una pseudocresta previa a la cresta.

Cojo el material y voy rumbo a la cresta que nos llevará a la cima. Está a punto de anochecer y hay que darse prisa. Al menos ha dejado de nevar, pero la ventisca en esta cara nos golpea sin compasión. Cuando empiezo la cresta, no sé si por el cansancio, el miedo a que se haga de noche o la combinación de frío y ventisca, lo que observo con las últimas luces me parece aterrador: una cresta superafilada, totalmente en mixto y que acaba en un espolón más vertical que seguro atacaremos de noche. Le grito a Toni que no lo tengo claro. Toni me convence de que el corredor que está a nuestra derecha debe ser el corredor de la S y que nos llevará abajo, y que podemos bajar por ahí. Las ganas de que tenga razón hacen que acepte su propuesta. Desciendo otra vez hasta la R, y me descuelga al inicio del corredor. Él rapela abandonando los 2 fisus.

Iniciamos el descenso desencordados, nada difícil, de unos 45 a 50º de inclinación, pero ya totalmente de noche. Esto parece que marcha y hoy mismo estaremos en casita… A la hora, Toni, que va delante, ve que el terreno se pone más vertical. Montamos R con 2 pitones, y le desciendo a ver qué hay. Con su superfrontal, observa un precipicio inhumano. ¡Esto no es la vía de la S! Remontamos otra vez el corredor. Llegamos otra vez al mismo lugar pero ya son las 20 h y la ventisca continúa. Discusión: Toni dice que hay que afrontar la cresta, y yo le digo que es una locura y que es mejor buscar un resguardo, llamar al 112 y esperar a que se haga de día para un rescate. Llamo al 112 pero la cobertura es tan escasa que solo puedo pronunciar “tenemos problemas en la montaña” y la llamada se corta; lo intento una segunda vez y vuelve a ocurrir lo mismo: ¡no hay cobertura desde dentro de esta canal!

Toni no se ve capaz de aguantar toda la noche quieto, hace mucho viento y sugiere que hay que moverse hacia la cima, pues es el prerrequisito para bajar, y que quiere empezar él la cresta (claro, ¡él no la ha visto de día!). Le hago caso a regañadientes y le paso el material. Gran decisión.

Como ya se ha hecho de noche, ya no hay prisa, y nos tomamos todo el tiempo del mundo equipando la cresta y montando reuniones a destajo. Mejor estar toda la noche en movimiento que llegar a un sitio y tener que esperar. Otro problema inesperado: mi frontal se está quedando sin pilas (¡mierda!, las cambié ayer, debían estar usadas). Toni ha cogido la iniciativa y está motivado, así que se hace cargo de la cresta. Las horas pasan volando (ahora, mejor así). De repente llegamos al muro que yo vi antes. Parece difícil. Por la izquierda es imposible, hay un precipicio, y por la derecha otro. Le digo a Toni: «Bien, intenta, pero si no lo ves claro, esperamos en esta repisa hasta que se haga de día». De repente mi frontal se apaga. Conseguimos que se encienda, pero solo ilumina unos 4 metros. Toni resuelve el paso y proseguimos. Afortunadamente, si vamos por la izquierda de la cresta (cara este), la ventisca desaparece, pero a la que pasamos al otro lado es insoportable (pues viene del oeste y sube la montaña), y como llevo tridedos, necesito sacármelos para las maniobras, y tengo los dedos casi congelados. Del litro que llevaba de agua, solo me he bebido la mitad y el otro debe estar congelado en la mochila.

Al final, a las 3:30 h de la madrugada llegamos a la cima del Roc del Boc, coronada por una pequeña cruz, a casi 2.800 m. Ahora solo toca seguir la carena hasta el paso del Violoncelo, rapelar 20 m y llegar a un collado por el que bajar. Como yo había estado antes aquí, Toni me pregunta por dónde es. Pero no tengo la más remota idea. De aquello hace ya 10 años, era verano, de día y no había nieve. Con el superfrontal de Toni vemos multitud de aristas que bajan de la cima y nos confunden por completo: está claro, es un terreno complejo. Decidimos bajar un poco hacia el sureste, pues parece que hay unos diedros que pudieran ser los de bajada. Pero nada. No encontramos la instalación de rápel. Seguimos debatiendo y buscando. Que si bajar a toda costa, que si buscar el rápel como sea; pero estamos en la cara oeste, donde da el viento, y creo que bajar a saco es peligroso. Optamos por subir otra vez a la cima y esperar a que se haga de día, pues son ya las 5 y nos quedan solo 3 horas de noche.

Una vez en la cima intentamos llamar al 112 para que preparen el rescate por si no lo vemos claro cuando se haga de día. Pero maldición: ¡la llamada no cursa! Optamos por llamar a Josep para que nos ayude, ya sea mirando la bajada por Internet o llamando a los servicios de rescate, pero pensamos que es muy pronto y que lo intentaremos más tarde. Optamos por la opción «noche Bonatti», o sea, cavamos una bañera en la nieve semiprotegidos por unas pequeñas rocas. Nos pasamos media hora para cavar la bañera: cuanto más tiempo cavando, mejor… Nos atamos con cuerdas desde la cruz, nos ponemos las mantas térmicas y nos sentamos apretados uno junto al otro encima de las mochilas. Hace 1 hora que ha empezado a nevar otra vez y Toni se pone el gore. Saco la otra botella de agua, y… un cubito. Ahora la ventisca azota también la cara E donde estamos y cada azote es como una bofetada en la cara. Al cabo de 1 hora estamos helados y tiritando más que nunca. Hay que moverse. Así que empezamos a dar vueltas alrededor de la cruz, nos abrazamos, nos damos masajes y cada tanto volvemos a nuestra bañera a refugiarnos de la ventisca.

A eso de las 7, Toni apaga y vuelve a encender el móvil, elige operador manualmente, a ver si reactiva la cobertura y, ¡Eureka! Toca el comodín de la llamada a Josep: hablamos con él. Lo mirará por internet a ver cuál es la mejor bajada. Acto seguido, llamada al 112 francés. Tras 2 intentos hablamos con la operadora. En 15 minutos nos volverá a llamar para explicar el plan. Hay que estar en la cima con la ventisca porque solo ahí hay cobertura, y nos turnamos entre la cima y la bañera, más protegida del viento. Nos llaman y nos comentan que van a enviar un helicóptero, pero le digo que las condiciones son de nieve, viento y niebla, y que dudo que el helicóptero pueda llegar. Me pregunta si veo las luces del pueblo de Planès desde aquí: negativo. Otro rato a esperar otra llamada. Al final, a las 8 h, nos vuelven a llamar y nos pasan con el servicio de rescate de montaña: el plan son 2 equipos de rescate, uno en helicóptero y otro a pie, de 2 personas, que subirán a la cima y nos guiarán en la bajada por si el helicóptero no consigue llegar. Después, llamada de Josep, quien nos indica una posible vía de bajada, con un rápel de 55 m, pero nuestras cuerdas son de 40. Más xerrada con Josep, pero no lo vemos claro. Nos llamará un amigo de Josep, Héctor, con quien han quedado esa mañana para esquiar. Héctor es del GRAE y le contamos que estamos temblando; sugiere que nos vayamos moviendo hasta que acuda el rescate (eso ya lo estamos haciendo, pues en la bañera quietos era peor).

Por fin amanece a las 8:15 h. La visibilidad no es buena, pero a medida que se hace de día vamos descubriendo un paisaje complejo con múltiples aristas y múltiples zonas para bajar. Toni saca la brújula y la orienta a la arista sur-suroeste que le ha sugerido Josep por teléfono; en teoría habría que bajar hasta la cota 2.662 m. No lo vemos claro, tenemos miedo de volvernos a liar y esta vez no aguantaríamos demasiadas horas: si nos equivocamos sería una tortura. Hay un momento en que nos disponemos a bajar para poner fin a la agonía de los temblores, queremos entrar en calor. De repente, a las 9:15 h, oímos un helicóptero; varias veces se acerca y se aleja durante media hora, pero no aparece, no se hace visible en ningún momento. Está claro que lo está intentando, pero obviamente no puede, pues no para de nevar y de hacer viento. Me imagino que igual lo están utilizando para acercar a los rescatadores de a pie (efectivamente era así). Como el comodín del público no se puede utilizar, usamos el del 50 %. ¿Qué hacemos? Última decisión: ¿esperamos 2 horas a que lleguen, con riesgo de que nos quedemos ya pajaritos?, o ¿intentamos una bajada guiándonos por las indicaciones de Josep y por la intuición? Le digo a Toni: «Si nos volvemos a equivocar en la bajada, y encima los rescatadores no nos encuentran, es imposible aguantar otra noche aquí».

Como hemos dejado de oír el helicóptero, Toni llama al teléfono de rescate en montaña, pues ha quedado marcado en el móvil, para asegurarse de que vendrá alguien, no sea que esperemos las uvas aquí sentados. Le dicen que el helicóptero no puede acercarse a la cima (mala visibilidad) pero que ha dejado a los rescatadores en el valle y que suben por el corredor de la S, en el lado sur. Toni les dice que no tarden pues estamos sufriendo bastante de frío y que hemos tomado la decisión de esperarles en la cima. Así que acordamos quedarnos en la cima. Al final, hacia las 11:00 h, ¡milagro!, vemos cómo suben 3 personas, y bajamos al encuentro de nuestros rescatadores. Nos ofrecen té y comida que devoramos. Son de la Gendarmerie de Ocejà, del cuerpo de rescate de alta montaña. Nos preguntan por nuestro estado de salud: la respuesta es simple, «mucho frío».

Dos alpinistas con casco y piolet ascendiendo por una pendiente de nieve junto a las rocas

Son dos rescatadores (Ben y Bernard) y Maurice, un aperturista de la zona que les ha acompañado para guiarles por el corredor más rápido para llegar a la cumbre. ¡Maurice lleva dos termos de té caliente! Sabe delicioso.

Estrecho corredor entre paredes de roca escarchada, con una persona abajo y una cuerda verde

Hacia las 12:00, ya más abajo, después de varios rápeles montados sobre la marcha gracias a las indicaciones de Maurice, el helicóptero nos iza uno a uno y nos lleva al extremo norte del valle, donde los gendarmes tienen el jeep. Ya a las 13:00 estamos en el coche, fotos de rigor, más té y vuelta a casa, pensando en los errores cometidos.

Helicóptero de rescate en el aire durante la evacuaciónEscenas del rescate en la montaña nevada

Rescatador y miembro de la cordada junto al helicópteroEquipo de rescate y cordada tras el rescate

Fotos realizadas por los gendarmes

Hay que ver la solidaridad de esta gente que, un sábado 31 de diciembre, viene a rescatar a dos catalanets. El trabajo de los gendarmes: IMPECABLE. La solidaridad de Maurice: INCREÍBLE.

La cordada, ya a salvo, de vuelta junto al coche

Hasta la próxima, ¡y mucho cuidado con la montaña!,
Jose y Toni”

domingo, 15 de mayo de 2011

Integral por la arista de Peyreget (AD, III+) al Midi d'Ossau (2.884 m)

Vía: Integral por la arista de Peyreget (Petit Pic – Grand Pic)
Zona: Midi d'Ossau – Valle de Ossau (Pirineo francés)
Altitud: 2.884 m (Grand Pic); 2.807 m (Petit Pic)
Dificultad: AD (III+)
Exposición: S3
Orientación: Oeste
Tipo de roca: andesita, sólida en general, con algún tramo descompuesto
Equipamiento: algún clavo en los pasos clave e instalaciones de rápel
Material recomendado: 2 cuerdas de 40 m, friends variados, fisureros, algún clavo; piolet y crampones según la época
Aproximación: 2 h desde el Portalet por el refugio de Pombie y el col de Peyreget
Descenso: por la vía normal del Grand Pic (chimeneas con rápeles) hasta Pombie; con niebla y nieve, muy delicado
Fecha actividad: 15.05.2011
Cordada: Toni, Jose Soler y Jose Bermudo

Cima del Grand Pic del Midi d'Ossau (2.884 m)

Itinerario de la integral del Midi d'Ossau por la arista de Peyreget
Itinerario de la integral por la arista de Peyreget

Nuestra actividad
Crónica pretérita: un día muy largo en la Peyreget o… perdidos en la niebla. Texto original en el foro de Cordada.

Después de pasar un par de días con mi amigo Jordi en Graus, me comenta que dentro de 2 semanas va a llevar a un cliente a hacer la integral del Midi d'Ossau por la arista de Peyreget. Como he quedado con Toni y Jose Soler en hacer algo el fin de semana, es decir, al día siguiente, les llamo y les propongo esta actividad. Así, si triunfamos, le podremos dar información de primera mano a Jordi cuando le toque hacerla.

Suena el despertador, desayunamos rápido, coche hacia el Portalet y a las 5:45 ya estamos caminando los tres.

Aproximación desde el Portalet al Midi d'Ossau

Llevamos 2 cuerdas de 40 m, un montón de friends, fisureros y algunos clavos. Y, por supuesto, piolet y crampones. En una hora llegamos al refugio de Pombie y ya empezamos a divisar la arista entre la bruma y las primeras luces del día.

Amanecer en el refugio de Pombie bajo el Midi d'Ossau

Seguimos subiendo y en otra hora estamos en el col de Peyreget. Ahora toca flanquear por unas gradas herbosas. Me he dejado las gafas de sol y empiezo a ver bastante nieve. ¡Pues vaya!

Una vez en el inicio de la arista, sacamos una sola cuerda y nos encordamos en potencia: Jose S. va de primero, yo al final y Toni unos 3 metros por delante de mí, con una gaza que sale de la cuerda. Progresamos en ensamble.

Inicio de la arista de Peyreget, Midi d'Ossau Inicio de la arista de Peyreget, Midi d'Ossau

La vista es espectacular: se ve el Anayet, el valle de Canal Roya… y además el día es magnífico. Toni comenta: «La verdad es que venir aquí ha sido un acierto». Yo pienso para mis adentros: «Mejor que no tenga que recordarle sus palabras…». De momento la arista es fácil y vamos rápido, en ensamble, con Jose S. montando reuniones flotantes en los pasos más delicados. Encontramos pequeñas travesías de nieve que hacemos sin crampones pero con el piolet.

Arista de Peyreget con travesías de nieve, Midi d'Ossau Arista de Peyreget con travesías de nieve, Midi d'Ossau

Arista de Peyreget con travesías de nieve, Midi d'Ossau

Delante va un guía francés con una clienta, lo que nos ayuda a no equivocarnos de itinerario. Después de la arista y de algunas travesías expuestas, llegamos a un corredor con algo de nieve que se dirige a la cima del Petit Pic.

Corredor hacia el Petit Pic del Midi d'Ossau Corredor hacia el Petit Pic del Midi d'Ossau

Ahora viene la parte más difícil de esta sección. Jose S. sigue tirando de primero (acabará abriendo toda la arista hasta el Petit Pic) y abre una chimenea de III+ que sufrimos un poco, más aún con un fisurero como reunión y un patio que quita el hipo, hasta que monta reunión. Toni y yo subimos el largo… ¡jod…, no parece fácil, y menos con botas! Los pies de gato se han quedado en Barcelona por decisión unánime. Al final llegamos a la cima del Petit Pic a las 13:00.

Chimenea de III+ y cima del Petit Pic (2.807 m), Midi d'Ossau Chimenea de III+ y cima del Petit Pic (2.807 m), Midi d'Ossau

Chimenea de III+ y cima del Petit Pic (2.807 m), Midi d'Ossau Chimenea de III+ y cima del Petit Pic (2.807 m), Midi d'Ossau

Chimenea de III+ y cima del Petit Pic (2.807 m), Midi d'Ossau

El guía nos dice que no van a seguir, porque en el Grand Pic hace mucho frío, está subiendo la niebla y el descenso por la vía normal puede ser delicado, así que van a deshacer la arista… ¡Glups! Le pregunto si es seguro bajar por el corredor de La Fourche y nos dice que ni se nos ocurra. Bueno, ¿y ahora qué hacemos? No nos imaginamos deshaciendo todo lo que hemos escalado, y bajar por el corredor entre los dos picos queda descartado, así que decidimos seguir con la integral.

Toca buscar el rápel para bajar hasta el col de La Fourche, y empiezo a estar preocupado. Jose S. se mete por una vira superexpuesta a ver si ve algo y le seguimos sin encordarnos. Yo ya estoy cagao, porque si alguien resbala… adéu.

Vira expuesta hacia el rápel del col de la Fourche, Midi d'Ossau Vira expuesta hacia el rápel del col de la Fourche, Midi d'Ossau

Al final encontramos una instalación de rápel, sacamos la otra cuerda y rapelamos. Encontramos una cuerda fija que usamos para seguir bajando, pero se acaba y empezamos un destrepe de esos que prefiero no repetir en la vida, con la roca verglaseada.

Ya en el collado, vemos lo que nos queda: subir el tramo del Grand Pic, que serán al menos 3 horas más de escalada.

Col de la Fourche y Grand Pic del Midi d'Ossau Col de la Fourche y Grand Pic del Midi d'Ossau

Col de la Fourche y Grand Pic del Midi d'Ossau

Tomo el relevo para ir de primero. Me pasan la cacharrería y, después de unos metros por terreno descompuesto, me encuentro una gran losa blanca inclinada hacia la izquierda, con algunas grietas y muy lisa: es la siguiente dificultad. Veo que al principio tiene un clavo. Chapo y sigo, pero no lo tengo claro; parece muy liso. Avanzo, pongo un alien y alcanzo el clavo del final. Después subo por una chimenea más fácil y decido montar reunión para asegurar.

Losa blanca del Grand Pic, integral del Midi d'Ossau Losa blanca del Grand Pic, integral del Midi d'Ossau

Losa blanca del Grand Pic, integral del Midi d'Ossau

Luego llega terreno más fácil, de II con pasos de III, y hay que ir con tendencia a la izquierda para encontrar un sistema de diedros que lleva directo a la cumbre. El primer diedro es fácil y, como casi toda la vía es de roca y los tramos de nieve ya están blandos, todavía no hemos sacado los crampones.

Diedros hacia la cumbre del Grand Pic del Midi d'Ossau Diedros hacia la cumbre del Grand Pic del Midi d'Ossau

Diedros hacia la cumbre del Grand Pic del Midi d'Ossau Diedros hacia la cumbre del Grand Pic del Midi d'Ossau

Sigo y me encuentro otro diedro que no parece difícil, III como mucho, pero… ¡maldición! Hay tramos con algo de verglás. Subo como puedo para no pisar las zonas heladas y protejo donde puedo. Vamos en ensamble, no consigo montar reunión y los compañeros están en pasos que no son fáciles. Al final monto reunión con un alien y nos reunimos.

Diedro con verglás bajo la cumbre del Grand Pic, Midi d'Ossau Diedro con verglás bajo la cumbre del Grand Pic, Midi d'Ossau

Parece que solo queda un largo. «Jose, ¿puedes abrir tú este? Yo ya me he estresado suficiente en este tramo». Sigue Soler y llegamos a la cima. ¡Lo hemos conseguido! Fotos y abajo.

Cima del Grand Pic del Midi d'Ossau (2.884 m) Cima del Grand Pic del Midi d'Ossau (2.884 m)

Cima del Grand Pic del Midi d'Ossau (2.884 m)

Toda la bajada normal está nevada y hay una niebla que no deja ver más allá de 50 m. Esta vez sí: piolet y crampones. Son las 16:30 y hay que darse prisa. Como no vemos nada, seguimos unas huellas en la nieve, pero pronto las perdemos, hasta que vemos un hito y lo seguimos.

Descenso con niebla por la vía normal del Midi d'Ossau

Destrepes continuos nos permiten ir bajando, pero no estamos seguros de ir por la vía normal. Nos habían avisado de que había hitos que despistan. Hace 2 años había hecho la ruta normal en verano, pero ahora está casi todo nevado y con niebla espesa. Tendríamos que encontrar los 3 rápeles de bajada de la vía normal, pero nada. Otro hito lleva a un corredor, lo destrepamos y llegamos a una zona de rocas que seguimos destrepando.

Las horas pasan, estamos cansados y vamos despacio. Ya son las 19:00 y no hemos salido de aquí. Encontramos una instalación de rápel, pero no recuerdo que ninguno de los 3 fuera así. La usamos, nos deja en un corredor y seguimos bajando. Ahora, otra zona de rocas con destrepes nada fáciles, y me empieza a entrar un yuyu de la hostia. A Jose y a Toni los veo más tranquilos; igual la procesión va por dentro. Al final encontramos otro corredor que nos deja en unas campas nevadas. Creemos que se han acabado las dificultades.

Ahora se trata de encontrar el camino de vuelta al refugio. Bajamos un poco más. Nada. Tiramos a la izquierda y, por fin, ¡vemos un camino que asoma entre la nieve! Llegaremos a casa no muy tarde, aunque ya son las 20:30. Nos abrazamos. En esto, el camino se bifurca: uno sigue en horizontal y el otro, más marcado y con huellas de botas, sigue bajando, aunque no tiene mucha lógica. Decidimos fiarnos de las huellas. Después de media hora, la niebla se disipa un poco y vemos algo que no nos gusta nada: un valle desconocido que no se parece a lo que hemos visto por la mañana.

Toni ha traído un mapa fotocopiado a 1:100.000, de 10 x 15 cm, que solo sirve para confirmar que no sabemos dónde estamos. Ya es tarde para volver atrás y encima perdernos otra vez. Toni y Jose S. me preguntan por el GPS que tengo en casa y por su utilidad guardado en un cajón. Decidimos seguir el camino hasta que nos lleve a algún sitio, a poder ser una carretera, y desde allí llamar a un taxi o hacer autostop hasta el Portalet, porque Toni tiene 2 reuniones importantes el lunes a primera hora. Pienso que lo tiene crudo: ya me dirás quién va a recoger a 3 tíos vestidos de romano y con un piolet cada uno en la mochila.

Seguimos el camino, ya sin nada de nieve, entre bosques y con los frontales encendidos. En esto le comento a Toni: «¿No dijiste que había sido una gran idea venir a hacer la arista?». A las 22:45 llegamos por fin a un aparcamiento junto a un embalse donde pone: Lac de Bious-Artigues. Hemos ido a parar al otro lado de la montaña. Jose S. intenta despertar a alguien de las furgonetas, pero no hay nadie; menos mal, ¡solo faltaría acabar a leches! Decidimos tirar carretera abajo, pues el pueblo de Gabas debe de quedar a unos 5 km. Yo tengo las uñas de los pies que me rabian: se me infectaron en el Maldito y en el Taillon hace 2 semanas y todavía están negras. A Soler le arden las plantas de los pies y a Toni no parece que le pase nada, aunque yo creo que tiene problemas, porque no para de hablar de coberturas de teléfono, unidades celulares de enlace y estaciones repetidoras de señal…

A las 24:00 llegamos a Gabas. ¿Y ahora qué hacemos? Estos franceses están todos durmiendo. De repente, un coche. Le hacemos señas. Tengo pocas esperanzas, pero para. Sale un tipo con su señora. Creo que nos van a pegar. Le preguntamos cómo conseguir un taxi a estas horas porque nos hemos perdido. Resulta que el hombre también es montañero, vienen de Madrid, donde su hijo está trabajando, y ha hecho varias vías en el Midi. Nos lleva encantado 20 km por carretera hasta nuestro coche, contando batallitas. ¡Vive la France!

Después de casi 18 horas de actividad nos quitamos las botas y somos las personas más felices del mundo.

De repente, ya en el coche, Jose S. me pregunta por qué hoy no he dicho: «¡Me encanta que los planes salgan bien!». Lo miro: está sonriendo. Sobran las palabras.

El entorno
El Midi d'Ossau es la montaña emblemática del Bearn: un antiguo volcán de andesita de silueta inconfundible, con dos cumbres, el Grand Pic (2.884 m) y el Petit Pic (2.807 m), separadas por la brecha del col de La Fourche. Se alza sobre el valle de Ossau, a pocos kilómetros del Portalet, y está rodeado de aristas y paredes clásicas.

La vía
La integral por la arista de Peyreget encadena el Petit Pic y el Grand Pic desde el col de Peyreget. Es un recorrido largo y variado, casi todo de roca con grado de II y III y algún paso de III+, que en primavera puede tener nieve y verglás.
Arista hasta el Petit Pic: arista fácil pero expuesta, que se recorre en ensamble, con pequeñas travesías de nieve y un corredor que lleva hacia la cima. El paso clave es una chimenea de III+ muy aérea antes de la cumbre del Petit Pic.
Bajada al col de La Fourche: una vira expuesta lleva a la instalación de rápel. Uno o dos rápeles (y una cuerda fija, según el año) dejan en el collado.
Grand Pic: tras un tramo descompuesto, una gran losa blanca y lisa con un clavo al principio y otro al final; después, una chimenea más fácil, terreno de II-III con tendencia a la izquierda y un sistema de diedros que lleva directo a la cumbre.
Ojo: el corredor de La Fourche no es un buen escape. Con niebla, la vía normal del Grand Pic es muy fácil de perder: hay hitos que despistan y es fácil acabar bajando hacia Bious-Artigues, al otro lado de la montaña. Lleva GPS o, como mínimo, un buen mapa.

Aproximación
Desde el aparcamiento de Anéou, poco antes del Portalet, se sube al refugio de Pombie (2.031 m, 1 h) y de allí al col de Peyreget (1 h más). Desde el collado, un flanqueo por gradas herbosas lleva al inicio de la arista.

Descenso
Por la vía normal del Grand Pic: una sucesión de chimeneas con 3 rápeles de 15 a 25 m hasta el col de Suzon, y regreso a Pombie y al Portalet. Con nieve y niebla la orientación se complica mucho.

Un abrazo a tod@s,
Jose