domingo, 26 de agosto de 2012

Espolón Norte (260 m, V+) al Pic de Ríbuls (2.827 m) – Andorra

Vía: Espolón Norte
Zona: Pirineos – Andorra (circo de Pessons, desde Grau Roig)
Cima: Pic de Ríbuls, 2.827 m
Longitud: 260 m
Dificultad: V+
Exposición: S3
Orientación: Norte
Equipamiento: Semiequipada con pitones; reuniones montadas solo hasta la R4 y en el rápel
Material recomendado: 10 cintas, friends medianos hasta el camalot nº 2, semáforo de aliens y juego de fisureros
Aproximación: 1 h 30 min desde el parking de Grau Roig
Descenso: Canalón fácil hacia el E hasta el Pas de Ríbuls (2.781 m), entre la cima y el Montmalús, y tartera hacia el N hasta la base del circo
Fecha actividad: 26.05.2012
Cordada: Juan Lazo y Jose Bermudo

El espolón norte del Pic de Ríbuls, gran pared de granito sobre la tartera del circo

El circo de Pessons, en Andorra, esconde una pequeña joya de granito en forma de vía de escalada, que se enfila por el espolón Norte del Pic de Ríbuls, dibujando una línea muy directa, de excelente roca y de diedros casi perfectos. Los largos 2 y 3 no tienen desperdicio, y solo por estos ya vale la pena emprender esta escalada. Por si fuera poco, el entorno donde reside esta cima de 2.827 m se halla en uno de los más bellos circos glaciares de los Pirineos, y escondido de las ruidosas pistas de la estación de esquí de Grau Roig.

Aunque la escalada la realizamos el año pasado, me parece interesante incluir esta entrada ahora, ante la cercanía del verano y dada la escasez de reseñas que me encontré, y poder ser así aprovechada por otros escaladores.

Croquis del espolón norte con la línea de la vía, los largos, los grados y el rápel de 20 m
Croquis del espolón, elaborado por Jose

El entorno
El Pic de Ríbuls (2.827 m) se levanta al fondo del circo de Pessons, uno de los circos glaciares más bellos de los Pirineos andorranos, a pocos kilómetros de la estación de esquí de Grau Roig. El espolón Norte queda casi al fondo del circo, a la izquierda, y no se ve desde las pistas. Junto a la cima, hacia el este, queda el Pas de Ríbuls (2.781 m) y el Montmalús.

La vía
Una línea muy directa por el espolón, de unos 260 m en nueve largos de granito de excelente calidad. El primer largo es fácil pero delicado, con roca no muy buena (IV y III). La escalada mejora desde la R1: el largo 2 hace una travesía a la izquierda de unos 20 m con algún paso de adherencia, y los largos 3 y 4 son lo mejor de la vía, con placas fisuradas muy verticales, diedros de geometría perfecta y buena protección con friends. Desde el largo 5 el nivel baja (IV+ con un par de pasos de V) y el espolón se suaviza hasta la cima, con un rápel de unos 20 m tras el largo 7.

Ojo: la R1 queda a la izquierda del canalón de entrada. A partir de la R4 no hay reuniones montadas, salvo la del rápel, así que hay que equiparlas. En el largo 3, el pitón visible más arriba señala la vía: va directo por la placa, no a la izquierda.

Aproximación y descenso
Desde el parking de la estación de esquí de Grau Roig se sube al lago y se rodea por la izquierda (nosotros nos desviamos a la derecha siguiendo el GR, aunque así vimos bien el espolón), unas 1 h 30 min hasta la base. El descenso se hace por un canalón fácil hacia el E hasta el Pas de Ríbuls (2.781 m), entre la cima y el Montmalús, y después por una tartera hacia el N hasta la base del circo, retomando el camino de aproximación.

Crónica de la actividad:

Así que estoy otra vez con Juan Lazo, con quien, después de escalar la Pany-Haus el día antes en el Pedraforca, nos hemos acercado raudos para dormir en la estación de esquí. El despertador suena temprano dentro del Nissan y, ya con las primeras luces del alba, almorzamos y emprendemos la marcha.

La aproximación se realiza desde el parking de la estación de esquí de Grau Roig, desde el que hay que subir al lago y rodearlo por la izquierda. Nosotros no lo hicimos así y nos desviamos demasiado a la derecha siguiendo el GR, aunque por este motivo pudimos ver y fotografiar con claridad el espolón, que se encuentra casi al fondo del circo, a la izquierda. En más o menos 1 hora y media se llega hasta la base.

Crestas oscuras del circo de Pessons con bloques en primer plano

L1. Del primer largo me encargo yo. Empieza con un pequeño resalte de IV y luego III, con roca no muy buena. Hay un pitón en medio y la R1 a la izquierda del canalón de entrada. Voy con cuidado, porque el tramo es fácil pero delicado. Esperamos que la vía mejore ya en la R. Han sido unos 30 m.

Escalador con casco rojo y chaqueta naranja sobre terreno de hierba y rocaCintas y cordinos colgados de una reunión sobre granito con líquenes

L2. El segundo lo abre Juan. Hace travesía clara a la izquierda durante unos 20 m con algún paso de adherencia. Menos mal que hay algún pitón. Luego va hacia arriba, donde está la R2, creo que con pitón y espit también. Sin fotos, sorry…

L3. El tercero me toca a mí. Empieza fácil hacia arriba, pero a los pocos metros veo un pitón más arriba que va directo por una placa fisurada muy vertical. Al principio pienso que es otra vía y que la nuestra va hacia la izquierda, pero al final desisto. Está muy claro, así que empiezo a subir, ayudándome en oposición del gendarme adosado que está a mi espalda. ¡Es genial! Además, puedes meter friends a caldo. Luego va a por el diedro, con una serie de pitones que ayudan a progresar. El largo es espectacular, por una roca granítica perfecta, y los 40 m se me hacen cortos.

Escalador en lo alto de unos bloques de granito, visto desde abajo contra el cielo azulEscalador pequeño en lo alto de un espolón de granito, visto desde abajo

L4. Ahora va Juan otra vez. Este largo va uniendo diedros de geometrías perfectas y, aunque es menos vertical, los pasos son más finos y requieren concentración y determinación. Otro largo de antología… Otros 40 m, con otra R ya montada. A partir de aquí, a excepción de la R del rápel, no vimos más reuniones montadas.

Escalador con chaqueta naranja y mochila en una fisura, mirando a cámaraEscalador visto desde abajo en un diedro, con la cuerda tendida

L5. Como nos vamos turnando, ahora voy yo. Va fácil a la izquierda y pronto se ve un puente de roca con un cintajo. Este tramo es de IV+. Luego vienen un par de pasos de V y se llega a una arista, donde monto R.

Escalador en una pared de granito con la cuerda colgandoEscalador en un diedro de granito contra el cielo azul

Escalador en una pared de granito inclinada, con liquen verde

L6. Se rodea un pequeño gendarme por la izquierda. Juan optó luego por subir el gran gendarme por la derecha y montó R rápido para evitar rozamiento.

Gendarme rocoso a contraluz con el sol sobre una grieta estrecha

L7. Opto por subir recto hacia arriba por un tramo de IV+. Pronto encuentro el rápel instalado. Rápel de unos 20 metros.

L8. Fácil, en III, recto por el espolón. Largo limpio, y a los 50 m se monta R en una laja.

L9. Otro fácil largo de trámite, de 60 m, para acabar en la cima, a 2.827 m.

Jose y Juan con casco en la cima del Pic de Ríbuls, selfie con el valle al fondo

¡Gran escalada en gran compañía! Me encanta que los planes salgan bien…

El descenso se realiza bajando un canalón fácil hacia el E hasta alcanzar el Pas de Ríbuls, a 2.781 m, entre nuestra cima y el Montmalús. Luego, ya más fácil, se baja por una tartera dirección N para alcanzar la base del circo, retomando así el camino de aproximación.

Jose y Juan con casco y pulgar en alto, selfie con montañas al fondo

Un abrazo a tod@s,
   Jose

miércoles, 15 de agosto de 2012

Directa Anglada-Guillamón (615 m, V+/A1) al Calderer – Pedraforca

Vía: Directa Anglada-Guillamón
Zona: Pirineos – Cadí-Pedraforca (cara norte del Pedraforca, Saldes)
Cima: Calderer (Pedraforca), 2.491 m
Longitud: 615 m
Dificultad: V+/A1
Exposición: S3
Orientación: Norte
Equipamiento: Semiequipada con pitones; reuniones con pitones y algún spit
Material recomendado: 14 cintas, friends medianos hasta el camalot nº 2, semáforo de aliens, juego de fisureros y estribo
Aproximación: 30 min desde el refugio Lluís Estasen
Descenso: Desde la cima por el lado opuesto a la pared, con un corto destrepe de III+, hasta la Enforcadura y de ahí por la vía normal
Primera ascensión: Francesc Guillamón y Josep Manuel Anglada, 12.07.1958
Fecha actividad: 15.08.2012
Cordada: Juan Lazo y Jose Bermudo

Escalador con casco rojo en una pared vertical vista desde arriba, con cuerdas azul y amarilla colgando

Aquí va una pequeña piada con fotos de una vía realizada con Juan Lazo, mi principal compañero de aventuras en el año 2012. Y es que ir encordado con alguien más joven y con el ímpetu de mi amigo es una ventaja que no debo desaprovechar. Así que rápidamente acepta mi propuesta y nos desplazamos a Saldes para dormir en mi Nissan X-Trail y levantarnos tempranito, al alba.

La vía es de corte clásico y fue abierta hace ya más de medio siglo por la cordada Anglada-Guillamón. Adjunto esta reseña que he encontrado de CaraNorte:

Reseña de CaraNorte de la Anglada-Guillamón: 617 m, MD V°/A1, con los largos, grados y descripción de la vía
Reseña de la vía (fuente: CaraNorte)

El entorno
El Calderer (2.491 m) es una de las puntas de la cara norte del Pedraforca, en la sierra del Cadí. Su gran pared norte, con el característico “triángulo” o pirámide de entrada, concentra varias vías clásicas. Se accede desde Saldes por el refugio Lluís Estasen.

La vía
Clásica de artificial y libre, con unos once largos y 615 m de desarrollo contando la arista final. Los primeros largos (L1–L3) combinan artificial sobre pitones con salidas en libre de V+; el L4 es un diedro bonito con algo de vegetación; el L5 y el L6 son más fáciles (IV+). A partir del L8 se sigue por terreno más sencillo (III) hasta los últimos largos de diedro, donde el L11 es un diedro de V en oposición. Se remata por la arista, con algún paso de IV-, hasta la cima del Calderer.

Ojo: el inicio de la vía es difícil de encontrar: queda muy arriba, a la izquierda de la pirámide de entrada. En el L5, a los 40 m, no hay que buscar el diedro de la izquierda, sino salir hacia la derecha en travesía hasta una reunión de dos pitones bastante escondida. Muchos acaban la vía en el L6; con ganas, merece la pena seguirla hasta la cima.

Primera ascensión
La vía fue abierta por Francesc Guillamón y Josep Manuel Anglada el 12 de julio de 1958.

Aproximación y descenso
Desde el refugio Lluís Estasen se sigue el camino empinado que conduce a la cara norte, unos 30 minutos hasta la pirámide de entrada. Desde la cima del Calderer se desciende por el lado opuesto a la pared, con una ligera tendencia a la derecha. Al poco hay un corto destrepe de III+; después se sigue recto, sin desviarse hacia la canal, hasta la parte baja de la Enforcadura, y desde allí por la vía normal hasta el refugio.

Crónica de la actividad:

Llega el alba y nos levantamos hacia las 6:00 h, desayunamos rápido y cogemos el camino que lleva al refugio Lluís Estasen. Después de media hora de dura pendiente por el camino que conduce a la cara N llegamos a la característica pirámide de entrada, donde comienzan varias vías. La nuestra se inicia muy arriba, en la parte izquierda de la pirámide, pero por un error de cálculo escalamos sin querer por el medio de la misma y acabamos demasiado arriba. Al final rapelamos unos 30 m y llegamos a pie de vía.

L1. Hemos decidido repartirnos los largos de 2 en 2, y este lo abro yo. Es una tirada muy estética que se hace en artificial durante muchos metros, y está equipada a base de pitones. Hay algún paso que o bien se hace en libre difícil o se equipa con friend o fisurero más estribo, pero sin muchas dificultades. Casi al final del largo viene una salida en libre un poco difícil, en V+. Son 25 m, V+/A1.

Escalador visto desde abajo en la parte alta de un largo, con la cuerda tendidaEscalador diminuto en una arista de roca, visto desde abajo contra el cielo azul

L2. Este también me toca a mí. Hay que buscar a la izquierda una fisura casi desplomada y muy poco equipada que en libre debe ser 7a. Si no recuerdo mal, chapo una falca y ahí empieza el festival. Continúo con friends medianos y el estribo unos metros hasta alcanzar un pitón. Luego una salida en libre, meto un alien, estribo, y chapo otro pitón. A partir de ahí la cosa se suaviza, hasta que se llega a un diedro poco vertical pero muy pulido, y luego la R. Son 30 m, V+/A1. ¡Menudo largo! He disfrutado como nunca…

Escalador con mochila naranja progresando por una placa de roca clara con cuerda azulEscalador con casco rojo y camiseta roja sonriendo a cámara en la pared

Reunión de la vía con cintas, mosquetones y cuerdas

L3. El largo 3 lo abre Juan y empieza en artificial equipado con pitones. Cuando sale en libre y oigo cómo prueba un friend que ha metido, oigo un grito desde la R: «¡Ayyy!». Todavía no sé qué ha pasado, pero al poco la cuerda sigue subiendo. Al llegar de segundo a la R, me cuenta que al estirar para probar el friend este ha saltado, le ha dado en la boca y se ha partido un diente… ¡Cuñaaao! Han sido unos 35 m de V.

Escalador con mochila naranja y casco rojo en una pared vertical con cuerda azulEscalador con mochila naranja y casco rojo en una pared vertical con cuerda azul

Escalador con mochila naranja y casco rojo en una pared vertical con cuerda azulEscalador con mochila naranja y casco rojo en una pared vertical con cuerda azul

Escalador con casco gris de perfil, con montañas al fondoJuan, el mellao: sonriendo con casco rojo en la pared

Juan, el mellao

L4. El largo 4 también lo abre Juan. Es un diedro muy bonito, semiequipado, con algo de vegetación y algún que otro paso vertical. Unos 30 m.

Escalador con casco naranja en el diedro del cuarto largo, con la cuerda tendidaDiedro del cuarto largo visto desde abajo, con la cuerda y el cielo azul

L5. Vuelve mi turno. Empieza con una corta chimenea de IV+ donde hay algún pitón. Luego sigue por terreno indefinido hacia la derecha, para buscar una serie de resaltes a proteger, con roca dudosa. A los 40 m, en vez de buscar el diedro que está a la izquierda, salir con tendencia a la derecha, con algo de travesía, para buscar una R de 2 pitones que está bastante escondida. Son 50 m de IV+ con 2 o 3 pitones.

Rocas y matas de hierba con la cuerda colgando y las botas de un escalador arriba

Vista hacia abajo de la pared, con un escalador pequeño y el bosque del valle

Mosquetones y cintas colgados de una reunión

L6. Desgraciadamente, a partir de aquí no tenemos más fotos, solo una de cumbre. Este largo se inicia de forma algo expuesta en IV+ y es recto hasta la vira algo rota que hay al final de la primera parte de la vía. Son unos 60 m. Nosotros salimos al ensamble porque nuestras cuerdas eran de 50 m.

Aquí mucha gente acaba la vía porque es lo más interesante, y así me lo tomo yo, que quiero bajar ya hacia la bajada del Gat. Pero surge una discusión con Juan: que si hay que acabarla como hicieron originalmente los aperturistas, que si a mí ya me está bien, que poca actitud tienes, etc… Jeje… Al final cedo porque Juan, además de fanático, es muy tozudo… y la verdad es que acertamos porque todavía quedan largos muy chulos.

L8. Ahora toca ir a la izquierda por terreno fácil, por una vira, y a continuación recto en III hacia arriba, a buscar un diedro que está hacia la derecha. Se monta R en un spit, creo. Son unos 100 m.

L9. Son unos 30 m por la chimenea-diedro para ir luego a la derecha en travesía. Es mejor montar R ahora y hacer luego otro largo pequeño (L10), de unos 10 m, para evitar rozamientos.

L11. Juan y yo nos peleamos por empezar el largo. La verdad es que nos lo estamos pasando bomba y lo que se ve ahora tiene una pinta brutal. Al final cedo y sube Juan. Es un diedro que se sube totalmente en oposición y está semiequipado con pitones. Al final hay que ir a la izquierda a buscar la R. Son unos 50 m de V.

Ahora toca seguir el terreno más evidente por la arista, con algún paso puntual de IV-, hasta llegar a la cima del Calderer en unos 200 m.

¡Ya la tenemos! ¡Entera hasta arriba! Otra Anglada-Guillamón…

Jose y Juan en la cima del Calderer, selfie con casco y pulgar en alto

Un abrazo a tod@s,
   Jose

viernes, 25 de mayo de 2012

Pany-Haus (280 m, D+) al Pollegó Inferior (2.445 m) – Pedraforca

Crónicas pretéritas: Pany-Haus al Pollegó Inferior
Texto original en cordada.org

Vía: Chimenea Pany-Haus
Zona: Pirineos – Cadí-Pedraforca (Saldes, Berguedà)
Cima: Pollegó Inferior (Pedraforca), 2.445 m
Longitud: 280 m
Dificultad: D+ (V+)
Exposición: S3
Orientación: Sur
Equipamiento: Semiequipada: reuniones y algún pitón o espit suelto; hay que proteger con friends y aliens
Material recomendado: 12 cintas exprés, friends hasta el 2, aliens
Aproximación: 1 h 30 min por sendero de tartera, poco definido y vertical
Descenso: Por las Costes d’en Dou, unas 2 h hasta el coche
Primera ascensión: Jordi Panyella (“Pany”) y Jordi Casasayas (“Haus”), 1944
Fecha actividad: 25.05.2012 (4 h 30 min de escalada)
Cordada: Juan Lazo y Jose Bermudo

Cresta rocosa del Pedraforca con un sendero de tartera en la base

La chimenea Pany-Haus al Pollegó Inferior recorre una profunda brecha que corta en dos la magnífica cara Sur de la más pequeña de las dos cimas importantes del Pedraforca. En cierta manera evoca un evento mitológico, como si algún dios o gigante hubiese blandido una gran espada y con ella, de un solo tajo, hubiera cortado en dos semejante muralla.

Abierta en el año 1944, su escalada brinda sensaciones que no pueden explicarse en un simple blog. Austera, alpina y vertical, encontraremos tramos de roca magnífica y otros de caliza dudosa, largos bien protegidos y otros de difícil aseguramiento, y largos finales de chimenea, aunque nunca sin pasar del V+. Después de su escalada, el sabor de cierta aventura permanece durante días, y nos anima a escalar otras vías similares de esta genial cordada catalana.

Topo de la cara Sur del Pedraforca con las vías numeradas; la Pany-Haus es la nº 7
Cara sur del Pedraforca con el trazado de las vías (la Pany-Haus es la nº 7)

El entorno
El Pedraforca, en el Cadí-Moixeró, es una de las montañas más reconocibles de Catalunya, con sus dos cimas, el Pollegó Superior y el Pollegó Inferior, separadas por el Enforcadura. La cara Sur del Pollegó Inferior es una gran muralla de caliza que se recorre de abajo arriba por una profunda brecha: la chimenea Pany-Haus. El acceso se hace desde Saldes.

La vía
Es una chimenea de 280 m, de ambiente alpino, que atraviesa toda la pared de abajo arriba en unos siete largos. Los primeros largos son fáciles (III y IV) pero de roca mala y sin seguros; después la chimenea se encajona y exige oposición, con un paso de V al salir de una de las reuniones. A partir del quinto largo el nivel se mantiene en el V y la chimenea se va cerrando hasta un último largo estrecho, liso y difícil de proteger. Se sale de la chimenea hacia la derecha, donde hay una reunión de una vía vecina.

Ojo: escalar con otra cordada por encima es muy peligroso: cualquier cosa que caiga dentro de la chimenea es imposible de esquivar. Con previsión de tormenta conviene madrugar, y en el último largo apenas se puede proteger.

Primera ascensión
La chimenea fue abierta en 1944 por Jordi Panyella (“Pany”) y Jordi Casasayas (“Haus”), de cuyos apodos sale el nombre de la vía.

Aproximación y descenso
Desde Saldes se sube en una hora y media por un camino tarteroso, poco definido y vertical hasta el pie de la vía. Tras salir de la chimenea se llega a la cima del Pollegó Inferior y se baja por las Costes d’en Dou, un descenso relajado de unas dos horas hasta el coche.

Crónica de la actividad:

A continuación os adjunto el relato de mi compañero Juan Lazo, extraído de la web de Cordada.

“Después de varios días con correos arriba y abajo llenos de propuestas y predicciones de la meteo. Yo había propuesto ir a crestear tresmiles al Balaitús, Jose Bermudo propuso ir a la cresta de Tumeneja; al final, ni pa ti ni pa mí, decidimos ir el sábado al Pedraforca y el domingo a Andorra. El sábado pinta mal tiempo por la tarde en el Prepirineo y el domingo, bueno en todas partes.

La vía elegida para el sábado es la chimenea Pany-Haus en la cara sur del Pollegó Inferior. Una chimenea que atraviesa toda la pared de abajo arriba, 280 metros ni más ni menos. A las 5:30 salimos del área de Bellaterra en dirección a Saldes. Café de rigor en Cercs. Preparamos material y a las 8:00 empezamos a caminar. El camino es tarteroso, poco definido y vertical. Vamos rapidito, no sea que se vaya a meter alguien en la vía y nos chafe el plan. En esa vía escalar con otra cordada encima rozaría el suicidio: cualquier cosa que caiga de arriba será imposible de esquivar.

A las 9:30 estamos a pie de vía. Como era de esperar no había nadie, no solo en esta vía, tampoco en las vías vecinas. ¿Quién se va a meter en semejante pared con previsión de tormentas por la tarde? Jeje. Pues nada, a la faena: empieza Jose el primer largo, que va a buscar el inicio de la chimenea, III, y lo de siempre: como es fácil, la roca es mala y no hay ningún seguro.

Escalador con camiseta amarilla en la chimenea, en un paso de oposiciónEscalador por encima en la chimenea, junto a matas verdes

El segundo largo me toca a mí, IV. Aquí la cosa ya empieza a encajonarse, unos metros de oposición. Luego se abre un poco la chimenea y fácil hasta la R2. Pese a que solo hay algún pitón suelto por la vía y hay que ir protegiendo, vamos escalando a buen ritmo. Va Jose a por el tercer largo. Tiene un paso de V al salir de la R y hay que mirárselo con un poco más de cariño, pero sale bien.

Escalador en una chimenea estrecha con cuerdas naranja y azul y matas verdes

Me toca el cuarto largo, un poco más fácil. Oposición, autoprotección y a ganarle metros a la pared.

Escalador con camiseta roja y casco rojo en la chimeneaDetalle de las cuerdas y una cinta exprés junto a la pared de la chimenea

A partir del quinto largo la cosa ya es más mantenida en el V grado y la chimenea se va cerrando. Jose hace dos largos seguidos, se salta una R, al final improvisa una y me reúno. Lo que viene tiene pinta de ser el último largo. Lo describen como chimenea estrecha, lisa y difícil de proteger. Lo que tenemos delante coincide con la descripción, pero con tanto lío no sabemos dónde estamos.

Escalador en la parte estrecha de la chimenea, con el brazo extendido y las cuerdas colgandoEscalador en la parte estrecha de la chimenea, en un paso de oposición

Empiezo a tirar para arriba, consigo meter un friend y unos pocos metros más arriba un puente de roca. A partir de aquí, excursión sin poder proteger, pero se puede escalar bien en oposición; eso sí, apretando, que está prohibido caer. Jeje. Aparece alguna fisura pero la roca no es muy buena. Poquito a poco y arrastrándome como un gusano consigo salir de la chimenea. Era el último largo. Camino unos metros y a la derecha veo una reunión de una vía vecina. Monto y viene Jose. ¡Victoria! ¡Hemos salido de la chimenea y todavía no llueve! 4:30 de escalada.

Selfie de Jose y Juan con casco, con el pulgar en alto, tras salir de la chimenea

Como no podía ser de otra manera, nos vamos a la cima del Pollegó Inferior a celebrarlo… La bajada la hacemos por las Costes d’en Dou relajadamente y en 2 h estamos en el coche, camino de Andorra.

Paramos a cenar en Canillo un buen menú a base de ensalada y un buen entrecot. Qué menos después de la Pany-Haus, ¿no? Jeje.”

Un abrazo a tod@s,
   Jose

viernes, 30 de diciembre de 2011

Odisea en el Corredor Central (300 m, D) al Roc del Boc (2.784 m) – Cerdanya francesa

Crónicas pretéritas: Odisea en el Corredor Central al Roc del Boc
Texto original en cordada.org

Vía: Corredor Central
Zona: Pirineos – Cerdanya francesa (valle de l’Orri de Planès, La Malaza)
Cima: Roc del Boc, 2.784 m
Longitud: 300 m
Dificultad: D (hielo de hasta 75º en el paso clave; resto, 65–70º)
Exposición: S3
Orientación: Este
Equipamiento: Primeras reuniones equipadas con parabolts; el resto, a montar
Material usado: 2 cuerdas, friends variados, tascones, pitones, crampones y piolets
Aproximación: Larga, por el valle de l’Orri de Planès (unas 2,5 h a pie desde donde se deja el coche)
Descenso: Largo y complejo, por la cresta hasta el paso del Violoncelo, rápel de 20 m y collado (ver nota)
Fecha actividad: 30.12.2011 (rescate el 31.12.2011)
Cordada: Toni Torredemer y Jose Bermudo

Circo nevado de La Malaza con las paredes del Roc del Boc entre la niebla

El Corredor Central al Roc del Boc es una vía de alpinismo bastante frecuentada de la Cerdanya francesa, situada en el bello rincón de La Malaza. Con unos 300 m de recorrido, alterna resaltes de hielo y tramos empinados de nieve, con algún tramo de mixto no muy difícil. Las primeras reuniones están perfectamente equipadas, lo cual hace más extrañas las decisiones que tomamos ese día previo al fin de año de 2011.

De todas formas, me decido a reproducir el texto íntegro de la aventura que pasamos Toni y yo, extraído de la web de Cordada.

El entorno
El Roc del Boc (2.784 m) se levanta sobre el valle de l’Orri de Planès, en la Cerdanya francesa, y su cara Oeste esconde un corredor clásico de invierno. Es un lugar bello pero serio: el terreno de la cresta y de la bajada es complejo, con multitud de aristas que se confunden, y la cobertura de móvil dentro del corredor es muy escasa.

La vía
El Corredor Central es una vía de unos 300 m que alterna resaltes de hielo con tramos empinados de nieve y algún tramo de mixto. El paso más exigente es un resalte de hielo de unos 75º en el segundo largo; el resto ronda los 65–70º, con una última cascada de unos 65º. Las primeras reuniones están equipadas con parabolts. Tras el corredor queda todavía la cresta hasta la cima.

Ojo: con nieve fresca y ventisca el corredor se vuelve mucho más lento de lo previsto, y la cresta final, afilada y mixta, no conviene afrontarla de noche. Conviene salir temprano y tener claro el descenso antes de empezar.

Aproximación y descenso
La aproximación es larga: tras dejar el coche en el valle de l’Orri de Planès (Planès, Francia), se camina durante unas dos horas y media hasta el pie del corredor. El descenso es igualmente largo y complejo: hay que seguir la cresta hasta el paso del Violoncelo, rapelar unos 20 m y bajar por un collado. En las condiciones de este día no logramos encontrarlo, y la bajada se resolvió con la ayuda del rescate.

Crónica de la actividad:

“Llega fin de año, y Toni y yo decidimos entrenar un poco de cara al stage que tenemos con Josep el día 2 de enero. La decisión está clara: iremos a la Cerdanya francesa, al valle de l’Orri de Planès, a hacer el corredor central al Roc del Boc. Se trata de una vía de unos 330 m, acotada como D, pero que requiere de aproximación larga y descenso también largo y complejo. Esta vía ya la había intentado dos veces antes. La primera con Toni, pero un problema con el coche nos hizo retrasar la aproximación y al final no nos metimos. La segunda con Gerard y mi hermano, pero al llegar a pie de vía hacía tanto calor que parecía que íbamos a hacer barranquismo. Esta vez las condiciones parecen buenas. La meteo promete y hemos leído una piada de un francés que la ha hecho hace un par de días.

Así que el 29 de diciembre por la tarde vamos rumbo a Planès (Francia) para dormir en un refugio-albergue muy chulo que hay. El despertador suena a las 5:00 h, y hacia las 6:30, después de acortar un poco con el coche, ya estamos caminando. A las 9:00 llegamos al pie del corredor, donde no parece que haya mucho hielo. El primer largo está además un poco seco, o sea que sacamos las cuerdas de 40 m y todo el material.

Jose en cabeza, abriendo el largo por el corredor, con las cuerdas tendidas hacia atrás

Toni abre el primer largo sin problemas. A mí me toca el segundo, que en principio es el más complicado, con un paso de 75º en hielo, el resto a unos 70º. Lo consigo sacar pero monto reunión en un parabolt, que luego resulta no ser la R. Así que Toni acaba el largo con un mixto bastante delicado y monta R. Más tiempo perdido. Ahora viene terreno más fácil, pero hemos perdido mucho tiempo y ha empezado a nevar débilmente. Además la nieve se va acumulando poco a poco, y pequeñas purgas van cayendo de la pared (¡Scottish conditions!). Proseguimos al ensamble, un pequeño resalte y montamos R antes de la última cascada de unos 65º. La abro sin problemas, el hielo es bueno y la inclinación moderada. Después más terreno moderado, pero la nieve arriba es inconsistente, y vamos cada vez más lentos. ¡Esto es más largo de lo que pensábamos! Para asegurar equipamos aunque el terreno sea fácil. Son ya las 15:00 y estamos a punto de llegar al final del corredor, pero nos quedaría hacer la cresta y luego el largo y complejo descenso. El último tramo se hace eterno y tardamos más de 2 horas en acabarlo, con un final en mixto delicado y con nieve barnizando la roca. Montamos R con un par de fisus en una pseudocresta previa a la cresta.

Cojo el material y voy rumbo a la cresta que nos llevará a la cima. Está a punto de anochecer y hay que darse prisa. Al menos ha dejado de nevar, pero la ventisca en esta cara nos golpea sin compasión. Cuando empiezo la cresta, no sé si por el cansancio, el miedo a que se haga de noche o la combinación de frío y ventisca, lo que observo con las últimas luces me parece aterrador: una cresta superafilada, totalmente en mixto y que acaba en un espolón más vertical que seguro atacaremos de noche. Le grito a Toni que no lo tengo claro. Toni me convence de que el corredor que está a nuestra derecha debe ser el corredor de la S y que nos llevará abajo, y que podemos bajar por ahí. Las ganas de que tenga razón hacen que acepte su propuesta. Desciendo otra vez hasta la R, y me descuelga al inicio del corredor. Él rapela abandonando los 2 fisus.

Iniciamos el descenso desencordados, nada difícil, de unos 45 a 50º de inclinación, pero ya totalmente de noche. Esto parece que marcha y hoy mismo estaremos en casita… A la hora, Toni, que va delante, ve que el terreno se pone más vertical. Montamos R con 2 pitones, y le desciendo a ver qué hay. Con su superfrontal, observa un precipicio inhumano. ¡Esto no es la vía de la S! Remontamos otra vez el corredor. Llegamos otra vez al mismo lugar pero ya son las 20 h y la ventisca continúa. Discusión: Toni dice que hay que afrontar la cresta, y yo le digo que es una locura y que es mejor buscar un resguardo, llamar al 112 y esperar a que se haga de día para un rescate. Llamo al 112 pero la cobertura es tan escasa que solo puedo pronunciar “tenemos problemas en la montaña” y la llamada se corta; lo intento una segunda vez y vuelve a ocurrir lo mismo: ¡no hay cobertura desde dentro de esta canal!

Toni no se ve capaz de aguantar toda la noche quieto, hace mucho viento y sugiere que hay que moverse hacia la cima, pues es el prerrequisito para bajar, y que quiere empezar él la cresta (claro, ¡él no la ha visto de día!). Le hago caso a regañadientes y le paso el material. Gran decisión.

Como ya se ha hecho de noche, ya no hay prisa, y nos tomamos todo el tiempo del mundo equipando la cresta y montando reuniones a destajo. Mejor estar toda la noche en movimiento que llegar a un sitio y tener que esperar. Otro problema inesperado: mi frontal se está quedando sin pilas (¡mierda!, las cambié ayer, debían estar usadas). Toni ha cogido la iniciativa y está motivado, así que se hace cargo de la cresta. Las horas pasan volando (ahora, mejor así). De repente llegamos al muro que yo vi antes. Parece difícil. Por la izquierda es imposible, hay un precipicio, y por la derecha otro. Le digo a Toni: «Bien, intenta, pero si no lo ves claro, esperamos en esta repisa hasta que se haga de día». De repente mi frontal se apaga. Conseguimos que se encienda, pero solo ilumina unos 4 metros. Toni resuelve el paso y proseguimos. Afortunadamente, si vamos por la izquierda de la cresta (cara este), la ventisca desaparece, pero a la que pasamos al otro lado es insoportable (pues viene del oeste y sube la montaña), y como llevo tridedos, necesito sacármelos para las maniobras, y tengo los dedos casi congelados. Del litro que llevaba de agua, solo me he bebido la mitad y el otro debe estar congelado en la mochila.

Al final, a las 3:30 h de la madrugada llegamos a la cima del Roc del Boc, coronada por una pequeña cruz, a casi 2.800 m. Ahora solo toca seguir la carena hasta el paso del Violoncelo, rapelar 20 m y llegar a un collado por el que bajar. Como yo había estado antes aquí, Toni me pregunta por dónde es. Pero no tengo la más remota idea. De aquello hace ya 10 años, era verano, de día y no había nieve. Con el superfrontal de Toni vemos multitud de aristas que bajan de la cima y nos confunden por completo: está claro, es un terreno complejo. Decidimos bajar un poco hacia el sureste, pues parece que hay unos diedros que pudieran ser los de bajada. Pero nada. No encontramos la instalación de rápel. Seguimos debatiendo y buscando. Que si bajar a toda costa, que si buscar el rápel como sea; pero estamos en la cara oeste, donde da el viento, y creo que bajar a saco es peligroso. Optamos por subir otra vez a la cima y esperar a que se haga de día, pues son ya las 5 y nos quedan solo 3 horas de noche.

Una vez en la cima intentamos llamar al 112 para que preparen el rescate por si no lo vemos claro cuando se haga de día. Pero maldición: ¡la llamada no cursa! Optamos por llamar a Josep para que nos ayude, ya sea mirando la bajada por Internet o llamando a los servicios de rescate, pero pensamos que es muy pronto y que lo intentaremos más tarde. Optamos por la opción «noche Bonatti», o sea, cavamos una bañera en la nieve semiprotegidos por unas pequeñas rocas. Nos pasamos media hora para cavar la bañera: cuanto más tiempo cavando, mejor… Nos atamos con cuerdas desde la cruz, nos ponemos las mantas térmicas y nos sentamos apretados uno junto al otro encima de las mochilas. Hace 1 hora que ha empezado a nevar otra vez y Toni se pone el gore. Saco la otra botella de agua, y… un cubito. Ahora la ventisca azota también la cara E donde estamos y cada azote es como una bofetada en la cara. Al cabo de 1 hora estamos helados y tiritando más que nunca. Hay que moverse. Así que empezamos a dar vueltas alrededor de la cruz, nos abrazamos, nos damos masajes y cada tanto volvemos a nuestra bañera a refugiarnos de la ventisca.

A eso de las 7, Toni apaga y vuelve a encender el móvil, elige operador manualmente, a ver si reactiva la cobertura y, ¡Eureka! Toca el comodín de la llamada a Josep: hablamos con él. Lo mirará por internet a ver cuál es la mejor bajada. Acto seguido, llamada al 112 francés. Tras 2 intentos hablamos con la operadora. En 15 minutos nos volverá a llamar para explicar el plan. Hay que estar en la cima con la ventisca porque solo ahí hay cobertura, y nos turnamos entre la cima y la bañera, más protegida del viento. Nos llaman y nos comentan que van a enviar un helicóptero, pero le digo que las condiciones son de nieve, viento y niebla, y que dudo que el helicóptero pueda llegar. Me pregunta si veo las luces del pueblo de Planès desde aquí: negativo. Otro rato a esperar otra llamada. Al final, a las 8 h, nos vuelven a llamar y nos pasan con el servicio de rescate de montaña: el plan son 2 equipos de rescate, uno en helicóptero y otro a pie, de 2 personas, que subirán a la cima y nos guiarán en la bajada por si el helicóptero no consigue llegar. Después, llamada de Josep, quien nos indica una posible vía de bajada, con un rápel de 55 m, pero nuestras cuerdas son de 40. Más xerrada con Josep, pero no lo vemos claro. Nos llamará un amigo de Josep, Héctor, con quien han quedado esa mañana para esquiar. Héctor es del GRAE y le contamos que estamos temblando; sugiere que nos vayamos moviendo hasta que acuda el rescate (eso ya lo estamos haciendo, pues en la bañera quietos era peor).

Por fin amanece a las 8:15 h. La visibilidad no es buena, pero a medida que se hace de día vamos descubriendo un paisaje complejo con múltiples aristas y múltiples zonas para bajar. Toni saca la brújula y la orienta a la arista sur-suroeste que le ha sugerido Josep por teléfono; en teoría habría que bajar hasta la cota 2.662 m. No lo vemos claro, tenemos miedo de volvernos a liar y esta vez no aguantaríamos demasiadas horas: si nos equivocamos sería una tortura. Hay un momento en que nos disponemos a bajar para poner fin a la agonía de los temblores, queremos entrar en calor. De repente, a las 9:15 h, oímos un helicóptero; varias veces se acerca y se aleja durante media hora, pero no aparece, no se hace visible en ningún momento. Está claro que lo está intentando, pero obviamente no puede, pues no para de nevar y de hacer viento. Me imagino que igual lo están utilizando para acercar a los rescatadores de a pie (efectivamente era así). Como el comodín del público no se puede utilizar, usamos el del 50 %. ¿Qué hacemos? Última decisión: ¿esperamos 2 horas a que lleguen, con riesgo de que nos quedemos ya pajaritos?, o ¿intentamos una bajada guiándonos por las indicaciones de Josep y por la intuición? Le digo a Toni: «Si nos volvemos a equivocar en la bajada, y encima los rescatadores no nos encuentran, es imposible aguantar otra noche aquí».

Como hemos dejado de oír el helicóptero, Toni llama al teléfono de rescate en montaña, pues ha quedado marcado en el móvil, para asegurarse de que vendrá alguien, no sea que esperemos las uvas aquí sentados. Le dicen que el helicóptero no puede acercarse a la cima (mala visibilidad) pero que ha dejado a los rescatadores en el valle y que suben por el corredor de la S, en el lado sur. Toni les dice que no tarden pues estamos sufriendo bastante de frío y que hemos tomado la decisión de esperarles en la cima. Así que acordamos quedarnos en la cima. Al final, hacia las 11:00 h, ¡milagro!, vemos cómo suben 3 personas, y bajamos al encuentro de nuestros rescatadores. Nos ofrecen té y comida que devoramos. Son de la Gendarmerie de Ocejà, del cuerpo de rescate de alta montaña. Nos preguntan por nuestro estado de salud: la respuesta es simple, «mucho frío».

Dos alpinistas con casco y piolet ascendiendo por una pendiente de nieve junto a las rocas

Son dos rescatadores (Ben y Bernard) y Maurice, un aperturista de la zona que les ha acompañado para guiarles por el corredor más rápido para llegar a la cumbre. ¡Maurice lleva dos termos de té caliente! Sabe delicioso.

Estrecho corredor entre paredes de roca escarchada, con una persona abajo y una cuerda verde

Hacia las 12:00, ya más abajo, después de varios rápeles montados sobre la marcha gracias a las indicaciones de Maurice, el helicóptero nos iza uno a uno y nos lleva al extremo norte del valle, donde los gendarmes tienen el jeep. Ya a las 13:00 estamos en el coche, fotos de rigor, más té y vuelta a casa, pensando en los errores cometidos.

Helicóptero de rescate en el aire durante la evacuaciónEscenas del rescate en la montaña nevada

Rescatador y miembro de la cordada junto al helicópteroEquipo de rescate y cordada tras el rescate

Fotos realizadas por los gendarmes

Hay que ver la solidaridad de esta gente que, un sábado 31 de diciembre, viene a rescatar a dos catalanets. El trabajo de los gendarmes: IMPECABLE. La solidaridad de Maurice: INCREÍBLE.

La cordada, ya a salvo, de vuelta junto al coche

Hasta la próxima, ¡y mucho cuidado con la montaña!,
Jose y Toni”